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“El berrinche de Ronaldo contrasta fuertemente con la elegante salida de Messi”. Contundente. Así tituló el prestigioso diario británico The Telegraph un artículo comparativo entre la despedida del 10 de la selección argentina y la salida intempestiva de CR7 de Portugal, en medio de un escándalo. “El argentino recibe una emotiva despedida en Buenos Aires horas después de que su rival portugués acusara al entrenador de incumplir promesas en un extenso comunicado de 2000 palabras”, se añade.
El último domingo, en el estadio do Dragão, Portugal le ganó 2-1 a Noruega, por la Nations League. Luego del encuentro, Cristiano abandonó la concentración de la selección. CR7 era suplente, el DT lo mandó a calentar durante media hora y finalmente no lo hizo ingresar. Entonces, explotó. Él mismo explicó su acción, a través de un comunicado, que cierra con un pedido a los hinchas y fanáticos: “Créanme, esta es la pura verdad”.
En el texto, cuenta que tanto la Federación Portuguesa de Fútbol como el nuevo DT, Jorge Jesus, le pidieron que continuara en el equipo y que, si bien habían acordado que jugaría media hora contra Noruega, eso no ocurrió. Y que esa fue la primera promesa incumplida, según detalló el atacante.

A partir de ello, el periodista Thom Gibbs escribió en The Telegraph: “No existe una forma correcta de terminar una carrera futbolística, sólo la comprensión de que la jubilación puede ser difícil y que gran parte de ella se dedicará a criticar a los sucesores o a promocionar marcas de papas fritas. Al igual que a lo largo de sus carreras, los grandes rivales modernos del fútbol, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, han recorrido caminos diferentes hacia el final de su trayectoria".
Y prosiguió: “La familia de Messi estuvo presente: su madre y su mujer en las gradas, y sus tres hijos junto a su padre durante la ceremonia previa al partido. Como ha hecho tantas otras veces, Messi cumplió exactamente con lo que se esperaba de él, dando dos asistencias y marcando un penalti. ¿Quién podría reprocharle una despedida feliz?”.
El periodista apuntó que Messi “derramó lágrimas en el autobús del equipo camino al partido, en el calentamiento, durante el himno nacional, durante el partido y después”. Sin embargo, sobre Ronaldo escribió, con cierta acidez: “Está disfrutando de una retirada menos sentimental de su carrera internacional, y parece tomarse al pie de la letra el consejo de Dylan Thomas [poeta y dramaturgo galés] de ‘luchar con todas sus fuerzas contra la muerte’. El jugador de 41 años abandonó la concentración de Portugal la semana pasada tras reaccionar con frustración (...) Ronaldo se comparó con Pelé o Maradona (omitiendo notablemente a otro argentino), dijo que es quien más autógrafos firma, más selfies toma y más cariño muestra a los aficionados”.
“Todo esto contrasta notablemente con la admiración que despierta Messi”, sentenció Gibbs, para continuar: “Las trayectorias internacionales han tomado rumbos radicalmente distintos. Hace diez años, cuando ambos eran ya veteranos de sus respectivas selecciones, parecía que Ronaldo tenía argumentos para considerarlo el jugador con la mejor carrera en general tras ganar la Eurocopa 2016. En aquel entonces, la experiencia de Messi con Argentina se había caracterizado por la decepción, los partidos por poco ganados e incluso su retirada tras otra aplastante derrota en la final de la Copa América, el mismo año en que Portugal se proclamó campeón de Europa”.

“Una campaña nacional lo convenció de regresar y su país finalmente ganó la Copa América en 2021, poniendo fin a 28 años sin un trofeo. Le siguió el Mundial en 2022, luego otra Copa América en 2024 y, una vez más, se sintió como si la eterna guerra entre Messi y Ronaldo finalmente tuviera un ganador definitivo. Es probable que la historia no recuerde cómo se retiraron en sus últimos años como jugadores. Ningún documental futuro dedicará mucho tiempo a las aventuras de Ronaldo en Arabia Saudita, ni a las de Messi en Miami. Sin embargo, hay algo significativo en su comportamiento y en la imagen que cada uno ha proyectado en los últimos días. Messi, sereno, contenido, pero con una gran carga emocional. Ronaldo, enfurecido, furioso y anteponiendo descaradamente sus propios intereses”, concluyó el artículo de The Telegraph.


