

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
HELSINKI (De un enviado especial).- Decir que Cora Olivero es argentina tal vez sea un grave error. Nació en Las Varillas, Córdoba, de donde es Fabricio Oberto. Pero ya no siente su nacionalidad. Hace cinco años que vive en Salamanca y, aunque compitió con los colores celeste y blanco internacionalmente (como junior desde 1995 y como mayor desde 1999), su orgullo es español. "No siento nada en especial por competir por otra bandera. Me hace más ilusión tener los colores españoles. En la Argentina nunca me dieron una oportunidad, y en España sí", dice ante los periodistas europeos.
Habla con tonada española. Sin embargo, le quedan rasgos semiocultos de su tierra natal. Sobre todo en algunos modismos, que con el transcurrir de la charla serán cada vez más. Abre los ojos grandes al escuchar otra pregunta: "¡Pero vos sos argentino!", dice, sorprendida. Cora, que acaba de pasar la eliminatoria de los 400 metros con vallas y de avanzar a los cuartos de final, analiza la situación del deporte en nuestro país: "Se cree que el deporte argentino es bueno, pero eso es una mentira. Al fútbol, y ahora al basquetbol, les va bien. El resto no tiene nada, compite sin apoyo, sin infraestructura. Deberían irse todos los dirigentes y tal vez en 45 años cambie algo".
-¿Pero se puede decir que el comienzo de tu formación fue allá?
-No. Allá era una atleta mediocre y acá me formaron. No me fui porque me hicieron una buena oferta económica, sino porque no podía hacer nada. La Argentina no es un país para el deporte. Conseguí el pasaporte comunitario y acá empecé de cero.
-¿Socialmente también estás decidida a quedarte o creés que algún día volverás con tu familia?
-No, estoy muy bien en España. Lo que quiero ahora es traer a mi familia para acá, pero me va a costar sacar a mi papá de su pueblito.
Su padre se llama Osvaldo: "Trabaja en un fábrica de plástico en la que hacen vasitos y esas cosas", cuenta Cora. "Decimos vasillos, guapa", bromea un periodista español por lo bajo. "Ayer llamé y mi mamá (Blanca) me contó que a papá lo jubilaron. Tal vez el año que viene consiga que mi hermano Gastón, que estudia periodismo, se venga conmigo, pero mis viejos me van a querer matar si se quedan sin hijos allá." Por algunas cosas que deja entender no habrá sido fácil pasar del acento cordobés al español. Pero se la ve contenta. Fue su elección y siente que no se arrepentirá jamás.
HELSINKI (De un enviado especial).- Jennifer Dahlgren hace un enorme esfuerzo para no llorar mientras trata de explicar su desafortunada actuación en el Mundial, en la que no pudo establecer marca para el lanzamiento de martillo por efectuar tres tiros nulos.
Y, según cuenta, llegó mal predispuesta para la competencia: "Hoy (por ayer) por la mañana, cuando me levanté y vi que el tiempo estaba así, ya me lo veía venir. En los dos primeros tiros, la zona de lanzamiento estaba completamente mojada y me costó afirmarme. En el tercero la secaron un poco más, y me moví bien, pero pegó en la jaula".
Con ella se escaparon las posibilidades para los argentinos en este Mundial, después de las eliminaciones de Juan Cerra (martillo) y Jorge Balliengo (disco) en las etapas de clasificación.
Aunque de nada le servirá a Dahlgren, otras cuatro lanzadoras registraron tres nulos, entre ellas, la china Yuan Gu, nada menos que la campeona de la Copa del Mundo de Madrid 2002. La mejor marca de la clasificación fue para la cubana Yispi Moreno, campeona mundial y subcampeona olímpica, que lanzó 72,67 metros.



