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CORDOBA.- Hoy, en la Argentina, al margen de los entrenadores que manejan el seleccionado argentino, se habla de los "cuatro técnicos del momento": Carlos Bianchi, Ramón Díaz, Edgardo Bauza y Ricardo Gareca. El Tigre está más feliz que nunca. Después de ganar la Copa Conmebol con Talleres, arrancó el 2000 de la mejor manera: su equipo volvió a derrotar a Belgrano, por 2 a 1, y está en la final de la Copa Ciudad de Córdoba, que disputará con el ganador de Boca y River. Ricardo Gareca está cómodo y feliz en Talleres, pero sueña a lo grande y se anima a dar un pronóstico: "Sé que algún día voy a dirigir a Boca". Más de una vez tuvo que luchar contra las situaciones más difíciles, pero salió adelante.
"Arranqué como técnico en abril de 1995, con San Martín de Tucumán, un poco después de dejar el fútbol. Archivé mi etapa como jugador y salí... Esto, para mí, es una pasión.Y la prueba está en que tuve que remar bien de abajo", dijo Gareca.
-Aceptó dirigir a un club del ascenso, después de jugar en Boca, River...
-Yo pensé que me iban a llamar de un club de primera, pero no fue así. Esperé cinco meses y acepté lo de San Martín. Ese año perdimos la final con Colón.
-¿Es más difícil jugar desde el banco que en la cancha?
-Es otra cosa, se vive totalmente distinto. La etapa de jugador es inigualable. La de técnico es una linda experiencia en la que se sufre más y las responsabilidades son mayores, pero soy un enamorado de la profesión.
-¿Es difícil vivir sin el éxito?
-El éxito no es todo en la vida. Todos lo buscamos y a todos nos gusta ser reconocidos, pero siempre festeja uno. Lo más importante es dejar un buen mensaje. Sacar jugadores, hacer buenas campañas, salvar a equipos del descenso. Eso también es ser exitoso, no sólo ser campeón.
-Gareca, goleador; Bianchi, goleador; Ramón Díaz; goleador. ¿Qué tiene en común como DT con Ramón y Bianchi?
-Son coincidencias... La capacidad no está por el puesto en que uno jugó. Un ejemplo es Bielsa, que es el técnico de la selección y no trascendió como un jugador de nivel.
-La forma como se ganó la Conmebol, ¿es el título soñado por todo DT, con un gol en el último minuto?
-Se sufrió bastante. El primer partido perdimos con Alagoano por 4 a 2 y lo terminamos ganando por 3 a 0, pero en el balance de los 180 minutos, fuimos superiores a los brasileños. Para Córdoba, fue una fiesta.
-¿Cambiaría una decisión que tomó en su carrera de jugador?
(Vuelve para atrás. Se pasa la mano por la cabeza. Sabe que la respuesta no es fácil. Sabe que el tema Boca es inevitable.) -Lo hecho, hecho está... No da motivos para arrepentirse... Eh, sería faltarme el respeto. Me costó mucho pasar de Boca a River. Me significó mucha gente en contra y muchos problemas en mi carrera deportiva. Quizás es algo que en su momento uno podría llegar a replantearse. Pero la vida continúa... De nada sirve reprocharme algo. Di todo lo que tuve y nadie me obligó a nada. De algo estoy seguro: hoy, lo analizaría de otra manera.
-¿Cómo está hoy el termómetro con los hinchas de Boca?
-En la calle, la gente me trató muy bien; en la cancha, no. Viste cómo es, cuando los demás se contagian... A mí me ayudó mucho que me fui enseguida de River: a los cinco meses ya estaba en Colombia.
-Con Ruggeri es distinto...
-Lo que pasa es que Oscar se sintió más identificado con River, donde ganó más cosas. Y eso el hincha lo siente más, pero los dos salimos de las entrañas de Boca. Soy un hombre que pasó la infancia y la adolescencia en Brandsen 805. A mí nadie me puede decir lo que es Boca. A la gente no le gustó mi paso por River, pero yo me formé en Boca y estoy totalmente agradecido de eso. Jugar en Boca fue maravilloso. Yo sé lo que es sentir la camiseta de Boca y llevarla a cuestas. Tengo las cosas muy claras.
-Entonces...
-Sé que voy a ser técnico de Boca. Algún día, en un corto o largo plazo, tendré la posibilidad de serlo. Aspiro a lo máximo como en mi función de entrenador.
-Bueno, pero ahora está Bianchi y viene de un bicampeonato, del récord, de luchar arriba...
-Hoy, Boca está en muy buenas manos. El trabajo de Bianchi fue muy bueno, pues también se consiguió el récord de los 40 partidos, pero yo hablo a futuro. Estoy muy cómodo en Talleres y tengo contrato hasta junio del 2001. Lo acabo de firmar.
-¿Está tan seguro de que algún día el banco de Boca será suyo?
-Sí, antes también sabía que iba a dirigir a Independiente y ahí estuve. Con Boca, lo mismo. Tengo ese presentimiento.
-¿Algún dirigente habló con usted? Porque fue uno de los candidatos para suceder a Bianchi, en caso de que Carlos no hubiese continuado en el 2000...
-No, nadie habló conmigo. Lo único que sé fue lo que se dijo en los medios.
-¿La brecha entre Boca, River y el resto será cada vez mayor?
-En la medida en que tengan el poder económico van a tener la posibilidad de reforzarse más y tener un plantel más competitivo. Por eso, hay que recurrir a las inferiores, aunque está claro que necesitan tiempo. No todos son Saviola, Aimar o Riquelme...
-¿Qué le espera a Gareca en el Talleres del 2000?
-En esta carrera uno nunca para de aprender y de golpearse...
CORDOBA (De un enviado especial).- "No quiero imitar a nadie. Quiero ser yo mismo", arranca Ricardo Gareca, que habla de su amistad con Oscar Ruggeri, de sus diferencias y similitudes.
-¿Por qué no esperaste para dirigir junto con Ruggeri?
-Lo que pasa es que yo comencé antes. El todavía estaba jugando en San Lorenzo y después se fue a Lanús. De todas formas, estoy trabajando con Hugo Alves, que también es un amigo en común. Además,Oscar no pensaba dirigir; no quería saber nada con el fútbol.
-¿Es factible que compartan la función algún día?
-Sí, es una posibilidad que está abierta en la medida en que nos pongamos de acuerdo para un proyecto. Sería realmente lindo trabajar con él.
-En el último torneo, Ruggeri tuvo varios cruces y polémicas por diferentes motivos. ¿Le faltó un poco de la personalidad de Gareca?
-Yo hablo muy seguido con Ruggeri de todos los temas. Una vez le dije: vos tenés que ser auténtico. Ruggeri tiene que ser como es Ruggeri. No cambiar. Yo no podría ser como él y él no podría ser como yo. Oscar es un técnico con gran futuro.
CORDOBA (De un enviado especial). Tal para cual. "¿Qué tienen Astudillo y Gigena del Mellizo Barros Schelotto y Palermo? Nada, son distintos. Astudillo y Gigena tienen 21 y 22 años, respectivamente, y mucho tiempo por delante para seguir creciendo. Guillermo Barros Schelotto y Palermo ya demostraron todo lo que pueden dar, que es un nivel fantástico, bárbaro. Son distintas características, aunque las dos son fórmulas de gol. Gigena deberá demostrar mucho más. Palermo ya es reconocido en todo el mundo y tiene una eficacia notable", comentó Gareca.
CORDOBA (De un enviado especial).- Como Ricardo Gareca es un apasionado del fútbol, también le llegó la hora de hablar de temas como la selección argentina de Marcelo Bielsa, las eliminatorias para el Mundial del 2002, el Sub 23 de José Pekerman y la antinomia Bilardo-Menotti.
-¿Tener a Aimar, Riquelme y Saviola es la envidia de cualquier técnico?
-Sí. Cualquier técnico se alegraría si puede contar con esta clase de jugadores. Igual, para mí a esta selección juvenil le falta un jugador: Rodrigo Astudillo ¿no? Es un jugador sensacional, distinto.
-¿Cómo cree que está trabajando el seleccionado?
-Bielsa es el más capaz para dirigir la selección. Quizá necesita tiempo más que nada, para inculcarle el mensaje a sus jugadores... Cuando los futbolistas capten lo que él quiere, la Argentina va a hacer un gran papel.
-¿Tendrá problemas para clasificarse para el Mundial del 2002? -No, para nada. Va a ser duro, pero la Argentina se va a clasificar. No tengo dudas.
-Hace un tiempo, se hablaba mucho de Menotti y de Bilardo. ¿Por qué ahora casi ni se los nombra?
-Porque la gente se dio cuenta de que fueron grandes y exitosos, así como también lo fueron Basile, Veira, Bianchi... Lo importante es que los dos nos dieron satisfacciones.
-Pero fueron muy distintos...
-Eso alimentó la polémica que existe en el fútbol, es un folclore que siempre va a estar. Lo positivo es que los dos le dieron un campeonato mundial a la Argentina.


