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MAR DEL PLATA.- Pedro, de 8 años, juega con unas monedas, antes de sumergirse en el Playstation. Nora limpia la mesa antes de invitar al cronista a sentarse, porque su hijo "recién tomó la leche". Nora es Nora Vega, la que brilló en mil patinódromos hasta convertirse en una de las figuras indiscutibles del deporte argentino en los últimos años. Y en un símbolo admirado y querido de esta ciudad.
Ahora, a casi dos años de su retiro, sus días transcurren entre otras labores. El cuidado de la casa -en La Perla, donde vivió toda su familia-, de Pedro, de 8 años, y la enseñanza del patín. "Estoy mucho más tranquila. Disfruto un poco más todo. En los últimos años siempre andaba corriendo de un lado para el otro y terminé muy cansada."
-¿Seguís ligada al patín?
-Hace 20 años que trabajo en la Municipalidad, enseñándoles a los chicos. Me gusta mucho. Cuando empecé -tenía 18 años- me costaba, no tenía tanta paciencia. Pero ahora lo disfruto más. Y al Patinódromo también va gente grande -incluso jubilados-, y eso es una satisfacción. Los lunes, miércoles y viernes doy clases -siempre de 14 a 16.30- en el Patinódromo, y los martes y jueves, en la plaza Pueyrredón.
-¿Cómo ves el patín argentino?
En mujeres estamos bien. En varones, el nivel es un poco bajo. Pero lo malo del patín es la dirigencia. Hasta no hace mucho, la parte de la dirigencia ya era mala, pero ahora directamente lo perjudica.
-¿De qué manera?
-Te doy un caso: el año último, Andrea González fue designada en un equipo, en Europa, con un sponsor, con los mejores corredores de distintos países. Aquí se estaba haciendo un campeonato nacional, y la hicieron volver para participar. Imaginate, ella estaba progresando y la obligan a venir a correr en un torneo en el que gana como quiere todas las carreras. El sponsor no le paga el viaje dos veces y se pierde algo importante para ella, que en definitiva es bueno para el patín nacional.
-¿Por eso rechazaste la posibilidad de dirigir el seleccionado?
-Cuando Claudia Rodríguez, que estaba como entrenadora, renunció, leí en los diarios que yo figuraba en los planes para sucederla. Pero no me interesó, por la dirigencia que hay ahora y menos en el momento en que eso ocurrió, diez días antes del Campeonato del Mundo.
-¿Y si las condiciones cambian?
-Creo que uno tiene que estar en un proyecto en el que todos tiren para el mismo lado. El dirigente está gracias al deportista, y tiene que trabajar para él. Y eso no está pasando. En Chile se alojaron en un hotel muy malo y hubo chicos que terminaron descompuestos por la comida. Y en la parte técnica es lo mismo. El entrenador actual, Marcelo Martínez, para mí no es técnico, porque jamás entrenó a nadie. Es un corredor que siempre estuvo en la parte dirigencial.
-¿Y no tenés ganas de hacer algo como dirigente?
-En estos momentos no. No veo que esto pueda llegar a cambiar. Al contrario, cada vez está peor.
-Te tentaron en la política...
-Sí, me propusieron ser concejala. Pero no me siento capacitada para meterme en la política. Por ahí, dentro de unos años puede que piense diferente. Yo trabajé en la Secretaría de Deportes, y en diciembre se terminó el contrato; era un programa por el cual varios deportistas viajamos al interior para difundir la actividad de cada uno. Al secretario actual le presenté un proyecto para este año.
Suena el teléfono. Es Andrea González, su amiga. "Me contó que se cayó hace poco, pobre. No podemos vernos mucho por mi trabajo y por sus horarios de entrenamiento, pero siempre estamos en contacto."
-Dejando de lado el caso de Andrea, ¿qué pensás de las otras chicas que fueron surgiendo?
-Está Andrea Haritchelhar, que si bien no es del nivel de González -no tiene su capacidad física-, es buena. Hay otras chicas jóvenes con futuro, como Amaike Lujea, Stefanía Fasinatto o Ailín Kogan, que ganaron medallas en Chile.
-¿Cómo ves tu futuro?
-Más que en el patín, específicamente, me gustaría trabajar con el deporte en general, en el nivel dirigente. Pero de a poco, sin apuro. Porque como en todo, uno tiene que estar con fuerza para luchar contra los que siempre ponen piedras.
MAR DEL PLATA (De un enviado especial).- El episodio es recordado: Nora Vega ganó el Olimpia de Oro en 1995, y Juan María Traverso nunca ocultó su malestar por no haber sido destinatario de un premio que él creía que debía ser suyo. Pese al tiempo transcurrido, hace poco el controvertido piloto volvió a tener expresiones poco amistosas hacia la patinadora. Nora no niega que la afectaron. "Me llamó un periodista de aquí, muy indignado. Por supuesto que me cayó mal, no es lindo que hablen así de uno. Este hombre no debe conocerme mucho; siempre supe que estuvo muy enojado por eso, pero nunca pensé que al punto de ofender. Por momentos tuve ganas de iniciarle algo, al menos para que pidiera disculpas. Tengo todo preparadito ahí.... Que no diga nada más, porque en una de esas cae en la volteada. Pero viendo cómo es él, que siempre insulta a todo el mundo, lo tomo con más tranquilidad. Si hubiera venido de otra persona quizá me hubiera caído peor, aunque no deja de molestarme. Y bueno, lo único que logró fue hacerse odiar por los marplatenses".


