Pigu Romero quiere recuperar el brillo en el golf: "Sé que algún día voy a volver al PGA Tour"

El tucumano intenta reconstruir su carrera con su participación en Cañuelas, por el PGA Tour Latinoamérica, la tercera división de la gira norteamericana; aspira volver a ser aquel jugador que casi se consagra en el Abierto Británico 2007
Gastón Saiz
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9 de marzo de 2017  

Andrés Romero practica en el hoyo 10 de la cancha en Cañuelas
Andrés Romero practica en el hoyo 10 de la cancha en Cañuelas Crédito: Molino Cañuelas Championship

La imagen de Andrés Romero se asocia inmediatamente con un talento desperdiciado. Un golfista mágico que en 2007 estuvo a dos hoyos de llevarse el Open Británico en Carnoustie, que al año siguiente ganó un torneo del PGA Tour en New Orleans y en cuya misma temporada fue distinguido como Novato del Año en la máxima gira. El tucumano empezaba a familiarizarse con la elite, pero una suma de desarreglos y malos resultados lo condujeron a perder la tarjeta en 2015. El cierre de esa temporada fue fatídico: jugaba la tercera vuelta en Reno y venía de hacer dos bogeys tontos en los hoyos 13 y 14. Frustrado, se acercó al cartel del tee del 15 del Montreux Golf & Country Club y le pegó un puñetazo. De inmediato, supo que se había lastimado seriamente y completó los últimos cuatro hoyos con el putter.

El Pigu venía embalado para asegurarse la tarjeta del PGA Tour por octavo año consecutivo, pero tuvo que permanecer varias semanas sin respirar golf por la fractura del metacarpiano derecho. Todavía hoy, a los 35 años, paga por ese rapto de furia y está obligado a reconstruir su carrera: por eso utiliza como relanzamiento el Molino Cañuelas Championship, que comenzará hoy por el PGA Tour Latinoamérica, la tercera división de la máxima gira.

-Es tu primer torneo del año, la inactividad debe inquietarte...

-Sí porque terminé jugando bien el año pasado en el Web.Com. Pero después vino esa sensación de decir: "Ahora no tengo ningún torneo por delante". Lo complicado es retomar el ritmo, por más que te entrenes y quieras hacer las cosas lo mejor posible. Si no jugás y no demostrás el resultado de lo que estás trabajando, todo se hace más difícil. Eso es lo que me preocupa: no jugar ni tener desafíos cada semana. Por eso decidí formar parte del Cañuelas Championship, ya que no compito desde 2016. Quiero sentir esa presión de pelear bien arriba. Y mi reaparición en el PGA Tour será recién dentro de dos semanas, en el Puerto Rico Open.

-¿Cuántos torneos del PGA Tour podés jugar este año?

-Si me va bien en Puerto Rico jugaré la semana siguiente en Houston; además, tengo chances de jugar el Byron Nelson en mayo. Aunque por mi actual categoría de tarjeta me están pasando jugadores activos en el circuito. Cuando se calculan esos re-rankings, la situación deportiva se me complica mucho más.

-¿Qué fue lo hiciste mal en todo este tiempo?

-Y... pegarle esa piña al cartel. Fue por bronca, una sensación de impotencia que tenía guardada. Sabía que me jugaba una gran carta y me ganó la furia. No me arrepiento de haber pegado ese puñetazo, pero sí de las consecuencias que me trajo; nunca me imaginé que podía quebrarme la mano. Pero le pegué tan fuerte que me fracturé un hueso y ya no sumé puntos en el resto de la temporada.

-¿Qué ocurrió en ese momento del impacto contra el cartel?

-Cuando me vi, le dije enseguida a mi caddie: "Me rompí la mano". Nunca se me cruzaría por la cabeza romperme a propósito, sí quebrar algunos palos. Debo ser el único golfista en la historia que se fracturó de esa forma. Llegué al hospital, me resigné y dije: "A remarla de cero".

-¿Por qué no te gusta jugar en el Web.com?

-No me llama la atención.

-¿Pero no es el camino más lógico para reinsertarte en el PGA Tour?

-Sí, llego con ganas al Web. Pero si me mando una macana en los primeros hoyos de la vuelta inicial. ya me aburro y digo: "¿Qué estoy haciendo acá?". Porque después juego bien en los torneos grandes del PGA Tour, lo que me lleva a preguntarme por qué no lo hago igual en el Web. El nivel de este circuito es impresionante, es la antesala del PGA Tour y la tercera gira del mundo, pero sin desmerecer al Web ni a sus jugadores, de no haber sido por aquel puñetazo hoy estaría junto con los mejores.

-¿Pensás seguido en aquel jugador que fuiste?

-Sí, muchas veces me viene eso a la mente; será que me aburro en el Web por este motivo. Inconscientemente me comparo con mi etapa entre 2006 y 2008 y me deprimo mucho más. Pero mi cabeza funciona diferente cuando actúo en el PGA Tour. Además, en la mayoría de los torneos del Web no jugué bien. Te complican esos altibajos anímicos y más como es este juego, en el que la mente influye tanto.

-Siempre se te achacó la falta de cuidados y de más práctica. ¿Cómo estás con el tema?

-Hoy me entreno diez veces más que hace diez años. En aquella época casi no me preparaba, pero la gran diferencia es que en esos años ni siquiera pensaba. Lo hablé con mi psicóloga: me paraba en el tee de salida y pegaba, no me fijaba cómo agarraba el grip ni por dónde subía el palo. Sólo veía una bandera a lo lejos y le tiraba, era mi único pensamiento. Desgraciadamente, muchos jugadores empezamos a pensar y es ahí donde la estropeamos. Surgió en mí ese deseo de querer mejorar el swing y comencé a trabajar muchísimo más. Ojo, no digo que está mal que uno se entrene, nadie llega si no es con sacrificio. Pero en aquel entonces tenía mucho talento y no me hacía falta el entrenamiento. Me acuerdo de que cada vez que volvía al país no tiraba pelotas, sólo jugaba con mis amigos. Hoy me mato tirando pelotas y no sé qué me pasa que no me salen las cosas.

-¿Quisiste largar todo en algún momento?

-Sí, hace cuatro años en Jacksonville le dije a mi manager: "Me voy y no vuelvo más, así no puedo jugar". Era por pensar tanto y olvidarme de lo que quería hacer. Es más: rompí una madera en el hoyo 18. Después empecé a trabajar con Patricia Fuentes en la parte mental y con Rubén Llanes en la técnica. Hoy me siento muy bien con mi swing y me olvidé de estar pendiente del movimiento del palo. Estoy enfocado hacia dónde quiero tirar la pelota, que es lo que me faltó durante muchos años. Pude volver a ese grado de inconsciencia y a centrarme en el objetivo, que no lo tenía presente. Hasta hace poco quería hacer un swing de videojuego, todo perfecto, pero nunca encontramos el swing que buscamos. Y cuando lo hallamos, queremos cambiar otra cosa. Es una manía de los golfistas.

-¿Qué expectativas tenés?

-Ahora llego contento a las prácticas y disfruto porque simplemente veo lo que quiero ver, que es la bandera. Sé que voy a volver algún día al PGA Tour, ganaré por cansancio. Me quiero sacar las ganas de llevarme algún Major.

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