Habló el rugbier que recibió 99 años de suspensión por morder a un rival: "No tengo idea de lo que pasó"

Macías junto a su padre y su madre, en la cancha de Aguará Guazú, donde no podrá volver a jugar por la sanción que recibió
Macías junto a su padre y su madre, en la cancha de Aguará Guazú, donde no podrá volver a jugar por la sanción que recibió Crédito: La Gaceta de Tucumán
"Es como que te culpen de robar un banco mientras estabas durmiendo en tu casa", dijo Víctor Macías, quien recibió al dura sanción tras cortarle el dedo a Daniel Contreras
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27 de julio de 2016  • 10:31

El 10 de julio Víctor Macías fue el centro de las noticias de rugby por una brutal agresión, que fue condenada por las autoridades con 99 años de suspensión. Se trata de la pena más dura que se pueda recibir en este deporte. En un partido de la categoría desarrollo del rugby tucumano, el rugbier de Aguará Guazú mordió con furia a Daniel Contreras, del club Corsarios, provocándole la pérdida de parte de uno de sus dedos.

Diecisiete días después del ataque, Macías rompió el silencio. Decidió dar su versión de lo sucedido y se defendió: remarcó que él no fue el del mordiscón y que lo sancionaron injustamente.

“Es muy duro. Me sancionaron injustamente. ¿Sabés lo que se siente? Es como que te culpen de haber robado un banco mientras vos estabas durmiendo en tu casa. Así se siente”, se descargó Macías en una entrevista con La Gaceta de Tucumán. "Antes no hablé, estaba asustado. Quería hacer mi descargo con el Tribunal de Disciplina", remarcó.

Macías dijo que rompió el silencio por las duras críticas que recibió: "Me estuvieron dando con un caño en todos lados. Muchísima gente me juzga sin conocerme", indicó. "Lo que se dijo en las redes sociales me afectó mucho psicológicamente. Me pusieron una psicóloga a mi disposición... hasta había pensado en dejar de estudiar por miedo a lo que pensaran de mí”, agregó.

Sobre la jugada en cuestión, en la que Daniel Contreras perdió parte de su dedo, dijo: "Yo formé parte de ese ruck. Jamás podría haberlo mordido porque recibí un golpe en el ojo que me dejó tirado boca abajo en el piso, cubriéndome el rostro. Cuando un compañero me levantó, le pregunté qué tenía en el ojo, porque me dolía mucho. Hay una foto en la que aparezco con el ojo todo hinchado", señaló.

Luego, cuando el árbitro vio lo que había sucedido le mostró la tarjeta roja, pero sobre esa situación, Macías contó: "Escuché que me decían ‘mirá lo que hiciste’, pero yo no entendía. Afuera de la cancha un compañero me explicó de lo que me acusaban". "No tengo la más mínima idea de qué le pasó. En ningún momento podría, y mucho menos querría, hacerle semejante daño a alguien”, aseguró el rugbier.

tb/av

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