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MENDOZA.- Con una goleada y casi sin oposición jugando a voluntad el seleccionado argentino despidió el año ante el débil equipo de Venezuela al que batió anoche por 6 a 0 en el estadio Malvinas Argentinas de esta ciudad.
Desde el comienzo quedó claro la diferencia de categoría de los equipos que dejó a la Argentina sin oposición.
Y para calmar cualquier posibilidad de ansiedad en los jugadores locales a los dos minutos Esnaider abrió el camino para la goleada al aprovechar un centro Biaggio.
El juego se hizo monocorde porque los argentinos actuaron casi a voluntad con toda la serenidad del mundo y realizó el movimiento y la acción que cada jugador se propusiese. Así llegaron los goles: el penal que convirtió Gustavo López el tanto de Cardoso tras un centro de Hernán Díaz; y otro penal también ejecutado por Gustavo López; Esnaider marcó el quinto gol con un preciso pase deNetto el mejor de todos.
Los venezolanos además de sus limitaciones individuales dieron muchísimas ventajas defensivas especialmente por los costados donde el equipo de Passarella atacó y provocó todas sus jugadas de gol.
A su fragilidad defensiva los visitantes le agregaron una inocencia digna de principiantes para cometer infracciones y que le valieron losdos penales en contra.
Con todas esas facilidades el equipo argentino se movió con tranquilidad y varió su juego según el gusto de cada uno de sus integrantes quienes "ganaron" en todas las circunstancias que se propusieron.
Venezuela no inquietó nunca a Passet y sus movimientos resultaron limitadísimos por lo que la pelota es tuvo casi siempre en poder de los argentinos.
Esas diferencias y la débil marca permitieron el lucimiento de algunas individualidades del equipo de Daniel Passarella. Gustavo López se "floréo" por momentos y tuvo buenos encuentros con el debutante Cardoso y los delanteros de idéntica condición en el seleccionado como Biaggio y Esnaider éste de promisoria labor.
Nada varió en la segunda etapa en cuanto al monopolio del balón y del protagonismo del juego pero la Argentina bajó su ritmo y el partido cayó en todo interés.
Ya no se buscaron los costados para el ataque hubo imprecisiones y la lentitud de movimientos hizo que el arco venezolano no fuera tan vapuleado como en el primer período.
Gustavo López luego reemplazado por Ortega ya no actuó con la justeza del principio y las proyecciones de Ramírez no tuvieron la definición del comienzo.
Un encuentro del ingresado jugador de River con Esnaider fue lo más rescatable del segundo período y sólo en el final se amplió el score con el sexto tanto conquistado por Netto.
Los visitantes quizá se agruparon más en su fondo pero no fueron obstáculos insalvables y no vinieron más goles por propia decisión de los locales. Dio la impresión de que los argentinos no forzaron las situaciones como para perdonarle la vida a un equipo que ni siquiera estuvo a la altura de un entrenamiento medianamente exigente.
Frente a tan poca equivalencia la Argentina tuvo un primer tiempo a ritmo lujoso y que luego decayó casi abrumado por las facilidades que encontró.
El seleccionado cerró el año con nuevos jugadores y una goleada en su favor y no tendrá otra prueba hasta su debut en las eliminatorias frente a Bolivia en abril próximo.

