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No en vano Diego Forlán es el principal capital futbolístico de Independiente. El delantero uruguayo se iluminó en el momento que su equipo más lo necesitaba: cuando al imperativo del triunfo ya se le había agotado un tiempo y la expulsión de Vuoso anunciaba sombrías perspectivas. Pero el goleador hizo valer su ley, esa que le da sentencia a un partido por encima de las circunstancias.
A los 4 minutos del segundo período, justo antes de que la desesperación empezara a multiplicarse, Forlán recibió una buena habilitación de Guiñazú y desniveló con un derechazo. El segundo, a los 25, fue una corrida en la que dejó atrás a Riffo y remató junto a un poste sin que pudieran interponerse Gamboa y el arquero Lobos.
Así, Independiente consiguió un triunfo y una clasificación para los cuartos de final de la Copa Mercosur que precisaba por más de un motivo: por los 400.000 dólares que se asegura como cachet para aliviar un poco su economía y porque deportivamente le viene bien hacerse fuerte en este torneo continental, a la vista de su retrasada ubicación en el Apertura.
Durante el primer tiempo, Independiente se fue apagando a medida que desperdiciaba situaciones de gol y no sacaba réditos de sus buenos 20 minutos iniciales, cuando falló en la definición en cuatro oportunidades. Pero luego se entregó a un ritmo demasiado pausado y lento, en el que ya no pudo manejar la pelota con sentido desequilibrante.
Pese a que también necesitaba la victoria para pasar de rueda, Colo Colo tuvo una postura conservadora; le cedió la iniciativa y su expresión ofensiva se redujo a las subidas de Gabriel Mendoza -lo complicó a Pernía-, la conducción de Espina y la búsqueda solitaria de Rozental.
A la mala noticia de la expulsión de Vuoso se la contrarrestó con el muy buen rendimiento del ingresado Franco, que se convirtió en el eje del medio campo y con su empuje y distribución hizo crecer las producciones de Guiñazú y Galván.
Impotente, Espina se fue expulsado por una patada a Franco. El esquema chileno se descompensó y el Rojo encontró espacios para las réplicas, como en el segundo tanto de Forlán. Incluso, la victoria pudo ser por una diferencia mayor. El público, aún dolido porque la última vez que vio a su equipo fue en el 0-5 ante River, se entusiasmó con esta victoria reparadora. El Rey de Copas tiene en la Mercosur una razón para reflotar su mística.
Gritos con sabor a desahogo los de Diego Forlán. El delantero de Independiente explicó el significado que tuvo el triunfo de anoche: "Esto es una revancha. Queríamos revertir la imagen que dejamos contra River y por suerte lo hicimos. Es un triunfo importantísimo porque le dimos alegría a la gente, sobre todo en un momento difícil para el club".
Para Enzo Trossero la diferencia debió ser mayor. "Hicimos las cosas bastante bien, pero fue un resultado mentiroso, por todas las ocasiones de gol que creamos. Estoy satisfecho porque asimilamos el golpe que significó la durísima caída con River", señaló el DT.
Pablo Guiñazú no anduvo con demasiados análisis: "Lo que hay que destacar es la victoria, porque lo único importante era ganar", señaló el volante. Aunque Ariel Montenegro prefirió destacar el rendimiento: "Lo fundamental fue que el equipo funcionó bien".



