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MAR DEL PLATA.- Apenas vio que el remate de Andrés Aimar se fue por encima del arco de Abbondanzieri, Carlos Bianchi dio media vuelta y caminó para el vestuario. En el fondo, los jugadores de Boca corrieron de cara a la popular xeneize y festejaron mucho con los hinchas el triunfo por 5 a 4 en los penales ante River, luego de un discreto empate sin goles.
Diego Cagna, como capitán, levantó la Copa Desafío y celebró un nuevo triunfo ante el conjunto millonario en una ronda con Cascini, Crosa, Villarreal y los juveniles Pablo Jerez, César González y Omar Pérez. La imagen no retrató la obtención de una Copa Libertadores o un torneo local, sino simplemente una copa de verano, pero Rolando Schiavi sintetizó el pensamiento de los xeneizes: "Se podrá decir que River llegó más, que el partido salió 0 a 0, pero la verdad es que la Copa se la llevó Boca. Siempre es lindo ganarle a River. ¿Si festejamos mucho? El año pasado, cuando River nos ganó por penales en Mendoza, también se festejó mucho..." El defensor no ocultó su alegría y luego de convertir su penal se desahogó gritando y mostrando la camiseta de Boca ante los silbidos del público millonario.
Es que Boca se siente poderoso cada vez que se encuentra con River. Primero fue la victoria por 1 a 0, en Mendoza, con gol de Ezequiel González; ahora fue un triunfo desde los doce pasos y tras estar en desventaja. Porque fue el Chelo Delgado el que erró el primer disparo. Martín Demichelis, justo la figura de la cancha, tuvo todo para poner en ventaja a River, pero su remate dio en el palo. Los jugadores xeneizes ven que la paternidad, que no sólo se toma por los campeonatos oficiales, sino que se extiende en los torneos de verano, los fortalece y los une como grupo. No es para menos: hace siete años que River no le gana a Boca en esta ciudad.
Bianchi, en otro costado, fue más cauto: "Para el grupo, seguro que anímicamente es importante ganarle a River o ganar la Copa, pero yo tengo que pensar diferente de los jugadores. Estoy pensando más en llegar al 16 de febrero -debut en el Clausura- sin lesionados que en los resultados de los partidos de verano", comentó el técnico, aunque en los partidos suele transformarse y defender a sus jugadores a muerte. En el primer tiempo, ante una falta no cobrada al Mellizo Guillermo, Bianchi saltó del banco y le gritó a Elizondo: "Mirá que si tenemos que meter vamos a meter". Los jugadores se sienten respaldados y lo ven como uno más del plantel.
El DT tiene la cabeza puesta en el debut ante Nueva Chicago, en la Bombonera, aunque dejó en claro que no se fue conforme con la producción del equipo: "Me gustó más el Boca del otro día en Mendoza, en el triunfo ante River por 1 a 0, que este. Hay bastante diferencia, ya que no jugamos bien, pero es propio de la finalización de la pretemporada".
¿Qué rescató Bianchi? "Lo positivo fue que mantuvimos el cero en nuestro arco, pero el juego no me gustó. Fue un partido mediocre. Se dio un choque cerrado porque jugar cada cinco días con River es demasiado. Ya los dos nos conocemos mucho", dijo.
Para demostrar lo importante que fueron anímicamente los triunfos en la pretemporada y, hasta el momento, estar invictos en el año con dos empates (ante River 0-0 y frente a San Lorenzo 2-2) y dos victorias (ante River e Independiente, ambas por 1-0), Roberto Abbondanzieri comentó la charla con Eduardo Coudet -fueron compañeros en Central- en plena definición y cuando Chacho fue a ejecutar el penal.
"Le pregunté dónde lo iba a patear, porque no me acordaba cómo lo había tirado en la final de la Copa Conmebol en 1995. Me dijo que lo había errado. Después que me hizo el gol me aclaró que era mentira, que el penal que pateó él, fue gol."
En cuanto al análisis futbolístico, el arquero de Boca sostuvo: "Vencer a River, aunque sea por penales, sirve igual. Ganamos en confianza y esto le sirve mucho al grupo. El martes (por mañana), cuando volvamos a entrenarnos, lo haremos de la mejor forma".
Boca bajó el rendimiento con respecto al último partido, pero al imponerse en otro clásico, le dio a River otra dosis de preocupación y recibió a cambio una inyección anímica de cara a la Copa Libertadores y al Clausura. Por eso festejó tanto.
Bianchi recibió una oferta para dirigir a Barcelona, de España, pero el Virrey dijo "no". Ante la consulta, respondió: "No se puede contestar todo. Si yo te pregunto, ¿vos me vas a contestar todo? Bueno, ¿vos siempre le fuiste fiel a tu esposa? El tema es así: yo tengo un contrato de palabra con Boca y lo pienso respetar".


