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La relación de enemistad entre Sebastián Saja y la hinchas boquense comenzó el 16 de marzo de 2003, en un San Lorenzo-Boca por la quinta fecha del torneo Clausura. Ese día, el arquero del Ciclón se paró desde los doce pasos y pateó afuera la ejecución. El público auriazul lo abucheó y el arquero le hizo el gesto de acunar un bebé, en clara alusión a la paternidad que San Lorenzo tiene sobre Boca. A partir de ahí, el público boquenses y Saja son como el agua y el aceite.
Ayer, en La Bombonera, al capitán de San Lorenzo el destino le puso en su camino la posibilidad de tomarse desquite de aquel fatídico penal que erró en 2003, el único que erró de los doce que ejecutó con la camiseta azulgrana.
A los dieciséis minutos del primer tiempo, Pablo Ledesma se trastabilló en su propia área y tocó la pelota con la mano. El árbitro Héctor Baldassi consideró que el manotazo había sido intencional y señaló el punto del penal. Lo que para Saja era lo mismo que el punto de la revancha.
Mientras el arquero-pateador se acomodaba frente a la pelota y se enfrentaba a su colega, Roberto Abbondanzzieri, un coro de insultos inundaba la cancha de Boca. En tanto que los memoriosos ubicados en la tribuna sanlorencista recordaban el penal errado en 2003 y contenían la respiración a la espera de la ejecución.
Saja no anduvo con exquisiteces. Debía asegurar el remate. El sabía que si el remate era violento, el arquero del seleccionado argentino tenía escasas posibilidades de atajar el disparo. Y la apuesta la salió bien. La pelota entró como un flechazo en el ángulo superior derecho del arquero boquense. La hinchada de San Lorenzo explotó.
Pero el lugar elegido por Saja para el festejo fue como una declaración de guerra. Su boca llena de gol y sus brazos al cielo movilizaron el hostigamiento de los xeneizes. Se paró en el banderín del córner en el que se unían la popular y la platea de Boca. La respuesta inmediato del público fue una lluvia de botellas de plástico y la amonestación por parte de Baldassi que interpretó, correctamente, que el arquero se excedió en el festejo.
El comienzo del segundo tiempo trajo otro capítulo a la historia Saja-hinchada de Boca. Extrañanamente, el arquero azulgrana tenía que atajar en ese período de espalda a la tribuna con hinchas locales.
Ahora, la caída que de botellas se transformó en un vendaval que impedía que el arquero tomara su lugar en el arco. Martín Palermo puso la dosis de cordura. Acompañó a Saja a su área y con una clara señal les dijo a sus fanáticos: "Griten por esta camiseta", tomándose su propia casaca. La actitud del 9 de Boca le puso punto final a una novela que promete continuar.
Clemente Rodríguez se reunió con el presidente de Boca, Mauricio Macri, y le comunicó su deseo de volver al club en junio próximo. El lateral, que actualmente juega en CSKA, de Rusia, se desvinculó de los xeneizes hace dos años.
En Boca hay optimismo y estiman que Rodrigo Palacio y Sebastián Battaglia podrían actuar el domingo próximo ante Argentinos. El delantero padece una distensión de un ligamento en la rodilla derecha, mientras que el volante tiene pubalgia.
A Oscar Ruggeri la Bombonera la sienta bien. Dirigió allí a San Lorenzo en dos oportunidades y siempre ganó. El otro triunfo fue 1 a 0, en 1999, por la Mercosur. El gol lo había anotado Claudio Morel Rodríguez, hoy, en Boca.
Los delanteros Ezequiel Lavezzi y Claudio Acosta, ambos desgarrados, serán evaluados mañana para determinar si es que están en condiciones de jugar el domingo próximo ante Central.
Tras las vacaciones y haber participado en Brasil de un partido de exhibición, Diego Maradona regresó a la Bombonera. En su vuelta, le dijo a Radio Mitre que "Vélez es el mejor equipo del fútbol argentino".
El tenista español Carlos Moyà, después de adjudicarse la Copa Telmex, presenció el triunfo de San Lorenzo en la Bombonera. Moyà recibió una camiseta de Boca como obsequio por parte del dirigente Luis Buzio.

