Todo lo que se define en Miami, la sede del "mundial de fútbol de los escritorios"

Fuente: AFP
Alejandro Casar González
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10 de marzo de 2019  • 23:59

Entre el miércoles 13 y el viernes 15 habrá un Mundial silencioso. A pocos metros de la arena blanca y el mar turquesa de la Florida, los principales ejecutivos del mundo del fútbol discutirán sobre el futuro de los torneos, aceptarán o no inversiones multimillonarias, debatirán sobre la conveniencia o no de reformar el régimen de transferencias y otorgarán sedes de competencias internacionales. Los salones del Ritz-Carlton de Coconut Grove serán mudos testigos de las decisiones que tomarán unos pocos, pero que influirán en millones de fanáticos en todo el mundo.

La Confederación Sudamericana de Fútbol ( Conmebol ) tendrá un rol protagónico durante estos tres días. Por un lado, celebrará una reunión de su propio consejo ejecutivo el miércoles próximo. Y, por el otro, asistirá con sus representantes (el argentino Claudio Tapia , el paraguayo Alejandro Domínguez , el colombiano Ramón Jesurún y el brasileño Fernando Sarney) al cónclave del Consejo de la FIFA, que se desarrollará dos días después.

El Consejo de la Conmebol debe decidir qué hacer con la Copa América de 2020. Es un torneo casi de transición, nacido de la iniciativa del presidente Alejandro Domínguez de emparejar el calendario sudamericano con el europeo. Así, las Eurocopas y las Copas América estarán en sintonía a partir del año próximo. Desde Luque, donde está emplazada la sede de la Conmebol, reafirmaron que esto no se trata de "europeizar" el fútbol sudamericano, sino de unificar calendarios, para que sea más fácil la organización de los torneos continentales. De todas formas, tanto Domínguez como Aleksander Ceferin, el presidente de la UEFA, tienen horizontes comunes y los une un trabajo similar: administrar las dos zonas con mayor talento futbolístico del mundo. Por tanto, nadie descarta que a partir de 2020 o de 2024 se organice un partido entre el campeón sudamericano y el monarca europeo. Hasta ahora, eso era imposible: los mejores de cada continente nunca convivían en un mismo año.

La Copa América 2020 tiene un solo postulante oficial: la Argentina. En enero pasado, el presidente de la AFA, Claudio Tapia, confirmó que el país se candidateaba a organizar la competencia, pese a una economía en recesión y a los nubarrones que habían aparecido sobre la otra presentación argentina: el Mundial de 2030, en conjunto con Uruguay, Paraguay y, desde hace unos días, también Chile. "Sí, va a ser un tema del que se hablará. Pero no está sólo la propuesta de la AFA. Tenemos varias ofertas para hacer un torneo, que se revitalizó desde el mismo momento en que la Conmebol pidió que se incluyera la fecha en el calendario oficial de la FIFA", contaron desde Paraguay fuentes al tanto de la reunión que se desarrollará en Miami.

Allí, en Estados Unidos, los dirigentes del fútbol sudamericano se verán las caras con los de la Concacaf, la confederación de América del Norte, América Central y el Caribe. "La relación es complicada", dicen por lo bajo algunos sudamericanos. El problema, en rigor, es con Estados Unidos. La US Soccer (la AFA de ese país) invitó a los diez países de Sudamérica a disputar la llamada "Continental Cup" (que para la FIFA no existe) justo en el espacio reservado para la Copa América del año próximo. Los estadounidenses ofrecieron garantías económicas por casi US$ 200 millones. Concacaf se subió al tren y apoyó la iniciativa de Carlos Cordeiro, el presidente de la US Soccer. Pero Conmebol dijo "no, gracias". Y sacó trapitos al sol: viejas heridas que quedaron desde la Copa Centenario de 2016, cuyos números todavía no están cerrados. O la negativa de Estados Unidos y México a participar de la Copa América de este año, que organizará Brasil. En rigor, las fechas del torneo brasileño se chocan con las de la Copa de Oro de la Concacaf. México y Estados Unidos habían ofrecido mandar un equipo B. Conmebol volvió a decir "no, gracias". Ya no hubo marcha atrás: sus lugares los ocuparon Qatar y Japón, justamente, los dos finalistas de la última Copa de Asia. El emirato, además, aporta uno de los principales sponsors de la Conmebol: Qatar Airways.

El "no, gracias" de Conmebol de cara al 2020 tiene otros ingredientes. Concacaf pretendía que una cadena televisiva (Univisión) tuviera derechos preferenciales para negociar los derechos de las transmisiones. El presidente de la Conmebol le explicó a su par de Concacaf, el canadiense Víctor Montagliani, que los estatutos del fútbol sudamericano requerían una licitación abierta y transparente. Sin derechos preferenciales. De todas maneras, Estados Unidos no se da por vencido. Cordeiro, el presidente de la US Soccer, insistió con que el torneo en su país "no está muerto". Puede que se reviva, siempre y cuando lo organice la Conmebol. Y bajo el logo de la Copa América. En ese caso, Argentina pospondrá su propia candidatura, que pasará para 2024.

Dos días después, Conmebol y Concacaf sentarán a sus propios representantes en la mesa de la FIFA. En la agenda habrá dos grandes temas: el estudio de factibilidad sobre el incremento de 32 a 48 equipos para el Mundial de Qatar, en 2022, y la reforma del Mundial de Clubes, que la FIFA quiere convertir en un torneo que se dispute cada cuatro años, y para el cual dice tener una propuesta de 25 mil millones de dólares. La expansión de los equipos del Mundial fue un pedido de la propia Conmebol a Gianni Infantino, presidente de la FIFA. En Suiza formaron una "task-force" (un órgano especial que investigó el tema en los últimos meses) y se esperan sus conclusiones en Miami. El escenario es tan volátil como la política en el Golfo Pérsico. Qatar, enemistado con Arabia Saudita y otros países de la zona, necesita encontrar aliados que le permitan organizar el torneo para 48 equipos.

En los últimos días, un reportaje del New York Times reveló que la FIFA piensa en Omán y Kuwait como potenciales subsedes de la competencia. "A veces uno ve a Gianni (Infantino) con más optimismo sobre el asunto y a veces con menos. Es el mundo del fútbol. De repente uno cree que va a salir y de repente no", contó Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, en una entrevista reciente con LA NACIÓN. Infantino necesita persuadir. Convencer a sus colegas de que un Mundial pan-árabe sería lo mejor que le puede pasar al fútbol. Y, por qué no, contribuir con una pelota a la pacificación de esa zona del planeta.

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