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El semblante inmutable prenunciaba una autocrítica, a la vez que un análisis que escaparía de lo tradicional. Y Juan José López respondió a ambos parámetros, sin alterarse ni a la hora de analizar el empate de River ante San Lorenzo ni al referirse al complicado presente en el que los números de los promedios no lo dejan dormir tranquilo. Y el entrenador fue por partes. Primero, el partido...
"Encontramos el gol que tanto anhelamos y no pudimos mantenerlo. San Lorenzo no nos llegaba, manejaba el desarrollo del partido, sí, pero sin crearnos peligro. Estoy conforme con el rendimiento del equipo", dijo Jota Jota, que no les escapó a las tensiones de la semana previa a este partido.
"Después del superclásico, en el grupo reinaba la impotencia. Hoy (por ayer) estuvimos nerviosos hasta los diez minutos, pero después Cirigliano y González Pirez respondieron muy bien. Lo destaco especialmente porque el que vivimos es un momento caliente y ellos son chicos jóvenes", argumentó, y agregó: "Cuando fuimos a buscar el partido, logramos la diferencia. San Lorenzo no tenía opciones de gol, no las creaba. Da rabia e impotencia porque no podemos ganar de local. San Lorenzo es un rival difícil, que vino a hacer su negocio y por momentos a especular. Hoy nos cuesta más todo. Hay que superar el momento, desesperarnos será peor".
Como no estaba en los planes de los jugadores terminar esta fecha en la zona de Promoción, el técnico aclaró que "el grupo está fuerte". Sobre lo que se avecina, que para River serán cuatro estaciones en las que deberá jugarse el trabajo de varias temporadas para no sufrir contrariedades, explicó López: "Vamos a encarar las cuatro fechas con fortalezas. Somos responsables del momento que estamos atravesando, pero en la vida hay que asumir responsabilidades. Faltan cuatro fechas, lo sabemos, y también sabemos que estamos vivos y que dependemos de nosotros".
La mirada para lo que viene, en definitiva, no deja de ser optimista: "El momento es crítico, pero tenemos esperanzas de cambiar el rumbo. La convivencia del grupo es buena, sólo que no nos acompañan los resultados y hay desgracias que no podemos manejar. Trabajaremos en lo mental. Pensamos en un futuro mejor, somos optimistas porque las fechas son muy cambiantes".
Diego Buonanotte ya tuvo varios entredichos con Juan José López en este torneo. El volante no jugó ayer y se retiró con una sonrisa del estadio, y ante la consulta sobre la actitud, el técnico comentó: "Los jugadores saben del momento que se está viviendo, son profesionales. Algunos pueden sonreír, pero de nervios, ninguno puede estar feliz".
La última semana en la vida institucional y deportiva de River no fue una más. Así lo dejó entrever la furia desatada de su presidente, Daniel Passarella, presentándose en la AFA para mostrar su indignación por el arbitraje de Patricio Loustau en el superclásico, argumentando que había sido "robado" en La Boca.
Con semejante carga de tensión todavía en el ambiente, no parecía fácil el panorama para el árbitro del cotejo de ayer, Pablo Lunati, conocido por su vehemencia para decretar muchas de sus decisiones e imponerse así por sobre las protestas de los jugadores. Sin embargo, la tarea del juez casi no dejó margen para las dudas y, de acuerdo con el seguimiento de La Nacion, pitó correctamente en 18 de las 21 acciones que podían dejar lugar a una mínima duda y mereció una calificación de 7. Los jugadores colaboraron evitando los agarrones en el área a la hora de los córners y fue acertada la tarjeta roja para Matías Giménez por la falta desde atrás a Lamela.


