

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
La irrupción de Eslovenia en la gran mesa del fútbol internacional puede parecer milagrosa, mágica. De un país pequeño, de tan sólo dos millones de habitantes y que hasta 1991 formaba parte de Yugoslavia, acaso no debía esperarse demasiado en términos de despegue futbolístico. Pero en un lapso muy breve su avance fue notable: pasó de cosechar un solo punto en la clasificación hacia Francia 98 a conseguir el pasaje para Corea-Japón 2002.
Pero detrás de ese aparente milagro hay nombres y apellidos. Uno es el del entrenador Srecko Katanec, bajo cuya dirección técnica el seleccionado esloveno viene produciendo actuaciones que superan las previsiones, como el buen rendimiento en la Eurocopa 2000. Al otro hay que buscarlo dentro del campo de juego y se llama Zlatko Zahovic, la indiscutible estrella del equipo.
Admirado por su juego y cuestionado por un temperamento indócil, que más de una vez lo condujo a situaciones ríspidas, Zahovic es una especie de héroe entre los suyos aun cuando nunca jugó en un equipo de su país. Su debut se produjo en Partizan, de Belgrado (Yugoslavia), cuando sólo tenía 16 años. Precozmente mostraba sus dos máximas cualidades: una habilidad inusual que se manifestaba especialmente en la justeza de sus pases, y capacidad goleadora. La emblemática camiseta número 10 lo atrajo siempre.
Tras un breve paso por Croacia (Hajduk Split), el joven Zahovic dejó los Balcanes y se encaminó hacia Portugal, la tierra que conoció sus mejores épocas. Tres temporadas en Vitoria Guimaraes bastaron para que Porto, uno de los grandes de ese país, se fijara en él. Y su incorporación fue el prólogo de festejos en serie: tres títulos locales consecutivos (temporadas 96/97, 97/98 y 98/99), además de una gran tarea individual en la Liga de Campeones 99.
El costado más conflictivo de su personalidad, un carácter rebelde y contestatario, irrumpió cuando después de ese brillante paso por Portugal desembarcó en Grecia. Olympiakos le conoció dos caras: el equipo ganó cada vez que él jugó, pero sus reiteradas críticas hacia varios de sus compañeros le valieron una convivencia difícil con el plantel. Sus cuestionamientos hacia otros jugadores del equipo recibieron respuestas del mismo tenor. Zahovic, uno de los futbolistas mejor pagos del equipo, se calmó y se reintegró al grupo, pero poco después reincidió: insultó al técnico Alberto Bigon y el presidente de Olympiakos le impuso una multa y lo suspendió por el resto de la temporada.
Ese paso olvidable por Grecia quedó atrás con un tránsito de una temporada por Valencia que no lo mostró en su mejor nivel. Portugal, donde Zahovic parece sentirse como en su casa, volvió a recibirlo, pero esta vez para jugar en Benfica.
Para el seleccionado esloveno él significa, sencillamente, la razón fundamental de un presente gratificante. En las eliminatorias hacia Corea-Japón (el equipo quedó segundo en el Grupo 1 y eliminó a Rumania en el repechaje) condujo el equipo y marcó cuatro goles, aunque también en este ámbito mostró su temperamento irascible: una fuerte discusión con el DT Katanec le valió ser excluido de un amistoso tras la Euro 2000. Ahora lo espera la máxima prueba. Para sus cualidades futbolísticas y para su inmanejable carácter fuera de la cancha.
Fecha de nacimiento : 1° de febrero de 1971
Lugar de nacimiento : Maribor, Eslovenia
Peso : 76 kg
Altura : 1,80 m
Club : Benfica (Portugal)
Partidos internacionales : 53
Goles : 27


