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TOKIO (De un enviado especial).- Hace tiempo que la barra brava de Boca, La 12, está en la mira, pero igual acompaña al equipo a todas partes. Algunos dicen que es un "fanatismo que no se puede controlar". Otros, que "es una manera de ejercer el poder y fabricar su propio negocio".
Lo cierto es que hasta aquí llegaron aproximadamente 300 barrabravas xeneizes. Desembarcaron anteayer, vía Los Angeles y Nueva York, aunque nadie sabe cómo y quiénes financieron su viaje. Se sabe que el paquete más económico, que incluye pasaje y estada de tres noches en Tokio, sin impuestos, cuesta 2385 dólares...
Los dirigentes xeneizes prefirieron no hablar sobre el tema, aunque deslindaron cualquier vínculo con esos hinchas. "Boca no tiene nada que ver con su presencia acá", sostuvo una autoridad xeneize que prefirió mantener su identidad en reserva.
Lo cierto es que no se mueven juntos. Apenas si se arman en grupos de diez o doce personas. Después, se trasladan con cuidado. Hicieron una "pasada" por la puerta del lugar donde se aloja Boca, pero en forma dispersa, para que nadie los identifique.
Todavía no se vio a los cabecillas Rafael Di Zeo y a Armando Oso Pereyra, pero al que se lo divisó cerca del hotel Keio Plaza Intercontinental, vestido con buzo negro, jean azul y zapatillas blancas, fue al barrabrava conocido como "El Pájaro", un hombre morocho, de pelo largo, señalado como uno de los hinchas pesados que hay en La 12.
Para el encuentro de hoy tienen pensado desplegar en el estadio Nacional la bandera que les regaló Diego Armando Maradona en 1992. Los hinchas quieren llamar la atención, ya que su tamaño es enorme, hasta logra cubrir las tres bandejas populares de la Bombonera. "Podrán imitarnos, pero jamás igualarnos... Firmado: La 12...", dice la leyenda de la bandera.
Nadie en la delegación argentina se explica cómo pudo llegar hasta Tokio esa bandera, ni quién se hizo cargo de su costoso traslado, toda vez que su peso se estima en 500 kilos y se sabe que a cada pasajero sólo se le permite transportar 20 kilos libres de tasas.
El entorno de la barra brava está completo, aunque se esperaba la presencia de Fernando Di Zeo y el Oso Pereyra, que tenían problemas para lograr el permiso para ingresar en Japón.
Vale recordar que Rafa Di Zeo y Pereyra participaron de los incidentes que ocurrieron el 3 de marzo de 1999, en la Bombonera, cuando integrantes de La 12 emboscaron a los hinchas de Chacarita, durante un partido amistoso. Y siguen bajo la lupa de la Justicia.
De cualquier modo, ayer se los vio en el pub Ropongui, un lugar muy elegante, donde predomina la música tecno, con apenas siete mesas y japoneses moviéndose a lo loco.
Se supo que tratan de controlar todos sus movimientos. Incluso, a uno de sus integrantes se le escuchó decir en una conversación: "Tranqui, pibe, mirá que acá están en Japón y bajo sus leyes. No estamos en la Argentina".
Lo mismo sucedió cuando anteayer, mientras los jugadores de Real Madrid realizaron un paseo de compras en el barrio Akihabara, algunos hinchas comenzaron a insultar a Santiago Solari, por ser ex jugador de River, y a Luis Figo, uno de los jugadores más importantes del equipo español.
"Los barras, cuando quieren, son vivos. Saben que en la primera de cambio van todos a la cárcel y no saben cuándo salen...", dijo un hincha común que los observó.
En el hotel Keio, los encargados de la seguridad no tomaron aún conciencia del peligro que pueden correr los hinchas, los jugadores y los huéspedes del hotel. Ya hubo problemas cuando algunos se infiltraron en el piso 40 y 41 donde se alojan los jugadores.
