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La violencia relacionada con el fútbol ya es incontrolable. Todo escapa de las manos. Ayer, como resultado de una batalla campal entre hinchas de River y Newell’s, en el kilómetro 94,5 de la ruta Panamericana, murieron dos simpatizantes del club rosarino y 13 resultaron heridos.
Una de las víctimas fatales fue Claudio Pucheta, de 29 años, con domicilio en Rosario, que falleció como consecuencia de un impacto de arma de fuego y varias heridas de arma blanca. La otra, que hasta anoche no había sido identificada, murió por un balazo.
El incidente, en el que se vieron involucrados unos 900 individuos –500 de River y 400 de Newell’s–, se produjo 400 metros antes del peaje de Lima, cuando se cruzaron en la Panamericana ocho ómnibus con simpatizantes de River –se dirigían a Rosario para observar el partido frente a Central– y seis con hinchas de Newell’s, que se trasladaban a Buenos Aires para el encuentro en la Bombonera, frente a Boca.
Las versiones son encontradas acerca de qué parcialidad comenzó con las agresiones; lo concreto es que, a las 13.15 de ayer, se armó una furibunda batalla campal entre ambos bandos, que incluyó piedras, botellas, enfrentamientos con armas blancas y de fuego. Duró alrededor de media hora.
Pucheta llegó al hospital zonal regional de Zárate Virgen del Carmen con heridas de arma blanca y un balazo en la cabeza; fue intervenido quirúrgicamente y poco después falleció. En tanto, el hincha rosarino no identificado fue rescatado por el subcomisario de la Seccional 2a de Zárate, Osmar García, que encontró el cuerpo tirado en la autopista con un fuerte golpe en la cabeza por un supuesto botellazo. Los dos muertos fueron trasladados a la Morgue Judicial de Zárate.
Anoche, 400 hinchas de River estaban demorados en la comisaría de Lima en averiguación de antecedentes. En tanto, 350 de Newell’s se encontraban demorados en Zárate, por la misma razón. Al mismo tiempo, el fiscal de Zárate-Campana, Marcelo Pernisi, trabajaba anoche en un intento por identificar a los autores de los crímenes. Fueron incautadas ocho armas blancas y una pistola calibre 22.
Según la investigación, la principal hipótesis sobre la que se trabaja asegura que los autores de los asesinatos son integrantes de la barra brava de River Plate, denominada "Los borrachos del Tablón", quienes dispararon desde camionetas tipo combi, que acompañaban a la caravana de ómnibus.
Se cree que se trata de una venganza del enfrentamiento del 28 de julio de 2002. En aquella oportunidad, hinchas de River y Newell’s se enfrentaron en la tribuna Centenario del estadio Monumental; antes del partido, un simpatizante local fue baleado y uno rosarino, apuñalado. Además, un par de ómnibus de los visitantes fue emboscado en Monroe y Figueroa Alcorta.
"Parece sólida la idea de que los hinchas acordaron pelearse y que incluso los de River –que salieron en distintos horarios– se esperaron mutuamente para sumar cantidad y enfrentar a los de Newell’s", finalizaron las fuentes judiciales.
En cuanto a las otras víctimas, el Ministerio de Seguridad bonaerense informó que se trata de los rosarinos Osvaldo Mazón (24), herido de arma blanca; Alberto Guevara (43), traumatismo de cráneo; Marcelo Alarcón (33), herida de arma blanca; Mariano Mazón (30), traumatismo de cráneo y golpes; Diego Rodríguez (24), heridas de arma blanca; Elías Blanco (19), convulsiones; Cristian Rodal (25), traumatismos varios; José Enrique (26), herido de arma blanca; Gabriel Sánchez (19), impacto en la espalda y oído y un menor de 16 años, herido de arma blanca. Las otras víctimas fueron Gustavo González (26), de Benavídez, heridas de arma de fuego; Ramón Barboza (22), de Gálvez, herida de arma blanca y perdigones en glúetos, y Nicolás Rubino (25), de Berazategui, con impactos de arma de fuego en ambas piernas.
En el Gigante de Arroyito y en la Bombonera quedó un símbolo del gravísimo incidente: se vio un enorme vacío en las tribunas que debían ser ocupadas por hinchas de River y de Newell´s, respectivamente. Nunca llegaron a ver los partidos de fútbol.


