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AUGUSTA (Por Derek Wilson, dpa).- El estadounidense Jordan Spieth tiene los pies tan en el suelo y empieza a perder tanto cabello que sorprende que sólo tenga 21 años y se haya convertido en el segundo jugador más joven de la historia en ganar el Masters de Augusta de golf: su juego y su personalidad indican una madurez que quizás sea el secreto de su éxito.
Es difícil pensar que el saco verde vaya a cambiar al texano, que confirmó lo que ya se apuntaba hace un año: que quizás sea la nueva gran estrella del deporte, el sustituto de Tiger Woods si el astro no regresa a su nivel. Spieth se refiere a las personas mayores que él en el golf (casi todas) como "Mister". Su atención se centra, además de -por lógica- en el juego, en su hermana discapacitada y en su fundación de ayuda y caridad. "Es mucho más maduro de lo que yo era con 21 años. Tiene todo", dijo esta semana Ben Crenshaw, el último texano en ganar el Masters antes de Spieth.
Tras 44 presencias en Augusta, donde ganó dos veces, Crenshaw se despidió esta semana del golf y entregó el testigo a Spieth, llamado a lograr mucho más que lo que consiguió Crenshaw. Spieth debutó en el circuito PGA a los 16 años y ya había ganado dos títulos antes de Augusta, donde el año pasado fue segundo en su debut. Ese fue el momento en el que capturó la atención de todo el mundo. Lideraba con dos golpes de ventaja antes de la última jornada, pero no aguantó en cabeza y fue superado por Bubba Watson. Sólo un año después se cobró la revancha.
Spieth, que comenzó la semana como cuarto jugador del mundo, es ahora campeón de su primer major. Dada su edad y su demostración en Augusta, donde logró el récord de golpes tras 36 y tras 54 hoyos, así como el de total de birdies, no debería ser el último.
Mientras algunos golfistas proyectan cierta imagen (Tiger Woods siempre quiere ganar, Ian Poulter llama la atención con sus atuendos y Bubba Watson es el buen tipo), Spieth habla despacio con acento sureño, pero sin resultar monótono o aburrido. Es natural, un chico amable, bien educado, nada estridente y que juega muy bien al golf.
Ellie, su hermana de 14 años, nació con un desorden neurológico que la convierte a veces en autista. En ocasiones presencia los torneos en los que juega su hermano Jordan, pero no estuvo esta semana en el Masters. Cuando no están juntos, hablan a diario por teléfono. "Realmente me encanta cuando está ahí (en el torneo), me encanta pasar tiempo con ella", dijo el viernes. "Es aleccionador verla a ella y sus amigos y los problemas por los que pasan cada día, cosas que nosotros damos por sentadas", agregó, dejando ver que quizás la discapacidad de su hermana sea la fuente de su madurez. "Les falta la paciencia, la comprensión de cosas que son fáciles para nosotros, pero no para ellos. Al mismo tiempo son las personas más felices del mundo y cuando hablo de ellos, hablo de todos los niños con necesidades especiales". "Mi experiencia con ella, con su clase y sus amigos es fantástica. Me encanta ser parte de eso y ayudar y apoyarlos", añadió Spieth, que con su fundación también apoya a familias de soldados y promociona el golf entre los niños.
"Que yo hable de humildad es muy difícil, porque eso no sería humildad. Mis padres nunca han estado en esta posición, pero siempre me dijeron en todos los niveles que tenía que marcarme objetivos. Y me los pongo muy altos", dijo a comienzos de año. Hoy logró uno de los muchos objetivos. Como persona hace tiempo que parece ser ya un campeón, según sus colegas.
"Al ver a este chico, conocerlo desde hace cinco o seis años, conocer el tipo de persona que es, el embajador que va a ser para nuestro deporte, ¿quién no puede querer que gane hoy?", se preguntó el analista David Feherty en Golf Channel antes de la jornada final. "Se ha ganado el corazón y la cabeza de todos aquí", agregó sobre el joven campeón, un "viejo" de 21 años.



