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Todo San Lorenzo sabe que el tenso ambiente interno sólo puede enfriarse si el equipo entrega buenas señales. Después de estar inactivo en la última fecha por la suspensión del partido con Racing, el Ciclón volvió al ruedo en su estadio, donde justamente en el último encuentro con Newell s no pudo calmar a su gente, a pesar de la victoria. Tras una semana pródiga en versiones alrededor de los reemplazantes de Oscar Ruggeri, el conjunto azulgrana no pudo dar vuelta el escenario de tensión frente a Argentinos, con el que igualó 0 a 0.
Hubo panfletos en contra del presidente Rafael Savino. Hubo reproches y expresiones de grueso calibre hacia Ruggeri. Y no faltaron los silbidos hacia los jugadores. Abstraerse de toda esta situación parece una misión imposible para San Lorenzo. Como un resumen de toda esta situación puede citarse la bandera que suplicó: "Savino, tomátelas con Ruggeri y con tu comisión directiva". Cada vez que el entrenador salió del banco de los suplentes para dar una indicación, una lluvia de insultos le cayó encima.
Casi no hubo tiempo para meterse en el partido. A los tres minutos, chocaron las cabezas de Cristian Tula y Gabriel Hauche en una acción aérea. Ambos jugadores perdieron el conocimiento y fueron asistidos por sus respectivos médicos. Después de unos cinco minutos, Hauche se recuperó, pero el defensor de San Lorenzo tuvo que ser trasladado al hospital Piñeiro, y luego al sanatorio Mitre, donde permanecerá en observación hasta hoy. El delantero de Argentinos finalmente fue llevado en un vehículo a dicho hospital. De acuerdo con la información que se entregó anoche, fue sólo un susto grande. ¿El diagnóstico final? Un fuerte traumatismo de cráneo para los dos.
Después de esos minutos iniciales de incertidumbre, hubo dos equipos cómplices en aportar muy poco para el espectáculo. En el primer tiempo resultó incomprensible la actitud de los dirigidos por Ruggeri. Durante esos primeros soporíferos 45 minutos, un insoportable pacto con el tedio futbolístico, los locales fueron un conjunto indolente, muy lejos de la bravura que debía asumir una formación muy cuestionada por sus hinchas. No tenía sentido que los locales no asumiesen las obligaciones de intentar torcer el clima adverso que los rodea. Ni siquiera lo hicieron cuando contaron con un penal en su favor después de un claro empujón de Avendaño a Silvera. Una vez más, el arquero Saja dejó pasar una oportunidad desde los doce pasos: pateó fuerte y cruzado a la derecha, pero un Pontiroli adelantado adivinó la dirección del remate.
Apenas dos situaciones para Argentinos -un despeje de Saja ante Hauche en el comienzo y un remate de Santibáñez- resumieron la etapa. Nada. Pero se volvía lógico que el equipo visitante no fuese a buscar el partido porque a los de Domenech las urgencias no lo condicionaban. Entonces afrontaron el juego con la intrascendencia propia del que sólo prefiere que los minutos transcurran sin sacudones.
Mientras la pelota se lateralizaba, los cánticos arrasaban. "El Cabezón se va a la p...", fue una muestra. "Váyanse todos, la p...", fue otro ensayo. "Nosotros alentamos, pero ustedes nos c...", atronó un cántico. "Savino, hijo de p...", se escuchó más adelante. Con otro penal desperdiciado, ahora por Silvera, hubo más insultos e indignación. Y otra vez el clamor popular de que se fueran todos, sin importar, por caso, quiénes los reemplazarían en caso de concretarse la tan solicitada salida.
La ocasiones más claras del segundo tiempo fueron para San Lorenzo. Pero ni Silvera ni Claudio Acosta pudieron vencer al seguro Pontiroli. Se quedó sin nada y suya fue la culpa. El pitazo final de Saúl Laverni volvió el relato a una escena conocida: vallado policial para unos plateístas descontrolados. Insultos, agravios, malestar generalizado.
2 los penales que desperdició Saja en el Apertura; uno ante Carrizo, con River, y el de anoche, frente a Pontiroli
Desde que volvió a primera, Argentinos batió a San Lorenzo como visitante en el Clausura 05 (2-0), con Chiche Sosa, y en el Apertura 05 (3-1), con Gregorio Pérez como DT. Ayer se cortó la racha.
Pese a que le habían rescindido el contrato, Joaquín Botero figuró en el plantel de San Lorenzo. Con seis partidos jugados, se llevaría US$ 100.000.
Jorge Quinteros, que confirmó su alejamiento del fútbol a fin de año, ayer no jugó por una distensión, pero estuvo alentando a sus compañeros.


