Boca le ganó a San Lorenzo, otra vez no recibió goles, sigue invicto y se afirma en la cima de la Superliga

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San Lorenzo

San Lorenzo

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Boca Juniors

Boca Juniors

  • Lisandro López /
  • Jan Carlos Hurtado
Fernando Vergara
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21 de septiembre de 2019  • 17:30

Boca precisaba una inyección anímica de esta magnitud para mentalizarse en lo que viene, principalmente el cruce ante River. Más allá de los intérpretes y los numerosos recambios que tengan unos y otros, estaba claro que los xeneizes y San Lorenzo llegaban al clásico como ellos pretendían: primero y segundo del torneo, nada menos que con la cima de la Superliga en juego. Oficio y oportunismo, una fórmula que parece patentada por el Boca de Gustavo Alfaro, le permitieron ganar por 2-0 con goles de Lisandro López y Jan Hurtado. Los visitantes mostraron una vocación más decidida para defender la vanguardia y completaron una sólida producción en el Bajo Flores.

Había mucho en disputa en la tarde del Nuevo Gasómetro, que ofrecía el ansia de siempre, la adhesión inalterable. No sólo aparecía en escena la batalla por figurar en lo más alto. Esteban Andrada, por caso, era uno de los nombres a seguir, y se fue del estadio como llegó, sin recibir goles. El exLanús mantuvo su valla invicta en 33 de los 48 partidos que disputó, y hasta hoy suma 1049 minutos sin recibir tantos en partidos consecutivos. Una cifra extraordinaria.

El gol de Licha López

El partido, entonces, ya tenía suficientes condimentos. En Boedo se vive la expectativa del conjunto que se esmera por crecer, y tuvo un interesante despertar el clásico. La actitud de San Lorenzo, apoyada en el impulso de darle caza a Boca, fue buscar el compromiso desde el primer minuto. Claro, en ese arranque fue con apuros, pocas ideas, y en la ofensiva careció de profundidad. No duró demasiado.

En los primeros 45 minutos cada uno tuvo su momento. Los dirigidos por Juan Antonio Pizzi exhibieron lo mejor cuando se conectaron los hermanos Romero, movedizos y dándole amplitud al equipo. Aunque promediando el primer tiempo Boca le quitó la pelota a su rival y llevó peligro en cada centro a cargo de Alexis Mac Allister, uno de los responsables de dejar al desnudo las desinteligencias defensivas del equipo local. La primera polémica de la tarde llegó a los 21 minutos, cuando Franco Soldano conectó un cabezazo y Mauro Vigliano -de mal desempeño- le anuló el gol por un offside que no existió.

El partido se hizo abierto, es cierto. Boca se hizo fuerte en ambas áreas, anuló a su rival y empezó a llevarlo al terreno que más le convenía. Se plantó y jugó con compromiso. Mejoró en la tenencia. Arrimó peligro Nicolás Capaldo, que no pudo empujar a la red una situación muy favorable debajo del arco. Hasta que a los 44 minutos llegó la apertura del marcador: otro córner de Mac Allister encontró esta vez a Lisandro López, que ganó en el aire con soltura. El zaguero central, clave en la pelota detenida, anotó su quinto gol vestido con la camiseta azul y oro.

El gol de Hurtado

Desde ese momento, Boca hizo todo lo que sabe hacer en estas oportunidades para administrar la ventaja. Más ordenado y prolijo que el Ciclón, el equipo de Alfaro demostró tener mayor capacidad de generar peligro. Siempre le costó menos aproximarse. Aprovechó de manera correcta los extremos, con oficio para manejar los tiempos. La inteligencia fue su principal virtud.

El Ciclón, en tanto, fue un manojo de nervios en el segundo tiempo. Se apagaron los hermanos Romero y Pizzi apostó con el doble 9 tras el ingreso de Adolfo Gaich, pero poco pudo hacer el juvenil. El elenco local no tuvo ni claridad ni fuerza para alcanzarlo a Boca en el marcador. Apenas un cabezazo de Ángel Romero en el cierre incomodó a Andrada, que siempre hace fácil lo difícil.

Lisandro López ganó en lo alto y, de pique al suelo, anotó el 1-0 para Boca ante San Lorenzo
Lisandro López ganó en lo alto y, de pique al suelo, anotó el 1-0 para Boca ante San Lorenzo Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

El mérito de Boca, también, estuvo en que fue por más. Creció Emanuel Reynoso. Con el despliegue de Capaldo e Iván Marcone en el medio, justificó su victoria en la solidez y el equilibrio de su formación. Ejerció dominio territorial con un sistema que favorece al ex volante de Lanús. Y contó con la pericia y pimienta en ataque para cerrar el compromiso con una mayor tranquilidad. Hurtado, en tiempo de descuento, sumó su primer tanto para la entidad de la Ribera.

Los últimos minutos de juego sirvieron para reafirmar la condición de líder de Boca y redondear una de sus mejores producciones en el año. No es casualidad que no recibió goles en sus siete presentaciones por el torneo doméstico, un récord en el profesionalismo. Confía en su libreto, luce convencido. No hubo lujos, pero fue un justo vencedor. Forzó al Ciclón a jugar mal, lo incomodó permanentemente. Si la de ayer fue una prueba piloto para ir al Monumental, a Alfaro se le dibujó una sonrisa.

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