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Hernán Rey se escapa del arquetipo del profesional de golf argentino. Su formación como jugador y su estampa no son habituales en nuestros jugadores. Vive desde 1995 en los Estados Unidos, donde se consolidó como aficionado en la universidad. Su físico supera el 1,90 metros y los 90 kilogramos, más cerca del biotipo del hombre europeo. Pero Rey, el único jugador de nuestro país que este año consiguió sumarse al Tour del Viejo Continente a través de la Escuela clasificatoria, nació hace 29 años en Capital Federal y se siente tan argentino como cualquiera.
"Me metí en el Tour Europeo, que es un gran paso adelante, pero ahora viene lo más difícil, porque hay que mantenerse. Me hubiera gustado llegar al PGA Tour. Podría haber disputado la segunda etapa de esa Escuela teniendo asegurada la tarjeta en Europa, pero terminé de jugar en España un martes a las 5 de la tarde, y tenía que estar en Orlando a las 10 de la mañana del miércoles. Averiguamos todas las combinaciones de vuelo y no había forma.
-¿Cómo llegaste a la universidad en los Estados Unidos?
-Hasta los 15 años jugué al rugby en Alumni y al mismo tiempo practicaba golf. Llegué a 0 de handicap y tuve que elegir, porque después de jugar los sábados al rugby quedaba destruido. Seguí con el golf. Viajé a jugar un Mundial junto con Ariel Cañete y ahí se me acercó un coach de Jacksonville State para ofrecerme estudiar y jugar allá. Acepté, pero más para seguir una carrera que por el golf.
-¿Y cómo fue el salto al profesionalismo?
-Estuve en la universidad hasta 1999. Hasta el último año no pensaba hacerme profesional porque como aficionado no era una maravilla. Me quedé haciendo un Masters y al mismo tiempo trabajaba como asistente del coach. Tuve una oferta de trabajo muy buena. No me olvido más. Era 20 de diciembre y tenía que presentarme en Texas el 7 de enero. Me volví a Buenos Aires para tomar una decisión. Mi vieja me dijo: "Hernán, ¿qué te hace levantarte a las 8 de la mañana todos los días? Tenés que seguir tu pasión". Yo tenía dudas, porque cuando competía con los profesionales me sacaban 20 golpes, y ese trabajo me podía asegurar un futuro. Pero me decidí por el golf porque me encanta. Para mí, practicar es un placer. Me gusta todo lo que rodea al juego. Si por mí fuera, jugaría todos los días.
-¿Estás adaptado a la vida en los Estados Unidos?
-Estoy muy cómodo. Hace tres años que trabajo con Mariano Bartolomé en la escuela de Jim McLean, que está a media hora de mi casa en Palm Beach. Están mi manager, mi psicólogo, puedo practicar en una cancha con pelotas nuevas y tengo todo lo que necesito. El único problema, como siempre, es estar lejos de la familia.
-¿Qué ventajas tiene jugar al golf para una universidad?
-El sistema está amoldado para todos los deportes, no sólo para el golf. Los atletas tienen prioridad para elegir los mejores horarios de clases. Si faltás, porque fuiste a jugar un torneo, el profesor tiene la obligación de ayudarte a recuperar lo que perdiste. Así, sólo te preocupás por el golf. En el nivel mental y competitivo es excelente, aunque te estancás un poco en la parte técnica, porque la mayoría de los entrenadores no es especialista en ese aspecto.
Uno de los firmes seguidores de Hernán es su tío, el actor Víctor Bo, famoso por su personaje de Delfín en las películas de los superagentes. "El es un fanático del golf, como lo era mi abuelo Armando. Como no tiene muchas oportunidades de verme, cada vez que juego en el país me sigue en todos los recorridos", cuenta Rey.
-¿Cómo te adaptás al medio argentino siendo un ex aficionado?
-El grupo de profesionales es bárbaro. Yo siempre escuché que había una especie de pica entre los que habían empezado como caddies y los que venían de ser aficionados, pero nunca tuve ningún problema. Aprendo de ellos, así como muchas veces me toca darles un consejo. Les digo que se pongan a estudiar inglés, que da muchas ventajas, porque no se pueden comunicar con otro jugador en la cancha y por ahí se ponen nerviosos. Y del mismo modo los aburro pidiéndoles que me corrijan un defecto de mi juego. Lo importante es sumar.
-¿Por qué les cuesta llegar a los jugadores con formación de aficionados?
-Hay muchos que están en un gran nivel. A Cañete, por ejemplo, le está faltando una cuota de suerte porque no llegó por muy poco. Vancsik anduvo muy bien en el Challenge Tour. Echenique está en un gran nivel. Abbate, también. Está Clodomiro Carranza, que para mí va a ser un fenómeno. Y ninguno de ellos llega a los 30 años.
-Vos también tenés experiencia como caddie.
-Es verdad. El caddie de Cabrera tuvo problemas con la visa y me ofrecieron llevarle los palos en tres torneos del PGA Tour. Justo me estaba por hacer profesional y eso me ayudó mucho. Lo mismo hice con el Chino Fernández y fue una experiencia bárbara. Al mismo tiempo pude ver de cerca a tipos como Tom Kite, Briny Baird o Brad Faxon y aprender cómo encaran el juego.
Por Fernando Pedersen
De la Redacción de LA NACION
Nombre: Hernán Rey
Fecha y lugar de nacimiento: 16/11/1975, en Capital Federal
Estado civil: soltero
Residencia: Palm Beach (EE.UU.) Profesional: desde 2001
Victorias: Waterford Crystal Classic y Eagle Marsh Classic, del Golden Bear Tour
Otros logros: como aficionado fue campeón individual de su conferencia representando a Jacksonville State, en 1998. En noviembre último, logró la tarjeta para el Tour Europeo 2005.
Estudios: Master en Economía en la Universidad de Jacksonville, de Alabama.


