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Unos 250 metros separan la cancha auxiliar del Cilindro de Avellaneda del ingreso en el vestuario. Ese es el trayecto que deben transitar los jugadores del plantel profesional de Racing para reunir sus pertenencias y retirarse a sus hogares. Cualquiera puede sortearlo en apenas dos o tres minutos sin ser interrumpido por los fanáticos. Pero para un jugador ese trayecto que para otros es apenas un trámite se transforma en un recorrido entre abrazos, firmas de autógrafos y fotos. Es que la vuelta de Adrián Bastía, de 27 años, a Racing no representa un regreso más. Es uno de los jugadores más queridos por el hincha de la Academia. Es el retorno del símbolo de la última gran alegría: el título en el Apertura 2001.
"Estoy muy feliz. Siempre es bueno volver a casa. Es importante estar acá para mí y para toda la gente que me conoce y que sabe lo que yo siento por Racing", dijo el Polaco, como se lo conoce en el universo de la pelota al volante central. La última vez que vistió oficialmente la camiseta albiceleste (jugó 147 partidos en el club) fue el 14 de junio de 2003, en el empate 2-2 con Vélez. Vale aclarar que jugó apenas un partido para Racing en 2005, en el clásico de verano ante Independiente, en Mar del Plata.
Su vuelta a la Academia no fue sencilla -sólo faltan detalles para que firme su nuevo contrato-. Se habló de una diferencia económica importante como el principal inconveniente. "Nada es cierto. Nunca nadie me escuchó decir que me debían plata. Son cosas que se hablan y que no salen de la boca de uno, sino que hay gente malintencionada, pero las cosas con Racing están bien, tengo buen diálogo. Siempre que hubo una diferencia se llegó a un acuerdo", dijo Bastía, que el año último actuó a préstamo en Estudiantes de La Plata, tras un paso por el fútbol ruso (Saturn, en 2004) y el español (Espanyol, en 2003).
-¿Ahora tenés más ganas de quedarte?
-Siempre tuve ganas de quedarme en Racing. Pero bueno, hay veces que eso se pone en duda porque se hablan cosas que no salen de la boca de uno, sino que salen de gente con mala intención. Siempre mis ganas fueron venir acá. Tengo todas las pilas más que nunca.
-Dijiste que había gente que hablaba con mala intención, ¿por qué pasa esto si decís que ésta es tu casa?
-No sé. En todos los órdenes de la vida hay gente que quiere que las cosas salgan mal. Será por envidia... Pero estoy tranquilo. Así como la empresa sabe lo que quiere (por Blanquiceleste SA), yo también sé lo que quiero. Por eso es que vamos a llegar a un buen acuerdo.
-¿Qué te genera saber que pidan tu regreso como una prioridad?
-Tranquilidad. Quiere decir que hice las cosas bien.
-Hace un año estabas en la misma situación y te fuiste a Estudiantes, ¿qué cambió ahora? ¿El pedido del técnico fue determinante?
-El técnico ya me conoce, fuimos compañeros, pero... Son situaciones que pasan en la vida. En ese momento había otras pretensiones del club, uno las aceptó y por eso elegí otro camino; las cosas me salieron bastante bien. Que el técnico te quiera da tranquilidad. Pero acá hay que matarse día tras día, porque nadie tiene el puesto comprado ni asegurado. En mi posición hay jugadores con mucha categoría y trayectoria, como el Cholo (por Simeone), el Chaquito (por Torres), Villarreal... Entonces, hay que matarse porque nadie te regala nada.
-Desde que te fuiste de Racing, ¿sentís que evolucionaste?
-Sí. Como jugador, como persona, siempre uno va evolucionando en la vida. No sólo en lo futbolístico. A medida que uno va creciendo va mejorando y aprendiendo.
-Ponerte la camiseta de Racing, ¿te genera más entrega? ¿No es lo mismo esta camiseta que la de Estudiantes?
-Yo juego en todos lados de la misma manera. En Racing, en España, en Rusia... En todos los lugares donde estuve.
-Pero acá te quieren mucho...
-Sí, me quieren mucho como yo a ellos. También aprendí muchísimo de la gente de Estudiantes en el año que estuve y eso lo valoro mucho. Nada va a cambiar de mi juego. Pero es verdad que estar acá es especial.




