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Estaba ahí, inmóvil. Con la mirada quieta, como buscando algo de qué aferrarse para no caer. Intentó levantar la cabeza hacia el cielo para husmear en el aire algún elemento que le permitiera salir de ese estado emotivo. Absorto, levantó una mano como para pedir que ese calor que llegaba desde las tribunas y le recorría el cuerpo le permitiese volver a ser él. Carlos Bianchi probó de su propia miel. Él es el responsable de semejante amor y ayer recibió una buena porción de todo eso que genera en los demás. Esa devoción que más de 4000 hinchas le demostraron ayer sirvió como prospecto para explicar cuál es el efecto que causa su presencia en Boca y ayer se advirtió que no tiene contraindicación alguna.
La Bombonera vivió atenta el retorno del Virrey, pero no como visita ilustre, sino como actor principal. En realidad, estuvo atento todo el universo futbolero, porque sólo Bianchi es capaz de semejante devoción. Recorrió un par de metros con un coro que rezaba: "Que de la mano de Carlos Bianchi...". Se subió a una tarima que en el centro tenía un micrófono de pie. Tomó aire, se le oscurecieron los lentes y luchó con sus sensaciones para no mostrar fisuras. Tomó el control de sus emociones y con un simple: "Gracias. Hola, ¿qué tal?", alcanzó para que explotase todo nuevamente, como cuando lo vieron entrar y el grito: "Olé, Olé, Olé, Olé, Bianchi, Bianchi", se apoderó de la escena.
Volvió a sentir que esa figura de hombre fuerte estaba por claudicar, pero no lo permitió, se apoderó de la atención con un: "Otra vez, gracias". Ahí pudo decir lo que sentía: "El apoyo que me dio siempre la gente de Boca fue un aliciente para mí y para todo nuestro trabajo. Vamos a intentar repetir. Intentar ganar cosas, aunque es difícil. Ahora vamos a trabajar tanto más, vamos a trabajar pensando en tener éxitos, porque la idea es sumar una estrella más. Gracias por haberse tomado la molestia de venir hoy hasta acá. Espero que podamos disfrutar muchas cosas juntos, como en el pasado. Felicidades".
Apenas un puñado de palabras, no más de un par de minutos alcanzó para saciar tanto deseo por ver a Bianchi nuevamente formando parte de la familia boquense. Es por eso que en el centro de la platea [sector L], había una bandera con letras azules y amarillas que decía: "Bienvenido a tu casa Bianchi".
Y en ese escenario casi perfecto de idilio entre el actor y su público se pudo advertir por qué Bianchi entendió que debía aceptar este tercer capítulo. Fueron ellos, los hinchas, los que lo empujaron a dar el sí con aquel Bombonerazo del 8 de diciembre y ayer reforzaron la idea del Virrey de haber tomado la determinación correcta.
Por eso también entendió que era necesario tomarse unos minutos más, después de su escueto discurso para saludar al grupo de dirigentes que lo acompañó y estuvo atento, tanto o más que los hinchas, con cada una de sus palabras. Si hasta ellos, los integrantes de la comisión directiva, estaban con sus celulares sacándole fotos al técnico más ganador de la historia xeneize.
Alrededor de Bianchi, además, de Daniel Angelici, César Martucci (secretario general del club), Marcelo London (prosecretario), Juan Carlos Crespi (vice segundo), estuvieron también ex jugadores del club como Antonio Rattin, Omar Larrosa y Nicolás Novello. Pero también movilizó a dirigentes de la vieja guardia, de las etapas anteriores, y a algunos que era allegados a Bianchi, identificados con el macrismo: Gregorio Zidar, Patricio Colombo y Ricardo Sabán.
Es el único, el Virrey, que puede hacer convivir a todos. Y con el respaldo de todas las agrupaciones: "Dale Boca", "Boca la causa", "Arriba Boca", "Alternativa Boquense", "Resurgimiento boquense" y "Frente único, orden y progreso". El flamante DT también tuvo unos segundos para cruzar saludos con ellos.
"Se terminó la siesta", decía un cartel que los hinchas llevaron, junto con un enorme despertador, para saludar a Bianchi. Y unos metros por detrás otro simpatizante mostraba una cartulina con la frase: "Falcioni, gracias y perdón". La revolución Bianchi ofrece dosis de armonía. Sólo él puede despertar tanta locura y pasión.
La 12, presente
En medio de la platea se pudo advertir que estuvieron Mauro Martín, Maxi Mazzaro y parte de la barra brava. Cantaron por Boca, por Bianchi, y cuando otros hinchas pidieron por la vuelta de Riquelme, empezaron a gritar más fuerte por Boca. No se encolumnaron con el resto cuando varios pidieron por la vuelta de Román.



