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TORREON, México.– Astrada no lo sabía, pero el gol lo tenía en el banco y en el personaje menos pensado: Cristian Tula. Lo que no pudieron las grandes estrellas del ataque, lo consiguió un defensor que entró en la lista para esta segunda etapa. Y así, River logró un éxito importantísimo por 1 a 0 ante Santos Laguna, como visitante, por los octavos de final de la Copa Toyota Libertadores. La revancha será el martes próximo, en el Monumental.
A River no le resultó nada sencillo el desarrollo del encuentro, a pesar de contar con un clima agradable a su favor, pues se esperaba un calor agobiante que nunca hubo. Prácticamente se pasó el primer tiempo sin arrimar peligro al área del equipo mexicano. Mostró una falta de recursos para aproximarse alarmante. Y si salvó el pellejo fue por la gran actuación, una vez más, del arquero Franco Costanzo.
Santos Laguna estuvo varias veces cerca de quebrar la valla millonaria. Y la primera fue apenas a los tres minutos, luego de una muy buena acción individual de Carlos Cariño entre Horacio Ameli y Eduardo Tuzzio, que terminó con una tapada a tiempo del guardavalla millonario. La acción tuvo un costo individual para Costanzo, que se sacó el hombro izquierdo de lugar. El médico, Luis Seveso, se lo acomodó y el arquero siguió. Todo indicaba que sería reemplazado, pero se mantuvo en la cancha y no paró de salvar a su equipo.
A los 12 minutos, una carambola le permitió a los mexicanos volver a inquietar a River. Ameli quiso despejar, pero la pelota rebotó en Tuzzio y le quedó a Rodrigo Ruiz, que ante la buena salida de Costanzo elevó su remate por sobre el travesaño.
Mientras River sufría dentro del campo de juego, los hinchas locales gozaban afuera con la cerveza, las porristas y, por supuesto, con sus jugadores. Todo en un marco eeufórico, pero no violento.
Santos Laguna tuvo en la movilidad de Ruiz a su arma más importante de desequilibrio, a lo que le sumó los centros para Jared Borgeti y el manejo y control de Sixto Peralta.
Ante el nerviosismo y los errores del fondo millonario, Santos insistió con un disparo desde afuera del área de Noriega y con un cabezazo de Cariño. En ambas ocasiones, Costanzo apareció para evitar el gol.
Sólo a los 41 minutos River logró la primera aproximación al arco de Cristian Lucchetti. Para entonces, el dominio de Santos había amainado y el partido se había hecho más equilibrado. Eso sí, en cuanto al atractivo, se emparejó para abajo y se volvió dedicidamente discreto.
Astrada, el técnico de River, hizo los tres cambios en el entretiempo. Dos por lesión: Germán Lux por el bravo Costanzo y Cristian Tula por Tuzzio. El restante obedeció a una cuestión táctica que quedó claramente expuesta en la primera etapa. River no sólo tuvo poco la pelota, sino que rara vez supo qué hacer con ella. Entonces, ingresó Marcelo Gallardo por Daniel Montenegro.
Algunas pinceladas de Gallardo le alcanzaron para tener más el balón. En pocos minutos, los cambios le dibujaron una sonrisa a River, porque a los 13, luego de un córner, Eduardo Coudet metió la pelota en el área, Ameli habilitó perfecto a Tula y el defensor anotó con un derechazo. Un gol festejadísimo en el banco de suplentes visitante.
Si bien no se puede objetar el oportunismo millonario, se debe decir que no había hecho más méritos que los mexicanos como para merecer la ventaja. Pero los goles se hacen. Santos Laguna se los perdió y River, en la segunda ocasión que dispuso, no perdonó.
Con este valioso triunfo volverá el equipo dirigido por Leonardo Astrada para ponerse a pensar en el torneo Clausura. Justamente, el triunfo de anoche deja a los millonarios con la moral altísima para la revancha del martes próximo en la Libertadores y refuerza el envión logrado en el ámbito local, en el que está al acecho de Boca.
Mañana, en Buenos Aires
Si bien el cotejo se disputó anoche, la combinación de vuelos hará que el plantel llegue a Buenos Aires sólo mañana, a las 8. El grupo partirá hoy, en un vuelo de las 20,15 (hora argentina) desde Torreón y luego conectará con otro en el Distrito Federal que lo depositará en Ezeiza.

