Kaepernick: mucho más que una victoria de US$ 70 millones

Colin Kaepernick libró una batalla particular en la NFL
Colin Kaepernick libró una batalla particular en la NFL Fuente: LA NACION
Ezequiel Fernández Moores
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19 de febrero de 2019  • 23:59

Martin Luther King (MLK) aparece en el estadio. La pantalla muestra momentos de sus discursos más célebres. Su hija menor, Bernice King, entra en el campo para el sorteo previo que establece qué equipo iniciará el Super Bowl . A su lado, está el embajador Andrew Young, también él un luchador histórico por los derechos humanos. Por la TV, la transmisión oficial de la CBS muestra a Roger Goodell, comisionado de la National Football League (NFL) en visita a la iglesia bautista Ebezener, históricamente asociada a MLK. La NFL es una industria de 14.000 millones de dólares que glorifica el "american way of life". Himno, aviones y veteranos de guerra también pasearon junto con MLK por el Super Bowl que se jugó hace dos semanas en Atlanta. MLK fue honrado estos días hasta por el FBI. "Culpable de su asesinato –replicó un tuit–, el FBI es el ejemplo perfecto de cómo el opresor intenta reescribir la historia". El mensaje fue retuiteado por Colin Kaepernick . El jugador de pelo afro sigue siendo el lado B de la Liga más poderosa del deporte mundial.

El quarterback de 31 años, que jugó el Super Bowl de 2012 y que fue echado del fútbol americano luego de su célebre protesta (se arrodillaba cada vez que sonaba el himno antes de un partido), firmó el viernes pasado un acuerdo extrajudicial que marcó una derrota histórica para la patronal. La NFL, que siempre negó discriminación y alegó razones deportivas para su exclusión, tendrá que indemnizarlo con unos 70 millones de dólares (el acuerdo es confidencial). Si la NFL asumió la derrota, dicen los especialistas, es porque temió que el juicio terminara ventilando muchos de sus trapos sucios. Ya lo hizo en otro juicio que desnudaba datos cada vez más comprometedores y en el que terminó pagando millones para cesar con los reclamos de jugadores dañados o muertos por las conmociones cerebrales provocadas por la violencia del juego. La NFL pagó también porque está cansada de que todos sigan hablando de Kaepernick y de su protesta por la brutalidad policial contra la población negra. Tras el acuerdo, Kaepernick posó con sus abogados, vistiendo remera de Malcolm X: "Si no defiendes algo, morirás por nada".

Kaepernick lleva más de dos años sin jugar. Y no habla. Sin embargo, las encuestas lo señalan como el deportista más conocido hoy en Estados Unidos después de LeBron James . El propio LeBron y Kevin Durant usaron remeras con su rostro el fin de semana del Super Bowl. Kaepernick es embajador de Amnistía Internacional y "Ciudadano del año" según la revista GQ. Su contrato con Nike incluyó un video con su narración que generó 80 millones de vistas en las redes sociales. "Cree en algo. Incluso si eso significa sacrificar todo". Nike, pese a que ganaba millones vendiendo la imagen de Kaepernick, congeló luego todo. Temió una represalia de la NFL, con la que tiene un contrato de 220 millones de dólares anuales. También estaba irritado Donald Trump , que llegó a decirle "hijo de puta" a Kaepernick. El jugador amenazó acciones contra la empresa. Fue cara visible del aniversario número 30 de la campaña más célebre de Nike . La que dice "Just do it".

Algunos, especialmente los que siempre lo odiaron, lo califican de "vendido" por su indemnización millonaria. Ignoran que, además de perder club, trabajo, deporte que ama y contratos millonarios, Kaepernick donó más de un millón de dólares a entidades benéficas. Y que la NFL, para frenar a decenas de jugadores que también se arrodillaban, acordó destinar 89 millones de dólares a campañas comunitarias que incluyen la lucha contra la brutalidad policial. "In the ‘60s if you kneeled, you’d probably be killed/ They don’t kill you now, they just take you out of your deal". Meek Mill donó su hip-hop (la letra dice que en los ’60 te mataban si te arrodillabas y que ahora no te matan, simplemente te dejan sin trabajo) a los campus "Conoce tus derechos" que Kaepernick organiza para educar a niños negros vulnerables. Jay-Z lo homenajea en su último trabajo con Beyoncé. El rapero, igual que Rihanna, fue uno de los artistas que desistió de actuar en el Superbowl en apoyo a Kaepernick. Sí lo hizo en cambio Travis Scott, aunque la censura impidió escuchar algunas de sus letras ("Esta mierda es demasiado grande, cuando nos arrimemos dénme el botín"). Scott dijo que había hablado con Kaepernick. El jugador, siempre silencioso, respondió retuiteando a su novia Nessa Diab. "Si estás con ellos –escribió la periodista– entonces definitivamente no estás con nosotros".

Su protesta de rodillas ante el himno fue tan silenciosa como el podio del Black Power de México 68. Y las consecuencias, echarlo del deporte, lo acercaron a Muhamad Alí. Pero Kaepernick, que ahora sí podría volver a jugar, es icono del atleta rebelde siglo 21. Deportistas, músicos, poetas, bomberos y niños copiaron su gesto inspirados en su figura. En las dos últimas semanas, primero un estudiante blanco de 10 años de Carolina del Norte quiso arrodillarse en la ceremonia tradicional del Juramento a la bandera. Otro estudiante, negro de once, terminó arrestado en su escuela de Tampa. La policía aclaró que lo arrestó por el incidente posterior con la maestra. Y no porque el niño se negó a recitar el texto que dice: "Una nación, bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos".

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