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El hombre anotó en su carpeta una lista de nombres: "Jugadores a negociar, Cardetti, Lombardi, Monserrat, Gancedo..." El papel terminó en las manos de los dirigentes de River. Algunos, sorprendidos, trataron de rever el pedido... Fue en vano: la decisión estaba consumada.
Ramón Angel Díaz hace y deshace a su manera. No le tiembla el pulso para sacar del plantel a aquellos jugadores "que no se adaptaron al equipo" , como dice el técnico, a modo de latiguillo. Logró un poder dentro del club que creció con los éxitos deportivos. Los mismos que ampliaron su sonrisa. Bastaron tres campeonatos locales y una Copa Libertadores para que aquel técnico discutido cambiara la historia. Y la escoba de Ramón Díaz marginó ya a 17 jugadores desde que asumió en River, en agosto de 1995. Por la puerta de salida pasaron Javier Sodero, Joaquín Irigoytía, Walter Silvani, José Luis Villarreal, Ernesto Corti, Gabriel Amato, Pablo Lavallén, Gabriel Cedrés, Gustavo Lombardi, Sebastián Pena, Roberto Trotta, Roberto Monserrat, Hernán Maisterra, Leonel Gancedo, Juan José Borrelli, Ramón Ismael Medina Bello y Martín Cardetti. Algunos debieron hacer las valijas por cuestiones deportivas. Otros, en cambio, por mala conducta, como ocurrió con Roberto Trotta.
Aunque existen algunos casos que dejaron muchas incógnitas. Por ejemplo, ¿qué pasó con Martín Cardetti? Como punto de partida habrá que consignar que el delantero recaló en River por una decisión de los dirigentes, cuando el técnico había pedido a Ivan Gabrich o Ariel López . Descontento con eso, Ramón Díaz trajo a otro atacante: Sebastián Rambert , de Boca. Si bien éste no le dio grandes resultados, lo respaldó por una cuestión de principios. No tuvo esa suerte Cardetti, que no era de su agrado porque no lo había elegido. Los dirigentes intentaron, sin suerte, cambiar la postura de Ramón Díaz y que Cardetti regrese al equipo. El final es conocido: el delantero pasó a préstamo a Salamanca.
¿Y por qué se fue Juan José Borrelli? Esta es una situación similar a la del ex jugador de Rosario Central: llegó a River por un deseo de los directivos, principalmente, de Alfredo Davicce , vicepresidente del club. Y tampoco pudieron convencer al Pelado para que Borrelli siga en Núñez.
En cambio, el caso de Roberto Monserrat fue diferente: el volante llegó por un pedido del técnico cuando en el club eran muy pocos los que estaban de acuerdo. El tiempo le dio la razón a Ramón Díaz y el jugador resultó vital en el equipo que logró dos campeonatos locales y la Copa Libertadores en 1996. Claro que después de un mal año, quedó fuera del equipo.
Por lo bajo, hay quienes aseguran en Núñez que dos jugadores importantes seguirán los pasos de los anteriores: Leonardo Astrada -el técnico le había dicho en una oportunidad que no lo tendría en cuenta- y Sergio Berti -la relación con Ramón Díaz no es la mejor-.
El presidente de River, David Pintado , negó esta posibilidad y aclaró que los jugadores se irán del club sólo si tienen una propuesta interesante.
Es cierto que Ramón Díaz hace y deshace; que tiene el aval de los dirigentes, pero en algunos casos, como ocurrió con Cardetti y Borrelli, los votos los tuvo en contra. No le importó demasiado. El Pelado sabe que seguirá teniendo la última palabra mientras los éxitos deportivos lo acompañen. En definitiva, el mayor respaldo con que puede contar...
Es triste para el club prescindir de algunos futbolistas, pero ésas son las reglas del juego." El secretario de River, José María Aguilar, dejó bien en claro cuál es la postura de la entidad a la hora de renovar el plantel.
"Nosotros somos un club comprador y los futbolistas que llegan tienen que beneficiarnos en el aspecto deportivo o bien en el económico. Por ejemplo: Roberto Monserrat fue un jugador que rindió mucho, porque acompañó un ciclo exitoso de River. Sin embargo, se tuvo que marchar a otro club. Y lo mismo ocurrió con Martín Cardetti", aseguró Aguilar.
De todas maneras, aclaró que River respeta los derechos profesionales de cada futbolista y que las decisiones que toma Ramón Díaz obedecen estrictamente al terreno deportivo.
"Si el director técnico cree que hay determinados jugadores que no encajan en el esquema del equipo o bien ya no son útiles, hay que respetarlo. El nos comunica la decisión y se habla con los integrantes del consejo de fútbol. Las decisiones no las toma uno solo", agregó.
"Hay que destacar que la compra de Marcelo Salas resultó el mayor acierto de River. Y la adquisición del volante Hernán Maisterra fue el único error de nuestra gestión, porque el jugador no rindió en ningún sentido" , concluyó Aguilar.



