Tribuna sin alambrados: la experiencia de cercanía que ofrece Banfield

El público de Banfield, sin alambrado
El público de Banfield, sin alambrado Fuente: LA NACION - Crédito: Haffo
Patricio Insua
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25 de agosto de 2019  • 23:59

Sin acortar distancias, la cercanía lograda resulta evidente. El mínimo espesor de un alambrado establece una separación máxima, y cuando ese tejido no está, entonces la experiencia de ver un partido de fútbol se hace mucho más amigable. Los socios de Banfield están habituándose a esa novedad desde que el club tomó la determinación de reconvertir la popular Eliseo Víctor Mouriño en una platea sin alambrados ni fosos y a la misma altura del campo de juego. El estreno había sido ante Estudiantes; frente a Boca fue la primera vez en horario nocturno.

Desnudo de público, el estadio lucía pintado en cada uno de sus cuatro costado con el clásico verde y blanco. La combinación de butacas de dos colores permitía ver la leyenda "C.A. Banfield Argentina" en el nuevo sector antes de que se abriera el portón 8 sobre la calle Lugano y los molinetes empezaran a dar paso a los hinchas. La inscripción fue ocultándose cuando se habilitó el ingreso y los socios empezaron a distribuirse en las 2500 ubicaciones disponibles. Los escudos de la AFA, la Superliga y el club se distribuyen en la parte más alta, junto con el nombre del sector (más un retrato de aquel mediocampista que llegó a ser capitán de la selección) y las alusiones a los títulos de la Copa de Honor 1920 y el torneo Apertura 2009.

La conexión inmediata es con el fútbol amateur o los encumbrados estadios europeos. Ser espectador en ese lugar del estadio Florencio Sola, sobre todo en las primeras filas, genera una proximidad que impacta por atípica y se acentúa a partir de los contrastes de la potente iluminación. El sonido al golpear la pelota y los gritos entre los jugadores que se escuchan por momentos, hacen el resto. Fútbol en realidad aumentada.

En la previa al encuentro y en el entretiempo, los hinchas van y vienen por el sector debajo de la platea, con puestos de comida, mesas, asientos y televisores para palpitar la espera y ver las repeticiones concluido el primer tiempo y al final del partido.

Es cierto que si alguien intentase meterse dentro del campo de juego difícilmente podría conseguirlo. Detrás de una malla de un metro de altura, alrededor de 25 hombres de seguridad privada se posicionan cada tres metros de espaldas al campo de juego y de frente al público. Luego está la pared con una baranda que separa del campo de juego, donde se ubican algunos efectivos de la policía. Sí está claro que un objeto lanzado contra un futbolista solo sería cuestión de puntería para desatar un grave problema. Por eso el club tomó recaudos al permitir solo el ingreso de socios, de manera tal que cada espectador en ese sector esté identificado. Antes de acceder es necesario pasar por tres cacheos.

Carlos es socios hace 15 años y llegó a la cancha poco antes de las 19 con su hijo Mateo; esta vez, por el horario y la temperatura, no vino con su esposa ni con el menor de la familia. "Ver el partido así es espectacular, se respira algo distinto. No nos está yendo bien con los resultados, pero para nosotros es un orgullo tener este lugar para ver los partidos", le cuenta a la nacion. Matías se sienta y se saca la campera porque lleva la camiseta puesta y necesita mostrar los colores; lo acompañan sus hijos, pero esta vez no son tres generaciones porque su papá fue recientemente operado del corazón. "No pude venir al primer partido... Esto es increíble, está bárbaro", dice con los ojos iluminados.

Algunas costumbres son indomables en el alma futbolera que se mueve adentro de los cuerpos. Por eso ante un ataque del 'Taladro' solo es necesario que un hincha no logre mantenerse sentado para que el efecto cadena se desate y casi todos se pongan de pie. De manera reversible, luego todos vuelven a la comodidad de las butacas y así están la mayor parte del tiempo. Es un ambiente familiar.

La novedosa platea sin separaciones con el campo de juego cambió la fisonomía del Florencio Sola y propone una nueva (y mejor) manera de ver los partidos. Con esa modificación, el estadio inaugurado hace casi 80 años se prepara para ser escenario por primera vez de un partido de selecciones. Ocurrirá el 4 del mes próximo, cuando el Sub 23 dirigido por Fernando Batista se enfrente con Bolivia, en un amistoso. Banfield sacó los alambrados y puso dirección a una nueva era.

Bandera y fotos para De Rossi

"Benvenuto Daniele. Nello stadio piú grande del sud (Bienvenido Daniele al estadio más grande del sur)". La leyenda, en letras negras sobre una sábana blanca, lució colgada en la platea techada de Banfield, 'Garrafa' Sánchez. Desde que llegó al fútbol argentino, De Rossi se convirtió en un protagonista muy atractivo para los hinchas de distintos clubes, no solamente para los de Boca. Y el italiano, ex Roma, tampoco pasó inadvertido para los simpatizantes del 'Taladro', que le tomaron fotografías desde la mismísima entrada en calor realizada en el campo de juego. Claro que luego, en medio del partido, el "amor" de los banfileños se atenuó considerablemente frente a las acciones y la intensidad del juego.

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