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Es curioso. Con la derrota de Belgrano ayer, Nueva Chicago les sacó un punto más de ventaja a los cordobeses y su objetivo de evitar el descenso directo está más cerca.
Es un dato más para sumar al momento de ridiculez que el fútbol argentino vivió por el escándalo que el plantel de Mataderos protagonizó por la sanción de un penal que concluyó con el empate 2-2 ante River.
El partido entre Chicago y River estuvo demorado durante más de 20 minutos, mientras los jugadores del equipo local intentaban convencer al árbitro Rafael Furchi y al juez asistente Carlos Qualizza para que cambiaran el fallo.
Es más, Paulo Ferrari debió ejecutar el penal dos veces, porque hubo futbolistas suplentes de Chicago que se metieron dentro del campo de juego durante el primer remate.
Pese a las muchas irregularidades que se vivieron, en declaraciones posteriores al encuentro, el árbitro aseguró que no elevará informes contra ningún futbolista: "No informé a ningún jugador porque no hubo agravios -dijo Furchi-. Era más la desesperación del momento porque tenían una información de un periodista de la televisión que estaba en el campo de juego. Eso generó el pedido desesperado, pero se dirige por lo que ven el árbitro y el asistente".
Si Furchi decidía informar a los jugadores que impidieron la continuidad del partido durante más de 20 minutos, muchos de ellos no hubieran podido jugar el decisivo encuentro del domingo próximo frente a Newell s Old Boys. Pero con este panorama, nada pasará.
Similar es la situación de Carlos Ramacciotti, el entrenador de Chicago, promotor de uno de los momentos más grotescos en el escándalo, cuando amenazó a Ferrari antes de la ejecución del penal: "No hagas c..., porque no salen de acá", dijo el DT frente a las cámaras de la televisión.
En el marco legal, esta situación puede entenderse como una "contravención de hostigamiento". Pero un fiscal no puede actuar de oficio para sancionar a Ramacciotti. Es Paulo Ferrari el que debe hacer una denuncia si se sintió "intimidado físicamente o ante un mal inminente". Claro que una denuncia de ese tipo en el fútbol de nuestro país no es muy común.
Se supone que tampoco habrá sanciones en el ámbito interno, ya que el Tribunal de Disciplina de la AFA no actúa de oficio.
El último caso que se recuerda de una amenaza similar es el del árbitro Daniel Giménez, que denunció a Juan José Muñoz, presidente de Gimnasia y Esgrima La Plata, en aquel recordado partido ante Boca, en septiembre del año último.
Federico Higuaín fue uno de los jugadores más afectados por el error del árbitro. Se quedó llorando en el banco de suplentes, pero no intervino en ninguna de las discusiones. Sobre esta última situación, el atacante reconoció: "Algunas cosas estuvieron mal, pero hay que ponerse del lado de un grupo que se está matando por dejar el equipo en primera.
"Hay muchas cosas que en caliente no se piensan, creo que no fue con mala intención lo que se habló de parte de los dos clubes", dijo el atacante en declaraciones a Radio Mitre.
Y continuó: "Nunca me había pasado algo así, sentís que te están violando".



