Un equipo poderoso, pero que necesita sufrir para ganar

Tercer partido que el equipo dirigido por Van Gaal da vuelta en el torneo; esta vez lo hizo de la manera más agónica: perdía 1-0 con México y lo ganó 2-1 en los últimos cinco minutos, gracias a las variantes tácticas que impuso su director técnico
Christian Leblebidjian
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30 de junio de 2014  

FORTALEZA.– El Mundial fascina, atrapa, conmueve. No da respiro, entrega emociones incluso cuando los relojes parecen esfumarse. Aunque casi no haya tiempo, la sorpresa se entromete una y otra vez. El nivel ayuda, empuja para adelante. Obliga, exige, no da margen para detenerse en reclamos o problemas. La pelota sigue girando y no sólo ofrece un espectáculo único desde la conversión de goles, sino también desde la calidad de las definiciones y de los momentos anímicos. Holanda entrega habitualmente muchas de esas sensaciones, como las que generó ayer, ganándole en tiempo de descuento a México por 2 a 1 y así clasificándose para los cuartos de final, donde se enfrentará con Costa Rica el próximo sábado, en Salvador.

Estuvo a tres minutos de quedar eliminado, de sentir que los fantasmas de las tres finales perdidas en 1974, 1978 y 2010 volvían a apoderarse de su existencia, pero desde la actitud de los jugadores y la determinación de los cambios de Louis van Gaal se llevó la realidad por delante. Y lo ganó de arremetida, con más coraje que juego. Mientras en Holanda se discute sobre el sistema 5-3-2 y su entrenador se queja de que los periodistas espían prácticas para dar informes que lo perjudican, el seleccionado naranja sigue dando vuelta a sus rivales. Ayer fue el turno de México, pero antes habían sido España y Australia. Con ellos también había estado en desventaja en el marcador, pero al final terminó festejando, marcando un hecho histórico. Brasil 2014 es récord de remontadas en copas del mundo con nueve, igual que en las citas de Brasil 1970 y Corea-Japón 2002. Pero ahora todavía quedan partidos por jugarse.

México lo había puesto contra las cuerdas con un remate desde fuera del área de Giovanni dos Santos, una especialidad del conjunto dirigido por Miguel Herrera, y Holanda –acostumbrado a jugar de contraataque– no podía entrarle, ni siquiera generarle situaciones de riesgo. Robben había sido su futbolista más peligroso, pero en los metros finales había intentado fabricar penales que correctamente no fueron comprados por el portugués Proenca. Pero esa impasse generada por el árbitro para que los jugadores se refrescaran y se hidrataran, a los treinta minutos del segundo tiempo, en lugar de beneficiar al equipo que defendía la diferencia terminó favoreciendo a Holanda. Con más retoques propuestos por Van Gaal terminó ganando, primero con un remate de Sneijder, luego de una pelota bajada en un córner por Huntelaar, y luego con la definición de este último, de penal, en una infracción que ahora sí Rafa Márquez le hizo a Robben.

Otra vez los cambios de Van Gaal resultaron decisivos, como había sucedido con los ingresos de Memphys Depay ante Australia y el del mismo jugador más Leroy Fer ante Chile. Ayer los aciertos correspondieron nuevamente a Depay (Van Gaal debe tener sus razones para que aún no sea titular) y a Huntelaar, pero también a movimientos tácticos, pasando del 5-3-2 al 4-3-3 y al 4-2-4, aprovechando ese paréntesis generado por un calor sofocante. El delantero Kuyt fue lateral izquierdo, pasó como lateral derecho; por momentos fue wing. No paró de correr y recuperó nueve balones. Blind arrancó como central por la izquierda, y pasó como mediocampista central tras la salida por lesión de De Jong. Robben de extremo, después de falso nueve, luego otra vez por derecha. Depay fue importante una vez más, ingresando como relevo, Huntelaar sumó una asistencia y un gol.

"La pausa por hidratación de la segunda parte fue una de las claves, porque yo pude hacer un cambio estratégico y ahí fue cuando conseguimos el empate. Fue una manera inteligente de aprovechar ese momento. Después del empate volvimos a usar nuestra táctica del segundo tiempo (4-3-3) y, como los mexicanos corrían demasiado hacia atrás, sabíamos que Robben iba a poder encontrar el espacio en la derecha. Lo hizo y consiguió el penal a nuestro favor", dijo un poco humilde Van Gaal luego del partido.

México había hecho mejor las cosas desde lo colectivo, pero pareció acusar demasiado el golpe del empate de Sneijder, en ese error estratégico, ya que los dirigidos por Herrera dejaron siempre tres libres para defender el córner (Aguilar, Herrera y Hernández –antes Oribe Peralta–), más un hombre en el palo (Guardado) y le faltó una marca para tomar a Sneijder, en el rebote. Incluso ese déficit fue reconocido por el DT en los vestuarios. México tenía una marca (Aquino, reemplazante de Gio) para dos rivales en la medialuna del área.

Ahora bien: ¿cómo gana Holanda cuando no tiene espacios para contragolpear? Se le hace difícil, pero apuesta a las pelotas paradas (así le convirtió a Chile, España y México), a los centros para explotar el juego aéreo, al desequilibrio individual con gambetas en los últimos metros (como el penal a Robben), pero hasta el mismo Arjen se siente incómodo cuando no encuentra espacios para explotar con su velocidad. Porque otra virtud que maneja Holanda es la paciencia. Mueve el balón hacia atrás si es necesario, no se desespera, aguarda su momento. Total, ve que los relojes están jugando a su favor.

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fue la posesión de Holanda ante México. Van Gaal, enfrentado con la prensa, dijo: "Estoy contento con la posesión. Nos critican, pero seguimos ganando".

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