La barbarie sigue en Racing

Sebastián Acosta, hincha y editorialista de una revista partidaria, fue baleado; está fuera de peligro.
Sebastián Acosta, hincha y editorialista de una revista partidaria, fue baleado; está fuera de peligro.
(0)
25 de marzo de 2000  

Sebastián Acosta tiene 25 años y le dicen "Chino". Trabaja en una empresa de informática en el sector de sistemas. Estudia generación de páginas Web. Es uno de los fundadores de uno de los tres sectores de la hinchada de Racing, denominado Los Racing Stones, que cuenta con diez años de existencia. Escribe el editorial de la revista partidaria Racing XXI. Anteanoche, cuando llegó a su domicilio de Parque de los Patricios, dos individuos lo interceptaron y, tras intentar escapar, recibió un impacto de bala, la cual se alojó en la pelvis. Tras ser atendido en el hospital Churruca, quedó internado en el Hospital Naval, fuera de peligro. Se espera su evolución para saber si será operado.

La barbarie y la violencia siguen teniendo su espacio en el club de Avellaneda, donde en los últimos meses la barra brava amenazó al plantel y agredió a dos periodistas. Pero según explicó Acosta, el hecho se debió a las ediciones de la revista, en cuyo número más reciente criticó a los últimos presidentes. Se supo que antes de la publicación, hubo una llamada a la redacción pidiendo que no se develen los avenimientos presentados por la gente vinculada al ex presidente Daniel Lalín. Antes, hace unos tres meses, un ex dirigente les había dicho a algunos hinchas, en el estadio: "Los voy a llevar a la Justicia, pero también debería tomar otras medidas". Estas son las respuestas de Acosta.

El hecho. "Me estaban esperando dos personas en la esquina de mi casa. Cuando estoy por entrar, una de las personas camina casi treinta metros hacia mí. Pasa a unos diez metros y vuelve, amenazando con sacar un revólver. Cuando estuvimos por llegar a un forcejeo, con ellos a punto de disparar, salí corriendo y tiraron. Como estaba cerca, llegué al hospital Churruca y me atendieron bárbaro."

Las razones. "No me quisieron robar, porque no me pidieron nada; mi bolso y mi moto quedaron en el lugar. Un problema con la hinchada tampoco; me vino a ver gente de la Guardia Imperial y de La 95. Si bien hemos tenido diferencias con la Guardia, en los últimos partidos estaba todo bien. Estoy completamente seguro de que esto tiene que ver con la revista. Las amenazas empezaron cuando salió Racing XXI."

Sin sorpresa. "Esto me lo esperaba. Ya había recibido amenazas. A veces, uno queda muy solo a la hora de defender a Racing, porque sobrepasa límites que a muchos les molestan."

Los agresores. "No los había visto. Uno tendría cerca de 17 años y lo reconocería; el otro, que estaba en la esquina, tendría entre 30 y 40 años."

Su estado actual. "Yo... bien, bien...no sé si con miedo, pero un poco nervioso porque es algo que a nadie le gusta que le pase. Es muy duro ver que alguien saca un revólver y te tira. Creo que todavía no caigo, quizá porque me salvé. Sólo pienso en que podré seguir disfrutando de mi vieja, de mis amigos, de Racing..."

Esto no se termina aquí. Ayer se repartieron volantes intimidatorios para los que asistan hoy al festejo de los 97 años del club, en el predio Tita Matiussi de Espurr y el pasaje Arquímedes, Avellaneda. La cultura del miedo.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.