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SANTIAGO, Chile.- Son las caras menos conocidas del equipo argentino, aunque desde hace tiempo viven como dos trotamundos del circuito. Mariano Hood y Sebastián Prieto son la carta que Franco Davin eligió para el dobles, punto clave de la serie que la Argentina y Chile sostendrán aquí desde pasado mañana.
Hood y Prieto se ganaron un lugar cuando la serie frente a Venezuela en julio último. Los dos debutaban y salieron a jugar en una caldera, luego de la increíble caída de Guillermo Cañas tras una ventaja de 6-3, 6-3 y 5-0. La pareja se fue triunfante de Caracas, dejando abierta la puerta para permanecer en el equipo. Y Davin les depositó la confianza otra vez.
Mariano Hood es de Cipolletti, Río Negro, y tiene 26 años. Se lo conoce como "El Niño", apodo que en 1983 le puso uno de sus entrenadores, Gustavo Wingord, porque era "el más chiquito" de las delegaciones. "Y ahora, que no tengo pelo, hasta los más chicos siguen llamándome así".
Sebastián Prieto, de 24, tomó por primera vez una raqueta en el Club Afalp, de El Palomar, y tiene el sobrenombre de "Piper". "El autor fue Willy Franco, que decía que mi nariz se parecía a la punta de los aviones que llevan ese nombre".
Los dos se conocían desde chicos por los torneos nacionales, pero su historia en el dobles comenzó casi por casualidad, como muchas historias del tenis argentino.
Y el relato comienza con El Niño... "Todo empezó en San Marino ´96. Estaba sin un mango, jugando la clasificación para el singles. Si perdía me iba a Francia a jugar unos torneos relámpago de tres días. Y entonces Sebastián, en un cambio de lado, me preguntó si me animaba a jugar el dobles. Le dije que sí. En ese torneo llegamos a la final, al ganarle, por la semifinal, a la tercera pareja del momento. Ése fue el principio", dice Hood, que con Prieto lleva ganados dos torneos del ATP Tour (Santiago y Palermo) y siete challengers.
La charla deriva en la serie con los chilenos. Y Prieto toma la posta. "No sé si nosotros dos éramos un número puesto para jugar. Hubo rumores de todo tipo. Que yo jugaba con Mariano Puerta, que El Niño seguía y yo no... Pero más allá de todo, los dos nos morimos por jugar la Copa Davis. Aunque sea con cualquiera".
Dicen que no les molestarán las 14.000 personas que estarán en el estadio cerrado del Parque O´Higgins. Y no esconden su confianza en obtener ese éxito clave para las aspiraciones argentinas. "Una victoria puede valer más que la de Caracas. Ganando, los dejaríamos al borde del knock-out. Y si estamos 2-0, que a lo mejor parece algo ilógico, sería mucho más lindo, porque tendríamos la oportunidad de cerrarlo. ¿Punto o banca? Por ahora somos media banca; después del viernes te cuento si somos banca", se ilusiona Prieto.
Estaba por arrancar el entrenamiento. "Piper me da la tranquilidad de que es parejo en todos lados", dice Hood; "confío en su devolución y en la metralleta de drive; es un infierno", comenta Prieto en el canje de cortesías. Era tiempo de volver a trabajar. Porque Hood y Prieto, dos trotamundos del circuito, no conocen lo que es detener la marcha.


