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Inteligente, empezó a elaborar el partido mucho antes de que la pelota empezara a rodar en Avellaneda. Intuitivo, supo que a través de un tiro libre su equipo podía sacar ventaja por su excelsa pegada. Ganador por convicción, en definitiva, Diego Valeri, el jugador de Lanús que más veces se tuteó con la red en este campeonato, artífice de una y mil victorias y de la gran levantada Granate en las fechas recientes, volvió a decir presente para alimentar la esperanza de su gente. "No nos favorece que Vélez haya quedado afuera de Libertadores", había aventurado con total razón, sabedor de que el conjunto de Liniers, herido, iba a buscar en el certamen local la gloria perdida en el torneo continental con la furia renovada.
Cuando una fabulosa entrada a los 11 minutos del primer período le devolvió todo el protagonismo al Conde, Lanús supo que otra vez podía apoyarse sobre el talento del volante. Era el segundo gol de tiro libre para el Granate en el año, después del que le marcó Mario Regueiro (quien anoche anotó el otro con un zurdazo) a Banfield, por la cuarta fecha, cuando el Taladro ganó el clásico por 2 a 1. No hay para Valeri campos en mal estado como el de anoche o rivales que vengan en alza como Independiente. Y si los hay, los ignora del mejor modo: pensando en Lanús y en la cima del campeonato.
El gran momento del hijo pródigo de la entidad no pasa desaprecibido para nadie. Lleva 23 goles con la casaca de su club y el de ayer fue el octavo del presente certamen, una marca que más allá de lo estadístico actúa como inyección anímica para el resto. Con él todo es posible. Quizá por ello volvió de su periplo europeo, que lo vio pasar por Porto y por Almería, porque el barrio del Sur del Gran Buenos Aires, que se entusiasma con esta gran campaña, lo reclamaba.
Volvió en febrero y cuando se puso la casaca en el primer cotejo ante Arsenal, notó que todo estaba donde lo había dejado él, uno de los hombres clave en el título ganado en 2007.
Valeri es Lanús y más todavía. Sergio Batista, el entrenador del conjunto nacional, entendió que no podía prescindir de él a la hora de elaborar la lista de los 26 preseleccionados de cara a la Copa América, en la que Argentina deberá ser protagonista. Y Valeri espera serlo también. Otra vez.
Más allá del gol, anoche hizo sus aportes habituales. El sacrificio, la entrega, el ida y vuelta, la cabeza levantada buscando al mejor ubicado de sus compañeros. Hasta se tomó el atrevimiento de ponerse el equipo al hombro en los momentos más difíciles, animándose a encabezar un contraataque sobre la derecha, con más intenciones de retener la pelota bajo la suela que de aumentar la diferencia.
Lanús le va a dar pelea a Vélez hasta el final porque no entra otra idea en su cabeza. Contará con sus argumentos de siempre. Es prolijo y solidario. No impacta con el juego como el conjunto de Liniers. Pero tiene a Valeri, ese as de espada que nunca se va a ocultar a la hora de buscar y trasladar la pelota. "Sufrimos, sí. Sufrimos mucho porque Independiente es un gran equipo y hoy (por ayer) hubo momentos en los que nos puso en nuestro campo y nos apretó con todo", argumentó el Conde a la hora de analizar brevemente el partido. Él actúa en silencio. Como Lanús, que con el perfil bajo de siempre, vuelve a estar en la pelea por el título. Y Valeri tiene mucho que ver con eso.
El defensor Gabriel Milito, de Barcelona, y el delantero Germán Denis, que en la última temporada jugó a préstamo en Udinese, anoche estuvieron en el estadio de los Rojos y recibieron una casaca. En el palco estuvo el Kun Sergio Agüero, junto con el presidente Julio Comparada.
