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De la promesa a las críticas. Del reconocimiento a los silbidos. De todos los elogios hasta las subestimaciones. Hasta el olvido. Como pocos, Marcelo Gallardo conoció la ingratitud del macabro juego del sube y baja futbolístico. Explotó, cayó y volvió a crecer. No hay rencor en sus palabras, pero que nadie dude que interiormente disfruta de su momento. Sin estridencias, pero con un tímido dejo de revanchismo.
-Y de repente, parece que Gallardo volvió a ser un fenómeno...
-No, no..., no es así. Si volví a ser un jugador "confiable" se lo debo a la confianza que mantuve en mis condiciones. Siempre creí en Gallardo y no hubo críticas que pudiesen cambiar eso. Ni bajarme. Lo importante es que nunca me creí un fuera de clase, pero tampoco un burro. ¿Que hice para recuperar a aquel jugador? Me cerré en mí mismo y me juré que me iba a matar por tener nuevas posibilidades y entonces no dejarlas pasar.
-¿Alguna vez sí las habías dejado pasar?
-Puede ser, puede ser, en un momento viví todo muy rápido.
-Y en este resurgimiento, ¿cuánto tuvo que ver Ramón Díaz? El había prometido devolverte a tu mejor forma.
-Muchos factores influyeron en mi recuperación, no hubo una sola razón. El apoyo de mi familia, de mis amigos, los compañeros del fútbol e indudablemente también Ramón, él se propuso recuperarme, me bancó y eso es lo mejor que le puede pasar a un futbolista. Desde la continuidad en el juego, él alimentó mi confianza y yo creo que no desaproveché mis nuevas oportunidades. Después llegó el desafío de mantenerme, que no se tratase sólo de una ráfaga, y ahí también he cumplido conmigo mismo.
-Entonces, al menos íntimamente, lo disfrutás como una revancha.
-... Puede ser, nunca sentí que debía rendirle cuentas a nadie. En el fútbol nadie te regala absolutamente nada. Y yo de eso sí que sé porque en un momento llegué con mucho ruido al seleccionado y después me tocó mirarlo desde afuera por más de un año y medio. Nada cae del cielo, todo hay que ganárselo con esfuerzo.
-Hasta llegar a estos días, ¿tu mejor momento?
-No quisiera decir eso, sé que todo marcha bien, pero prefiero motivarme pensando que el mejor momento es siempre el que está por llegar.
-Y tal vez ese mejor momento esté por llegar, porque por el domingo va a estar en la Bombonera un espía del Tottenham, ¿tu pase al fútbol inglés estará a la vuelta de la esquina?
-De eso no sé nada y lo digo en serio. De todo modos no voy a jugar contra Colombia pensando si hay alguien en la platea analizando mi actuación. Cuando salga a la cancha no voy a estar pendiente de si una persona va a dar el OK o le va a bajar el pulgar a una supuesta transferencia. Es que el tema de mi pase no me quita el sueño. Claro que como cualquiera me ilusiono con jugar en Europa, pero tiempo al tiempo.
-Hablando del partido con Colombia: se lo promociona como la revancha de aquel 5 a 0...
-Pero no es así, es un partido más, no hay clima de venganza ni sed de desquite. Nada que ver. Aquel 5 a 0 ya pasó, está enterrado en la historia y ahora hay que vivir el presente. Este encuentro tenemos que tomarlo como otra experiencia para mejorar día a día. Como una alternativa más para hacernos fuertes de cara al gran sueño que tenemos todos: llegar de la mejor manera al Mundial y, en mi caso, ojalá pueda destacarme porque sería como cumplir mi sueño del pibe.
-Pero paso a paso, ¿primero no les interesa ganar la zona sudamericana?
-Lo importante era estar en Francia ´98, después daba lo mismo si se conseguía ocupando el primero o el cuarto lugar. Pero tal vez eso era antes porque...
-Porque había muchas críticas, el equipo no aparecía y el rumbo surgía como incierto...
-No, no, lo que sucede es que ahora estamos ahí, tenemos la posibilidad en nuestras manos de ser los primeros del grupo y eso tienta a cualquiera, ¿quién no desea terminar arriba de todos? Además, esas dudas que pudo haber en algún pasaje de las eliminatorias nos ayudaron a hacernos fuertes; ojalá que el domingo se dé el buen partido que quiere la gente..., pero ºojo!, no porque estemos en deuda con alguien.
