Un Sub 23 completo: quiénes son las joyas vendidas que la Superliga no puede disfrutar

Ariel Ruya
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3 de septiembre de 2019  • 23:59

"Perdón, no puedo hablar mucho...". Marcos Senesi tiene 22 años, 71 partidos en San Lorenzo y el futuro por delante. Es un zaguero con la proyección ideal: sabe jugar en las alturas (mide 1,84m), tiene gol, domina la pelota con criterio, zurdo y con personalidad. Las lágrimas son de emoción, de despedida, luego del triunfo de San Lorenzo por 2-1 sobre Unión y antes de rubricar el contrato con Feyenoord, de Holanda. San Lorenzo, el club que lo formó y lo educó desde los 9 años, recibirá 7.600.000 de euros por el 85% del pase.

Se trata de un volante creativo con explosión y velocidad. Es ciclotímico: puede pasar de deslumbrar a desaparecer de la escena. Es habitual, a los 20 años y con 62 partidos en primera. Maximiliano Lovera dejó Rosario Central cuando más lo necesitaba (hoy se iría al descenso, ya que tiene 1,175 de promedio) y desató un revuelo interno. El 80% del pase en 3.500.000 de dólares, con destino Olympiacos, de Grecia. La tesorería está en rojo.

Nicolás Domínguez es un volante de colección. Quite, estrategia, gol, panorama. Tiene 21 años, 74 encuentros en primera y fue citado por Lionel Scaloni para el seleccionado. Le convirtió dos goles a Newell's, un puñado de días atrás, viajó a Europa, firmó el contrato con Bologna y se quedará un tiempo más en Liniers. Su venta le dejará a Vélez -un clásico semillero de nuestro medio- ?9.500.000 por el 75% de la ficha.

A Gabriel Heinze, el entrenador de Vélez, no les gustaron "las formas" del traspaso, más allá de que con su ojo clínico potenció el valor de la venta. "Nico se merece más que nadie esta posibilidad de jugar en Europa. No comparto las formas en cómo se han dado, pero no es la primera vez que pasa, ya he aceptado varias. Yo trato de hacer todo por el bien de Vélez y a veces las formas no son adecuadas", reflexiona, con énfasis, en un inequívoco mensaje para Sergio Rapisarda, el presidente de Vélez.

Ahí hay un problema que excede la estación de Liniers: los dirigentes conviven con las urgencias porque las cuentas no cierran, los jóvenes, asesorados por su entorno -representantes, familia-, quieren resolver el futuro económico cuanto antes y la diferencia sustancial con cualquier mercado -sea en dólares o en euros-, hace imposible que el proyecto de crack pueda consolidarse y explotar.

Casi ninguno supera los 75 partidos en primera. Algo así como dos temporadas con picos de rendimiento bastan para empezar a volar. Tienen menos de 23 años, brillaron en apenas algunos encuentros y despegaron en este mercado. Y no solo rumbo a Europa. Un equipo entero: 11 jugadores, suerte de promesas que todavía no explotaron. Como Domínguez, algunos viajaron, rubricaron sus vínculos y volvieron, con la certeza de que empezarán a jugar en su nuevo destino a partir de 2020. Algo así como el cuerpo en la Argentina y la cabeza en otro destino.

El apuro tiene relación directa con la economía, de unos, de otros y de los clubes. Así lo intenta explicar Rodolfo Di Pollina, presidente de Rosario Central. "Siempre fuimos muy claros sobre la economía del club. Lo más saludable fue tomar esta oferta, es un número importante. Si bien nos desprendemos del jugador, es una inyección de dinero porque cubre los gastos operativos del club. La coyuntura que se está viviendo no es la mejor, no hay que ser hipócritas, el país se prendió fuego.", sentenció.

Al margen de la crisis global de nuestro país, los clubes suelen dar pérdidas y las ventas de las joyas son una solución pasajera. Diego Cocca, el entrenador, pensó en renunciar. "Me dieron ganas de no seguir. Para los jugadores es durísimo que se vaya un compañero un jueves, cuando jugás un domingo", aclaró.

Detrás de Senesi, Domínguez, Lovera y las urgencias, hay otras historias personales. Ocho, exactamente, que completan un equipo. Dos sobresalen: Matías Vargas (22 años y 88 partidos, el único que traspasa la barrera de los 75) pasó de Vélez a Espanyol, debutó y ya marcó un gol, y Lisandro López (21 años y 59 cotejos), que pasó de Defensa y Justicia a Ajax. Un número 10 que se adapta a todas las circunstancias y un zaguero con destellos de caudillo, lideran la nómina del éxodo que la Superliga no disfrutó. Y empezó a extrañar.

Matías Pellegrini (19 años, 18 encuentros y 9 millones de dólares) y Julián Carranza (19 años, 36 partidos y 6 millones) ya son jugadores de Inter Miami, la última idea de David Beckham para la próxima MLS. Firmaron el contrato y volvieron a Estudiantes y Banfield. Gonzalo Maroni surgió en Boca, pasó por Talleres e irá a Sampdoria por US$1.000.000 por un préstamo de una temporada. Tiene 20 años y 36 encuentros.

Tomás Conechny pasó de San Lorenzo a Portland (21 años y 15 partidos) sin demostrar todo su potencial en las redes, Andrés Lioi es hábil, pasó de Central al fútbol polaco a préstamo (22 años y 32 encuentros) y Brian Mansilla dejó Racing, tuvo un paso fugaz por Gimnasia LP y ahora aterrizó en Portugal. También anduvo por Quilmes: 22 años, 55 partidos y 4 equipos. Todo un símbolo.ß

POR AHORA, SIGUEN ACÁ

1|ALMADA Y PALACIOS

Thiago Almada es la joya de Vélez (18 años y 21 partidos) y Exequiel Palacios está consolidado en River (20 y 70). El pichón de crack de Liniers tiene una cláusula de salida de 25 millones de euros. Lo buscaron Sporting de Lisboa, Manchester City y... Boca. A Palacios lo quiso Real Madrid: estuvo a punto de pagar 20 millones.

2|ALMENDRA, OTRO CASO

Agustín Almendra (19 años y 29 partidos), jugó poco en Boca, pero hace tiempo que está en la vidriera europea. Napoli estuvo a punto de ofrecer unos 30 millones de euros por el volante.

3|GAICH... y TRES VOLANTES

Cerca y lejos de ser vendidos: Adolfo Gaich, de San Lorenzo (20 años y 15 partidos), Pedro de la Vega, de Lanús (18 y 13), Matías Zaracho, de Racing, (21 y 74) y Agustín Urzi, de Banfield (19 y 15).

Por: Ariel Ruya
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