Un derrumbe que no se detiene: el fútbol argentino se boicotea y roza los límites del absurdo

Tras el paro de los profesionales, la AFA suspendió los partidos de la B Metropolitana y la C por miedo a que algún juvenil sufriera un accidente; la póliza de seguro, firmada por Grondona, es por $ 180 mil
Alejandro Casar González
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5 de marzo de 2017  

Sólo unos pocos equipos felices: Yupanqui, que venció 2-1 a Central Ballester
Sólo unos pocos equipos felices: Yupanqui, que venció 2-1 a Central Ballester Crédito: Rodrigo Néspolo

El fútbol argentino se sabotea. Lo que el viernes era “B Metropolitana, C y D juegan sí o sí” se transformó en la suspensión sin fecha de las dos primeras categorías. Sólo hubo acción en la última, en la que los futbolistas no tienen contratos y apenas cobran viáticos. El colmo de la decisión fue que se tomó ayer al mediodía, cuando algunos equipos ya estaban rumbo a los estadios en los que debían jugar; cuando casi todos habían pagado los operativos policiales; cuando las concentraciones rebosaban de juveniles que harían su debut forzoso en primera. Un canto a la improvisación.

Los referentes del ascenso sabían el viernes a la noche que sería muy difícil mantener a todos los clubes en la postura de jugar con juveniles. La idea no gustaba demasiado, por más que la AFA hubiera amenazado con descontar puntos y aplicar multas económicas a quienes no presentaran equipo. El Comité de Regularización, en realidad, responde al Gobierno. Y el Ejecutivo quería que hubiera fútbol. Por eso presionó todo lo que pudo. Hasta que la primera división se desmarcó y suspendió sus partidos “por cuestiones de logística”.

El ascenso necesitaba una razón para suspender sus partidos. La encontró en la burocracia: “El problema era que no estaban todos los estudios médicos de los juveniles”, contó Marcelo Achille, presidente de Defensores de Belgrano en declaraciones a Radio Mitre. La realidad es que en la AFA reina la imprevisión: la cobertura médica por accidente en un partido es de $180 mil. Nadie quería que hubiese un lastimado sin tratamiento médico. “Preferimos ser prudentes y suspender todo”, explicaron desde la AFA. De yapa, la C no tenía abierto el período de fichaje de juveniles. Así que iban a jugar...con los que les hubieran quedado del año pasado.

Para cuando la AFA comunicó la suspensión de la C y la D, los clubes ya habían invertido el dinero que no tienen para los operativos policiales, la concentración de sus futbolistas y los controles en los accesos a sus estadios. Son los mismos clubes que en 2016 recibieron menos dinero de la TV de lo que les correspondía. En Comunicaciones, de la B Metropolitana, Santiago Bianchi se retiró por las penurias económicas. “Tengo una sensación de absoluta tristeza por todo lo que está pasando. No podemos olvidarnos de que tenemos una cantidad muy grande de jugadores que no están cobrando”, dijo en ESPN Radio Alejandro Orfila, entrenador del equipo cartero.

La cancelación sobre la marcha de la B Metropolitana y la C, sumada a que la B Nacional iba a comenzar la semana próxima, y a que la Primera División ya había confirmado el viernes la postergación de todos sus juegos, dejó al fin de semana casi huérfano de fútbol. Sólo jugaron la D y el Federal C, que son categorías amateurs. El Gobierno había depositado los $ 350 millones correspondientes a la rescisión del Fútbol Para Todos en la semana. Quería que la pelota volviera a rodar en todas las categorías. El Comité de Regularización que gobierna la AFA lo intentó, pero no pudo con Sergio Marchi, secretario general de Futbolistas Argentinos Agremiados (primero), con los dirigentes de la Primera División (después). Y ayer usó algo de sensatez para evitar un mal mayor: la lesión de algún futbolista juvenil.

Nadie sabe cómo seguirá la historia. El dinero que había el viernes –gracias al fondo solidario de la Primera División– ya no está. En el acta de conciliación con Agremiados figura la oferta de $ 40 millones de la empresa Torneos como adelanto por los contratos de la B Metropolitana y la B Nacional. Habrá que ver si se mantiene. Quedan los $ 40 millones de la petrolera Axion, sponsor del torneo de Primera División. Y los $305 millones netos que la AFA ofreció al gremio para solucionar los atrasos.

“No hay más plata”, es la frase de cabecera de los dirigentes. La próxima inyección de billetes será con la llave que pague el nuevo dueño de los derechos de TV. El dinero llegará, con suerte, a partir del 20. Por las dudas, la Primera se ataja: “El viernes que viene jugamos. ¡Como sea!”. Habrá que ver la decisión del ascenso, que ayer jugaba todo. Y no jugó casi nada. Y, además, perdió plata. Más.

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