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Nadie pensaba que en tan poco tiempo las cosas podían cambiar tanto; mucho menos Américo Gallego. La realidad, o el superclásico, encuentra a River a seis puntos de Boca, y esto obliga al equipo de Núñez a ganar sí o sí para que su archirrival no se escape. El Tolo sabe esto, y, para conseguirlo, quiere que los Cuatro Fantásticos lleguen intactos, y así volver a utilizar el planteo ofensivo que tan buenos resultados le dio.
Hace dos fechas River le había ganado a Los Andes 4 a 0 y mantenía su ventaja de dos puntos sobre Boca, que había derrotado a Almagro por 2 a 0. El conjunto de Núñez ya se había acomodado al planteo táctico dispuesto para que sus cuatro figuras -Ortega, Aimar, Saviola y Angel- jugaran juntas, y mantenía un juego superior al del resto. Pero ese día, el 17 de septiembre, El Burrito sufrió un esguince en el ligamento interno de la rodilla izquierda; fue el primero de los Fantásticos en caer.
Sin Ortega, River empató con San Lorenzo 2 a 2 en el Monumental. El planteo ya no fue el mismo y jugó con un solo enganche y dos delanteros -lo venía haciendo con dos enlaces, o con uno solo y tres atacantes-. Boca le ganó a Huracán por 1 a 0 y alcanzó a River en la punta. Ese día, el 24 de septiembre, Aimar sufrió un esguince en el tobillo izquierdo; fue el segundo Fantástico en caer.
En la última fecha, River perdió ante Chacarita por 1 a 0. El tercer Fantástico, Saviola, se había caído unos días antes por una gripe. Otra vez, el planteo no fue ofensivo. Boca le ganó a Lanús por 3 a 2 y le sacó tres puntos a River; el sábado último adelantó su partido con Los Andes y extendió la diferencia a seis unidades.
En los cuatro partidos que River jugó con los Cuatro Fantásticos y con el mismo planteo ofensivo -dos volantes de contención, dos de creación y dos delanteros-, el equipo de Núñez marcó 13 goles y sufrió dos, y los ganó todos. Fueron ante Rosario Central, Independiente, Talleres de Córdoba y Los Andes. Las diferencias que marcan estos jugadores y este sistema son evidentes.
Ortega ya está recuperado: ayer practicó fútbol y se entrenó a la par de sus compañeros sin problemas. Saviola está bien, ayer trabajó normalmente. Juan Pablo Angel volvió de Colombia con un dolor en la rodilla izquierda, que arrastra desde el partido con Chacarita; se entrenó en forma liviana y no jugó, aunque llegará al superclásico.
Pablo Aimar merece un párrafo aparte, porque es el que más comprometido está. El esguince en el tobillo izquierdo le sigue molestando; ayer practicó con pelota y después hizo tareas kinesiológicas en el gimnasio.
Por la mañana, el plantel completó ejercicios físicos. Por la tarde, quedaron bien claras las intenciones de Gallego con respecto a lo que pretende tácticamente: presionar a Boca bien arriba. Pretende que tres jugadores -Ortega, Saviola y Angel- lleguen al borde del área rival, con Aimar libre, y que la última línea se adelante hasta casi el mediocampo, con Claudio Husain y Eduardo Berizzo luchando en el medio. River formaría con Bonano; Lombardi, Trotta, Yepes y Placente; Husain y Berizzo; Ortega y Aimar; Saviola y Angel. Este es el equipo del Tolo. Sabe que lo necesita imperiosamente, tanto, como un triunfo ante Boca.


