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El juez investigaba corrupción en contratos de recolección de basura. Descubrió que la basura estaba dentro del fútbol. Italia ganó el Mundial de 2006 en medio de un escándalo de corrupción y arreglos arbitrales que terminó castigando con el descenso al poderoso Juventus de la familia Agnelli. España, flamante campeón mundial, sufre hoy el mismo escándalo. Un mes después de su coronación en Sudáfrica, ve destaparse una olla podrida de equipos de Segunda división. Los que no aceptaron sobornos, es porque antes fueron incentivados. En su campeonato de Segunda no gana el que juega mejor, sino el que paga más. Así lo reflejan las escuchas filtradas a la prensa, pero que el juez decidió archivarlas porque sobornar a equipos rivales no es delito penal en España. Abrir esas conversaciones, dice el juez, es una "intromisión a la privacidad". Algunos de los acusados, peor aún, no niegan los hechos. "Pero si nos investigan a nosotros -pidió el capitán del Hércules, Abraham Paz-, que investiguen al menos los últimos quince años, porque siempre ha sido lo mismo." Si caigo yo, es el mensaje, caemos todos.
Hace menos de dos años estalló un escándalo parecido en la Segunda división de España y tampoco pasó nada. Ocurrió que las denuncias, según parecía, amenazaban con afectar al propio presidente de la federación española (RFEF), Angel Villar, supuestamente enterado de que su equipo, Athletic Bilbao, se había salvado del descenso con un soborno. Pero esta vez las grabaciones no son privadas. Fueron ordenadas por la Justicia. Nunca antes se había escuchado todo con tanto detalle. "¿Qué pasa Pirata?", saluda el capitán del Hércules a su patrón, Enrique Ortiz, el supuesto corruptor. Además, el estallido sucede en el país que, sólo un mes atrás, se coronó campeón mundial en Sudáfrica. La FIFA no parece inquieta. Su portal en Internet, eso sí, anuncia que en la fecha FIFA de hoy la selección española estrena su condición de campeona mundial en un amistoso ante México.
Italia sufrió una de sus peores humillaciones en Sudáfrica. Llegó como campeón mundial y fue eliminado en la primera rueda. Su debate posmundial, a diferencia de España, es estrictamente futbolero. El fracaso puede ser aleccionador. El país del catenaccio parece aceptar por fin la posibilidad de comenzar a jugar un fútbol distinto. Designó en el área técnica de la Federación a Arrigo Sacchi y también a Roberto Baggio y Gianni Rivera, dos ex habilidosos números diez, con sensibilidad especial para el juego. Y puso como nuevo técnico a Cesare Prandelli, de una mentalidad más ambiciosa. La primera decisión fuerte de Prandelli fue confiar el ataque de su selección a los dos delanteros acaso más talentosos de los últimos tiempos, que habían sido marginados de Sudáfrica por su carácter difícil: Antonio Cassano y Mario Balotelli. El debut no fue bueno. Italia perdió ayer en Londres 1-0 contra Costa de Marfil. Pero el cambio busca ser más profundo. La TV pública (RAI) anunció el fin de la "moviola", como se llama al espacio en el que se revisan todas las jugadas polémicas. De ahora en más, sólo seleccionará tres jugadas por fecha y las revisará de modo didáctico, junto con los árbitros que explicarán si hubo falla y por qué pudo haber ocurrido.
En Sudáfrica, el Soccer City vivirá hoy, con el partido Sudáfrica-Ghana, un retorno a los tiempos felices del Mundial. La justicia resolverá dentro de una semana si el estadio podrá seguir llamándose Soccer City o si, en cambio, tendrá que recuperar su viejo nombre de FNB Stadium. La FIFA había obligado el cambio porque el nombre original aludía a un banco. Y sólo la FIFA, se sabe, puede hacer negocios en el Mundial. Cualquiera sea su nombre, mantener el estadio costará unos cuatro millones de dólares al año. Más de ocho mil voluntarios todavía siguen sin cobrar el trabajo que realizaron en el Mundial más lucrativo de la historia. El centro de conferencias del elegante barrio de Sandton, donde Joseph Blatter solía autoelogiarse cada cuatro días durante el Mundial, fue escenario ayer de un debate sobre la prensa. El gobierno del Congreso Nacional Africano (CNA) discutió con los medios, que están enojados por un proyecto sobre una posible nueva ley de prensa. De un lado se dicen injustamente atacados y piden una prensa más distanciada de las corporaciones. Del otro temen controles. Las escuelas públicas quedaron paralizadas ayer por una huelga. La pretendida unidad que muchos imaginaron podía construirse a partir de una pelota de fútbol hoy parece cada vez más lejana. A unos metros de allí, donde hace un mes había sólo policías, prostitutas y turistas, fue baleado hace unos días en pleno asalto el jefe financiero del Comité Organizador Local (LOC) creado por la FIFA.
El campeón España estrena su flamante condición yendo directo al negocio. Siete jugadores de Barcelona ni siquiera pudieron pasar por el club tras sus vacaciones posmundial. En bermuda y sandalias llegaron a tomar el avión. Viajarán más de 20.000 kilómetros y jugarán apenas quince minutos. Barcelona, club modelo según muchos, pero que hace unos días admitió un rojo de 500 millones de euros, tendrá que afrontar el sábado la final de la Supercopa ante Sevilla con un equipo de juveniles. También está furioso el Bayern Munich. Quiere que la Federación holandesa la indemnice por haber hecho jugar a Arjen Robben en el Mundial con un desgarro. Ahora tendrá dos meses de parate forzado. Peor pudo haber sido lo de Kaká, a quien Real Madrid perderá por cuatro meses. El cirujano belga que lo operó hace unos días, Marc Martens, dijo que el brasileño puso en riesgo su carrera por haber jugado lesionado el Mundial. Aún así, muchos hinchas lo insultaron. Brasil, la fábrica universal de jugadores, comenzó a buscarle reemplazo con el nuevo equipo que presentó anoche en Estados Unidos el DT Mano Menezes, sucesor de Dunga. Hay que pensar ya en el Mundial de 2014, que se jugará en Brasil. Menezes no sólo deberá ser campeón sino que, además, tendrá restablecer las relaciones de la selección con TV Globo. Lo precisa el presidente de la Confederación Brasileña, Ricardo Teixeira, que en 2015 se postulará para suceder a Blatter en la FIFA.
Otro escenario de atención hoy será Wembley. Unos sesenta mil hinchas ingleses amenazan con silbar a su selección. Allí seguirán mandando los clubes. Esta temporada recibirán un ingreso récord mundial de 1400 millones de euros de la TV. La selección le importa cada vez menos a los patrones cada vez más extranjeros de los clubes ingleses. Si sigue en Liverpool, el capitán argentino Javier Mascherano podrá pasar a tener como patrón al gobierno de China, el candidato más firme a quedarse con el club. Un millonario indio es a su vez el favorito para comprar al Blackburn Rovers. Y un magnate tailandés está a un paso del Leicester. ¿A quién le importa la selección? Cuando Inglaterra ganó el Mundial 66, la final ante Alemania terminó muy tarde y los diarios del domingo salieron sin esperar el partido. El lunes, The Mirror, que vendía cinco millones de ejemplares, dedicó la portada al nacimiento de una hija de la princesa de Kent. The Sun privilegió la crisis de la libra esterlina. Ambos trataron la información en las dos páginas interiores que dedicaban al deporte. No era un Mundial menor ni siquiera para la Argentina, que aún hoy recuerda la expulsión polémica de Antonio Rattin, la primera de un extranjero en Wembley. Fue la primera selección argentina que hizo un acuerdo con Adidas. Cada jugador, me contó una vez Silvio Marzolini, cobró algo así como 24 dólares.
¿Cuándo y cómo explotó el fenómeno del deporte? Los periódicos publican hoy suplementos diarios de 16 páginas en pleno Mundial. La TV trasmite 24 horas sin parar. Repite los goles una y otra vez. También los Juegos Olímpicos vivieron el cambio. Los derechos de TV en Londres 48 fueron vendidos por unas 40.000 libras a precio de hoy. Los de Londres 2012, en conjunto con los de Invierno de 2010, costarán 2500 millones de libras. Ejecutivos top ingresan hoy a la conducción del deporte olímpico. Y el fútbol es queso apetecible de dirigentes políticos y patrones de la TV, como vemos estos días en la Argentina. La maquinaria no para. Fagocita todo. Los clubes o la FIFA. Diego Maradona (¿será cierto que le ofrecieron dirigir a la selección de Cristiano Ronaldo?) ya es pasado, aunque ayer Carlitos Tevez se acordó de él. El fútbol fue siempre un fenómeno popular. Hoy, además, es otra cosa. La industria avisa que esta tarde juega Messi, un gigante mediático… de 23 años de edad.

