Volver a vivir. Juan Ignacio Cavallaro, el N° 10 que se inspiró en Del Potro para recuperar el juego perdido

Cavallaro aportó dos goles y dos asistencias para el 5-0 de Tigre a Atlético Tucumán
Cavallaro aportó dos goles y dos asistencias para el 5-0 de Tigre a Atlético Tucumán Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Christian Leblebidjian
(0)
19 de mayo de 2019  • 09:00

En la gran actuación de Tigre, que se vio reflejada en la goleada 5-0 sobre Atlético Tucumán, por la ida de las semifinales de la Copa de la Superliga, hubo varios lucimientos personales: Lucas Menossi, Diego Morales, incluso el arquero Gonzalo Marinelli, que evitó "goles visitantes" que, en la ecuación final, podrían tener incidencia. Pero quien se llevó la mayor ovación fue Juan Ignacio Cavallaro. Un N° 10 de 24 años y 1m72, con muy buena técnica y mejor remate, que debería tener toda una carrera llena de ilusión por delante, pero la realidad es que la pasó muy mal durante un tiempo, víctima de las lesiones y la falta de continuidad.

"Tenemos un grupo bárbaro. Me voy feliz por los dos goles, pero sobre todo por cómo jugó el equipo. Desde la llegada de Gorosito que todo empezó a cambiar en Tigre, porque lo primero que logró fue que todos volviéramos a confiar en nosotros mismos", reconoció Cavallaro tras la goleada ante Atlético Tucumán, en donde se destacó con dos goles y dos asistencias: convirtió el 2-0 y el 5-0 (de cabeza) y habilitó en sus anotaciones a Cachete Morales y Nicolás Colazo.

Según las estadísticas de Opta, Cavallaro tuvo una eficacia del 100% en los remates: dos intentos, dos goles. Tocó un total de 39 pelotas, dio 23 pases con una eficacia en las entregas del 87%, recuperó dos balones y recibió tres infracciones.

Juani nació en Paraná, surgió de Unión, pasó por los seleccionados juveniles y sus golazos (tenía la particularidad que sus definiciones no eran simples, sino que se trataban de remates a colocar que se metían en los ángulos) generó el interés de San Lorenzo. A mediados de 2013 pasó al Ciclón, club que pagó 4,3 millones de pesos por el 80% de su pase. Actuó en el Sub 20 que ganó el torneo de Alcudia 2012 y también integró el equipo que disputó el Sudamericano 2013 en nuestro país. Formó parte del equipo campeón de la Copa Libertadores de 2014, aunque no consiguió disputar ni un solo minuto a lo largo de la copa. La falta de continuidad y las lesiones hicieron que emigre primero a Liga de Quito, en Ecuador, y luego a Estudiantes de La Plata. Pero su situación terminó con reclamos legales entre San Lorenzo y el club platense.

Cavallaro se fue libre del Ciclón en 2018 y es allí cuando recala en Tigre. ¿Qué pasó antes de llegar a Victoria y sentirse vivo nuevamente? Desde fines de 2016, su vida deportiva se transformó en una pesadilla. Jugando para Estudiantes recibió una patada en la rodilla derecha que le dañó los ligamentos cruzados y debió operarse. Con mucho esfuerzo, volvió a jugar a los cuatro meses, pero la rodilla se le siguió hinchando y provocando dolores agudos. Finalizado su préstamo con Estudiantes, regresó al Ciclón, pero en julio debió ingresar nuevamente en un quirófano. Tuvo miedo y los médicos no le garantizaron que pudiera volver a jugar.

Cavallaro es amante del tenis y suele practicarlo con sus amigos cuando va de vacaciones a Paraná. Y también es admirador de Juan Martín Del Potro, por lo que tomó como ejemplo la capacidad de resiliencia, quien también sufrió lesiones que le trajeron más de un dolor de cabeza. Y buscó acercarse a las experiencias del tenista leyendo el libro "El Milagro Del Potro", de Sebastián Torok.

En una entrevista con el diario La Voz de Tandil, Cavallaro reconoció en agosto de 2017: "La idea de comprar el libro me surgió, más allá del fanatismo que tengo por Delpo, porque sabía por lo que había pasado y yo ahora estoy en un momento parecido, porque me tocó pasar por dos operaciones de rodilla seguidas y la verdad es que se me pasan muchos miedos por la cabeza. No sé si voy a volver a jugar, en qué nivel lo voy a poder hacer, si la rodilla me va a responder, si voy a tener dolores... Y la verdad es que me interesaba saber más de la vida de Juan Martín y, más que nada, cómo hizo para volver a jugar al tenis en un nivel increíble. Porque no se trata solo de volver. Sino de volver y hacerlo bien. No sé si voy a volver a jugar, pero con ejemplos de superación como el de Juan Martín a uno le da esperanzas de que todo es posible".

Cavallaro se emocionó, se sentía reflejado en cada relato, en su sufrimiento. Y no dejó de luchar. Ahora volvió a las canchas y a disfrutar de lo que más le gusta: jugar al fútbol. Las lágrimas tras el 5-0 de Tigre a Atlético Tucumán ya no fueron de dolor, sino de alegría por volver a sentirse importante.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.