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En cualquier actividad de la vida uno además de ser bueno debe tratar de parecerlo. La imagen es muy importante para ganar un poco más de credibilidad, en caso de ser necesario. A la par, el silencio es muchas veces más importante que un discurso rimbombante, dejando que los hechos hablen por uno mismo. La receta es saber manejar los tiempos y poder discernir cuándo hablar y cuándo callar. Las excepciones son patrimonio de los exitosos. Si de entrenadores hablamos podemos citar a Guardiola, Mourinho, Ferguson y en nuestro país a Menotti, Bilardo, Bianchi, como triunfadores. Sus pergaminos les otorga ciertas licencias a la hora de pontificar.
Si de elegir tiempos hablamos, quien no se ajusta a esto es Angel Cappa. Habiendo pasado por Huracán, River y Gimnasia en sus últimas tres participaciones como entrenador, no se le ha escuchado una mínima autocrítica a su gestión. Los descensos de estos clubes no son por culpa suya, pero no se puede hacer la vista gorda y mirar para otro lado, cuando se busca a los responsables de las tres pérdidas de categoría. El mayor o menor porcentaje es un índice muy difícil de establecer. Siempre los arbitrajes han sido los responsables de sus derrotas, no los planteos equivocados o la falta de aptitud física de sus dirigidos. Sabido es que para don Angel todo pasa por la pelotita. El Barcelona o el Real Madrid pueden también darle preponderancia al trabajo con el balón y no al físico, ocurre que tienen muchas competiciones simultáneas, cosa que no ocurrió con Huracán y Gimnasia que disputaban un solo torneo. Una gran diferencia desde donde se la mire.
Como lo de River fue muy pesado para el mundillo futbolístico, se escucharon muchas voces vinculadas a un pasado cargado de gloria. Una de ellas fue la de Ramón Díaz, entrenador muy caro al sentimiento del hincha. Habló de todo y un tramo de su bronca fue dirigido hacia Angel Cappa, pidiéndole silencio ante tan duro trance. No le gustó al riojano que, sin dejar cicatrizar la herida del descenso, haya salido a dar sermones sobre su querido River. Lejos de callarse, Cappa salió a contestarle con munición gruesa y de dudoso gusto. Hay que decirle a Cappa que a Ramón se lo respeta por sus logros, que son varios. Y de paso recordarle que no siempre el que más habla es quien más sabe y mucho menos, el que más torneos gana. Guardiola, Mourinho, Ferguson, Menotti, Bilardo, Bianchi, pueden dar fé de ello. Y lo más importante, no siempre hablan. Saben elegir cuando el silencio vale más que cien palabras.
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