"Se va de Boca": los tropiezos de un club que no puede salir de su laberinto discursivo

La burla de Benedetto a Montiel que se convirtió en meme
La burla de Benedetto a Montiel que se convirtió en meme Fuente: AP
Pablo Lisotto
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15 de octubre de 2019  • 14:16

"Nuestros ídolos no son uruguayos ni chilenos. Nacieron acá", dice la voz en off del video institucional que Boca difundió el jueves pasado, durante su cena anual solidaria, y que horas después viralizó a través de sus redes sociales, donde las críticas fueron masivas.

Con el nada disimulado objetivo de chicanear a River, apuntando indirectamente a la nacionalidad de Enzo Francescoli y Marcelo Salas, el club de la Ribera se olvidó de los uruguayos Severino Varela y Sergio Martínez, el brasileño Paulo Valentim, el peruano Julio Meléndez, el paraguayo Roberto Cabañas, y los colombianos Oscar Córdoba, Jorge Bermúdez y Mauricio Serna, apenas 8 ídolos de los más de 120 futbolistas extranjeros que vistieron la camiseta azul y oro en estos 114 años. Incluso, en el spot también se dice que hasta que los franceses son de Boca porque Zinedine Zidane, en su último partido, intercambió camiseta con Juan Román Riquelme, cuando es de público conocimiento que Zizou bautizó a su hijo Enzo, justamente por Francescoli.

El polémico spot que Boca Juniors decidió bajar de sus redes

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Video

El spot difundido en la cena solidaria no solo fue cuestionado una vez que se viralizó. Desde el club le confiaron a LA NACION que también provocó un fuerte malestar puertas adentro, donde dos días después decidieron levantarlo de las redes oficiales del club, tras las fuertes críticas recibidas, entre ellas la de Jorge Bermúdez ("Ningún hincha de Boca tiene que disculparse conmigo por la ignorancia y xenofobia de aquellos que hacen política pisoteando la gloria de nuestro club y nuestra identidad", publicó el exdefensor colombiano).

Desde que el 17 de diciembre pasado Nicolás Burdisso asumió como director deportivo, hay un interés evidente por modificar y mejorar la política comunicacional. De hecho, ahora es el club el que decida qué futbolistas hablan con la prensa, cuándo y en qué contexto. incluso, hubo una decisión institucional de no realizar entrevistas ni conferencias de prensa "hasta después de la revancha con River", justamente para evitar esos deslices verbales que luego vuelven como un boomerang.

Angelici y Tevez
Angelici y Tevez Fuente: LA NACION

Pero las buenas intenciones chocan contra los fallos que cometen los protagonistas, que tropiezan una y otra vez con la misma piedra. Durante el receso invernal el propio director deportivo manifestó esa preocupación en una entrevista con TyC Sports: "Cada uno es dueño de pensar y decir lo que quiere. Son buenos profesionales, saben lo que hacen y tienen que estar preparados para saber qué decir, cómo y dónde, ya sea en las redes o ante la prensa. Son cosas normales que se dan y en Boca es como que se potencian. Cuando pasan, no sé si es corregir. En realidad, hay que entender el por qué".

El riesgo de abonar la polémica

Los ejemplos abundan en la historia reciente. En marzo de 2018, en la conferencia de prensa previa a la final de la Supercopa Argentina 2017 ante River, Carlos Tevez decía: "El miércoles tiene que quedar claro lo que significa el 'Esto es Boca'". Pero dos días después, el Apache fue una sombra en el campo de juego y nada pudo hacer para evitar el triunfo millonario por 2 a 0 en Mendoza. Tras el partido, sin nombrarlo, culpó a su compañero Edwin Cardona por los errores cometidos durante la final.

Lejos de modificar esa postura, meses más tarde el propio Apache cruzó a Lucas Pratto, que había declarado que River era el mejor equipo de la Argentina, "sobre todo en carácter". "Creo que él tiene la necesidad de decir eso y demostrarle a la gente que es hincha de River. Es su opinión, la respeto pero no la comparto: tenemos más Copas que ellos. Dentro de 15 días nos vemos.", chicaneó. Pero volvió a quedar en offside: dos semanas después, por la Superliga, River venció a Boca 2 a 0 en la Bombonera.

Este juego de declaraciones, que puede volverse en contra cuando los resultados deportivos no acompañan, contrasta con algunas conductas del pasado reciente. Por ejemplo, Juan Román Riquelme y Martín Palermo, dos leyendas de Boca, siempre respetaron a cada rival. Y ganaron todo dentro de la cancha, incluido el respeto de los hinchas de otros clubes, que padecieron sus pisadas y goles, pero valoraron su caballerosidad deportiva.

Más ejemplos. "Pasó el equipo grande", declaró Mauro Zárate después de dejar en el camino a Vélez en la Copa de la Superliga. Semanas después, la final la ganó Tigre. En noviembre de 2018 había dicho: "Sería un sueño jugar una final de Libertadores contra River, a pesar de que si perdes te tenés que ir del país. Para el que pierde es terrible, porque le queda para toda la vida". No solamente no tuvo la oportunidad de jugar ni en la Bombonera ni en el Santiago Bernabeu, sino que le tocó perder. Y lejos de su predicción, sigue viviendo en la Argentina.

"Me decís que River es copero y a mí me agarra risa", declaró Darío Benedetto en agosto de 2018, poco menos de cuatro meses antes de perder la final de la Libertadores frente al Millonario en Madrid, donde el Nº 9 marcó el 1 a 0, se contracturó, pidió el cambio en el entretiempo y su lengua afuera para mofarse de Montiel tras su gol se convirtió en un meme histórico.

No solo eso. Durante su última etapa en Boca el delantero decía no estar atento a lo que sucedía en River, pero no dejó pasar ocasión para vincularse con el club de Núñez: en la celebración de la última Pascua permitió que su hermana subiera a las redes sociales un video en el que el goleador rompe una gallina de chocolate, en una imagen audiovisual que además incluía el emoji de un fantasma. Y en la celebración por la obtención de la Supercopa Argentina, festejó con indumentaria de la barra brava, con una musculosa de básquet con el Nº 12 . Micrófono en mano, en el césped fue contundente: "¿Alguna duda que somos los más grandes? ¡Aprendan, amargos!", gritó.

La dirigencia, el primer foco

La dirigencia tampoco ayudó hasta aquí a recalcular el GPS y enfocarse en objetivos propios sin mirar de costado lo que ocurre en otras veredas. Puertas adentro, todavía se recuerdan los festejos por el título 2016/2017 en Bahía Blanca, donde el exdirigente Juan Carlos Crespi, junto a algunos futbolistas, salieron del hotel a celebrar con los hinchas cubiertos con sábanas, emulando ser "El fantasma de la B".

Puertas adentro también reconocen como un paso en falso el cántico de Daniel Angelici en una peña boquense en Barcelona, durante la gira de agosto de 2018, donde se viralizó un video en donde el dirigente entonaba la estrofa "y una gallina matar" de una de las canciones de la hinchada.

Además, saben que fue un error haberse negado a imprimir la bandera de River en la camiseta que Boca usó en la final de la Supercopa Argentina en Mendoza (River sí tenía la de Boca en su pecho), en el parche que inmortalizó la primera definición superclásica en 41 años.

Incluso este año llamó la atención que el club haya decidido ocultar la chapa que marcaba que los de Núñez habían ganado la Supercopa Argentina, cuando al xeneize le tocó levantarla y la exhibió durante los festejos.

Hay más: hace unas semanas Boca decidió borrar de su historial de Twitter el posteo realizado el 9 de diciembre de 2018, que sentenciaba: "Final del partido en Madrid: River 3 - Boca 1", como si eliminar esa publicación desintegrara lo sucedido en el estadio Santiago Bernabéu.

El tuit que Boca borró de su cuenta oficial de Twitter
El tuit que Boca borró de su cuenta oficial de Twitter

Otra constante en todo este lapso son los excesos verbales, de los cuales luego la realidad los obliga a callar. Aquel "buen promedio de edad" que sentenció irónicamente Daniel Angelici en julio de 2017, cuando River había contratado a Germán Lux (35 años), Javier Pinola (34), Ignacio Scocco (32) y Enzo Pérez (31) chocó de frente con la posterior consagración millonaria en Mendoza y Madrid de 2018, en cuyos superclásicos tanto el zaguero, como el volante y el delantero, fueron protagonistas.

No fue la única vez que el presidente habló de más. En mayo de este año, luego de una angustiosa clasificación a las semifinales de la Superliga frente a Vélez, el mandamás de Boca tuiteó: "El único grande". Y Christian Gribaudo, que hace unos días renunció a su cargo de secretario general para enfocarse en su campaña como candidato a presidente xeneize por el oficialismo, también se sumó a esa frase: "Luchando, a lo Boca. El único grande". Finalmente, el campeón de ese trofeo fue Tigre.

Incluso el dirigente Marcelo London dijo antes de las finales de América 2018: "Le puedo garantizar al hincha de Boca que vamos a ganar la Copa". Y el propio Crespi, que ahora sería el candidato a vicepresidente por el oficialismo, no se ruborizó al declarar, tras el 2 a 2 en la Bombonera: "Les vamos a romper el o... a las gallinas. Ganamos dos a cero". El resultado final es conocido.

"Peor es irse a la B"; repite el mundo Boca desde el 26 de junio de 2011 como justificativo a todo, sin darse cuenta de que ocho años después no puede salir de su propio laberinto mediático.

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