

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.


TANDIL.- Caminar por las calles de Tandil en pleno verano es una experiencia sumamente reconfortante. El sol golpea con dureza en los adoquines, pero los naranjos que decoran todas las calles de la ciudad brindan la sombra necesaria para suavizar las altas temperaturas. Sobre el final de la calle, en el horizonte, las sierras marcan presencia y hacen del paseo un viaje a descubrir paisajes fascinantes. Al alejarse del centro, en dirección a la terminal de ómnibus, una manzana desentona con el resto. La típica edificación de mediados de siglo XX se ve interrumpida por un conjunto de casas de corte moderno. Pero lo llamativo sigue siendo el pasado, lo antiguo. Una grada, como si alguna vez hubiese habido un estadio, se lleva las miradas de los curiosos turistas.
"Esa es la imagen de lo que fue la quiebra del club, cuando perdimos todos los bienes, incluso el nombre", le explica a canchallena.com Pablo Bossio, presidente de Club Social y Deportivo Santamarina, el equipo que mañana, desde las 22.10, se enfrentará con Boca por los 32vos de final de la Copa Argentina, en Salta.

Los 98 años de historias de Santamarina, "el club más grande de Tandil", como lo define su presidente, estuvieron marcados por épocas de gloria como cuando jugó el Nacional de 1985, torneo en el que se enfrentó con Independiente, y otras, las menos, de profunda crisis. Lo tenía todo. Se quedó sin nada. Hoy, 14 años después de la quiebra que casi termina con el club, el Gigante de las Sierras se prepara para enfrentar al último campeón del fútbol argentino. "En estos momentos de reconstrucción institucional, Boca es el rival ideal para que la gente vuelva a sentir como antes por Santamarina", asegura Rubén Forestello, entrenador del Aurinegro.
Entre 1995 y 1997, a causa de "una mala administración", según sostiene Bossio, al por entonces Club y Biblioteca Ramón Santamarina le decretaron la quiebra y debió rematar todos sus bienes. "El motivo por el que se llegó a una situación de pagos fue el desarrollo de una rifa que se llamaba ‘póngase las botas’, en la cual sorteaban campos. A los ganadores no se le pagaron los premios, y se iniciaron varios juicios contra el club. Los montos de los reclamos eran muy elevados y, como Santamarina no tenía suficiente liquidez, se le remataron los bienes", recuerda, apenado, el presidente aurinegro, hermano del titular de la Anses, Diego Bossio, e integrante de la filial de La Cámpora, en Tandil.
En aquellos años, el club perdió tres inmuebles de alto valor, fundamentales para la historia y el desarrollo de la institución: la Quinta Belén, una chacra de 15 hectáreas valuada hoy en más de 500 mil dólares, que se la adjudicó el Municipio de Tandil por una deuda de 120 mil dólares, la sede central del club, ubicada en el centro de la ciudad y que hoy pertenece a la universidad, y, por último, el estadio Francisco Fiego, que fue loteado.
Actualmente, Santamarina hace de local en el estadio Municipal General San Martín, con capacidad para 8700 espectadores, y se entrena en un complejo que le alquila al Hipódromo de Tandil, al lado del campo donde el Indio Solari, el ex líder de los Redondos, realiza sus espectáculos.
Pero, sin duda, la pérdida más significativa del club durante la quiebra fue, nada menos, que el propio nombre. El Club y Biblioteca Ramón Santamarina dejó de existir para darle paso al Club Social y Deportivo Santamarina, nombre que adoptó en 1998 tras algunos meses de jugar como Unión Obrera Metalúrgica. Sin embargo, tras varios años de reorganización interna, el Aurinegro está resurgiendo de una crisis que se podía haber evitado. Gracias a esto, se encuentra en un "proceso" de recuperación del histórico nombre. "Sólo falta que el juez que atendió en la quiebra informe en el registro de personas jurídicas de la provincia de Buenos Aires que la quiebra está cancelada y que no hay más bienes para rematar", sostiene Bossio.
Además de ser el único equipo de Tandil que participó en Primera División, Santamarina, que actualmente milita en el Argentino A, ganó 34 ligas de Tandil -15 más que su clásico rival, Ferro Carril Sud-, un Argentino B y un torneo local, el viejo regional. Ganador del único torneo nacional que ostenta la ciudad, el Aurinegro llega al cruce con Boca más que motivado: el último domingo, y por primera vez en su historia, se llevó un triunfo de Cipolletti: fue 3-2 sobre la hora.
El viejo estadio ya no está. Las nuevas casas apenas dejan contemplar la única tribuna que aún se mantiene en pie, símbolo de un club que tocó el cielo y bajó a los infiernos. Un club que sueña con recuperar su nombre y realzar su historia. Un club que tendrá mañana, cuando se enfrente al último campeón del fútbol argentino, la posibilidad de demostrar por qué, más allá de lo vivido, lo siguen llamando el Gigante de las Sierras, un nombre que no se derrumba.


