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DENVER, Estados Unidos (AP).- Roberto Mano de Piedra Durán señaló que fue la altura de esta ciudad y no su edad, 50 años, el factor que le impidió ganarle al puertorriqueño Héctor Camacho , de 39. "La altura me afectó desde el quinto round", señaló el legendario pugilista panameño, que perdió por decisión unánime en el combate de doce asaltos realizado en esta ciudad, cuya altura sobre el nivel del mar es de 1609 metros.
"Quería lanzar más golpes y tampoco podía moverme de la forma que deseaba", añadió Durán; palabras que, en definitiva, intentaban justificar que en el ring no había hecho demasiado, algo que poco tenía que ver con la altura de la ciudad; en todo caso, sí con su falta de entrenamiento y el lógico desgaste de tantos años recibiendo golpes.
Durán tuvo un comienzo alentador con un recto de derecha al rostro de Camacho en el primer round, pero en el resto de la pelea fue incapaz de conectar golpes que estremecieran a su escurridizo rival, que tampoco hizo demasiado; pero al menos -también lento y pesado-, sumó algún punto para quedarse con la victoria. El Macho Camacho se impuso claramente en las tarjetas de los tres jurados: 114-112, 118-108 y 118-108 y se apoderó de la corona de los pesos medianos de la Asociación Nacional de Boxeo, un organismo de poca relevancia en el mundo.
La pelea entre dos veteranos dejó un mal sabor y se ganó la rechifla incesante de los 6597 espectadores que acudieron al estadio Pepsi Center, de esta ciudad, con capacidad para 19.000 personas.
Tras la pelea, Camacho admitió que Durán lo complicó y elogió a Mano de Piedra. "Me hubiese gustado despacharlo por nocaut temprano, pero era un blanco esquivo. Es un gran tipo, un gran peleador", dijo Camacho, con un récord de 75 peleas ganadas y cuatro perdidas.
Camacho no se molestó por los abucheos de los aficionados. "Nunca me han favorecido, pero no me importa. Mi carrera lo dice todo".
El récord de Durán es increíble: sumó 104 combates ganados y perdió 16, la mayoría de éstos en el ocaso de su carrera, pero el panameño descartó de plano la posibilidad colgar los guantes. "¿Si Camacho no me pudo noquear, entonces quién lo hará?", se preguntó. "Estoy de pie, no hay motivos para retirarme" . Y se fue del estadio con los aplausos de un centenar de hinchas panameños que lo esperaron a la salida; ellos estaban allí por el ídolo; aunque tenga 50 años y casi ni se mueva en el ring.
En el combate previo a una posible pelea por la corona mundial con el francés Julien Lorcy, el bonaerense Raúl Pepe Balbi (63,150 kg) derrotó por KO en el tercer round al guyanés Vincent Howard (61,600 kg.) en el combate de fondo de la reunión realizada en el Polideportivo de Caseros. Ante un valiente rival dotado de buena técnica, aunque sin poder en sus puños y mucho menos fuerte por contextura física, Balbi, retador a la corona de los livianos de la AMB, ejerció una demoledora ofensiva hacia la línea baja y alta de Howard, muy escurridizo; lejos de amedrentarse, el guyanés devolvió golpe por golpe; de todos modos, jugó con fuego y cayó cuando promediaba el tercer asalto; escuchó la cuenta del árbitro, Jorge Basile, y terminó el combate, tras una seguidilla de golpes.
El 17 de marzo último, también en Caseros, El Pepe Balbi, de 27 años, le ganó Alberto Sicurella y rearmó su carrera, que el 22 de febrero de 1997, en Alemania, tuvo una gran frustracción: la derrota por el título mundial con el uzbeko Artur Grigorian por knock-out en el undécimo asalto. Ahora tendrá otra posibilidad.


