

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
MAR DEL PLATA. No necesitó de rings ni rivales. Al inglés Naseem Hamed le alcanzó el hall del Sheraton Mar del Plata y un puñado de periodistas para montar su propio show: "Argentina, el campeón del mundo está en casa", vociferó con el poco español que aprendió horas antes en el avión.
Entró a los gritos, sonriente y decidido, como lo hace en los rings, colgado de dos guardaespaldas que lo acompañaban. Extravagante en sus afirmaciones, tanto como lo es con su vestimenta y movimientos a la hora de boxear: "Soy el mejor", insistía de viva voz. Y los títulos lo respaldan.
El monarca de los plumas de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) llegó ayer a esta ciudad como figura estelar de la XII Convención Anual de la OMB que lo declaró: "Boxeador del año" en este 1999.
Y el excéntrico inglés de raíces yemenitas sabe pagar muy bien a quienes tanto lo alaban. "Van a tener que matarme para que abandone la corona de la OMB", gritó ante un centenar de directivos que aullaron felices ante el ídolo indiscutido.
Hamed se presentó por última vez hace ocho días, en Detroit, cuando batió al mexicano César La Cobrita Soto y le arrebató el título del CMB.
Con los dos cinturones en su poder, Hamed, a quien apodan El Príncipe, no se hace un lado a la hora de calentar aún más el clima de rivalidad que existe entre ambas organizaciones. "Respeto la corona del CMB porque desde los 10 años soñé con alcanzar alguna vez el título que en otra categoría de esa entidad tenía Muhammad Alí", reconoció.
Pero les dejó a todos algo bien claro: "Tengo el cinturón del CMB, pero la OMB está en mi corazón y no la voy a dejar por nada del mundo", les advirtió en tono amenazante a quienes no reconocen a la entidad que dirige que puertorriqueño Francisco Paco Valcarcel, con quien ayer intercambió cientos de abrazos.
Así como Alí lo sedujo en su infancia, también Hamed quiere dejar su sello en la historia del del boxeo mundial.
Su estilo poco ortodoxo, de guardia baja, piernas veloces y golpes impensados, le ha generado las mayores ganancias a esta OMB resistida por las asociaciones más fuertes que manejan el mundo del boxeo actual.
"Quiero ser una leyenda y voy a lograrlo; quiero ganar las cuatro coronas y no voy a parar hasta conseguirlo", dijo a modo de desafío personal.
Sus bocadillos siempre intentaron comprarse el aplauso de sus fieles de la OMB. "Le gané al campeón del CMB y esto demuestra que no estoy en una asociación que crea campeones Mickey Mouse business", respondió, irónico, menospreciando al resto de los organismos.
Frente a Soto dio un paso importante para sumar su segundo título. Claro que el brillo del cinturón contrastó con lo opaco de su desempeño. "Es cierto -reconoció- que fue una muy mala pelea. No le gustó a nadie, ni a mí."
La charla con Hamed dio para todo, hasta para dejar escapar la gran admiración que el inglés tiene por Maradona."El es una leyenda viviente del deporte. Es la estrella más grande que ha dado el fútbol y es uno de mis ídolos. No quiero irme de este país sin conocerlo y darle un abrazo."
Pero el Diez no es su único espejo: "Alí fue único, inigualable, no habrá nadie igual a él. Ni siquiera yo lo voy a superar".
Naseem Hamed antes de terminar con la charla quiso dejar algo muy en claro, su respeto y veneración por Alá: "Es la razón de mi vida, de mi ser y mis éxitos. Cada acto y pensamiento están destinados a él, será por eso que él nunca me abandonó", confesó el inglés, seriamente, dejando por un momento de lado las humoradas.
Se termina el milenio y con él nuevos horizontes se dibujan en el futuro del boxeo profesional. Desde el 8 del mes próximo, el Consejo Argentino del Boxeo Profesional (CABP) regirá el destino de la actividad en el país.
Hasta ahora, la suerte del boxeo profesional estuvo en las manos de la Federación Argentina de Box (FAB), mediante un acuerdo tácito que nadie replanteó, ya que la entidad, por estatuto y reglamento, solo puede intervenir directamente con el boxeo amateur.
En los últimos tiempos, la FAB soportó el despido de sus dos representantes en la Comisión Municipal de Boxeo: Carlos Guzmán y Luis Romeo, por diferencias con el organismo y la imposibilidad de realizar boxeo profesional por no cumplir con los requisitos que impone el reglamento municipal, a tal punto que no hizo más reuniones en su estadio de Castro Barros 75 o en otros escenarios de la Capital Federal.
En la tranquilidad de su despacho de Maipú 571, 9º piso, Francisco Bollini, presidente del nuevo organismo, bosquejó los primeros lineamientos. "En la Argentina no había quién manejará el boxeo profesional; la FAB lo hacía, pero no es su finalidad. Ellos tenían un aval tácito. Ahora, nosotros estamos autorizados para hacerlo a través de la Inspección General de Justicia; ya podemos comenzar a trabajar. El CABP es el primer organismo argentino reconocido como entidad profesional en nuestro país", comentó Bollini.
La aparición de la nueva entidad provocará, seguramente, un gran revuelo en el boxeo vernáculo. "Nosotros no reconoceremos el ranking argentino actual. Dejaremos todos los títulos vacantes y declararemos campeón en receso a todos los que poseen hoy el cinturón nacional. El nuevo escalafón se determinará entre todos los boxeadores que se inscriban en el CABP. El número uno de nuestro ranking peleará con el campeón en receso para determinar nuestro propio monarca ".
Y Bollini fue más allá: "Las peleas por títulos argentinos dejarán de ser de 12 rounds; serán de 10. A eso hay que sumarle el tema del doble pesaje, uno 24 horas antes y otro previo al combate, entre otras".
Está dicho: se vislumbra un nuevo horizonte en el boxeo argentino; y el debate no está agotado; recién empieza.


