La lista de Sabella: el presente marcó el veredicto final

Román Iucht
Román Iucht PARA LA NACION
Fuente: AFP
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3 de junio de 2014  • 14:31

Romero; Zabaleta, Garay, Fernández, Rojo; Gago, Mascherano, Di María; Messi, Higuaín y Agüero.

Partiendo de la idea madre de que salvo algún inconveniente físico, estos once apellidos serán los titulares dentro de doce días en el debut ante Bosnia el análisis de las razones de la depuración final de Alejandro Sabella resulta útil para entender como el entrenador pensó en "estirar" la lista definitiva a partir de la actualidad de algunos nombres.

Que el técnico se haya tomado hasta los minutos finales no hace más que confirmar su obsesión por los detalles, incluso los menos significativos. Primero, le hubiera resultado más cómodo dar una lista de veintitrés con siete de reserva y evitarse el primer descarte en el que los desafectados siempre supieron que estaban en la nómina "por si acaso". Más tarde pudo definir el corte antes del fin de semana y prefirió tomarse dos días más para seguir evaluando hasta tener la convicción de su decisión. Lejos de la comodidad, Sabella prefirió no ahorrarse trabajo hasta estar seguro de su último paso.

Más allá de la adjudicación del adelanto de los "sprinters" de la primicia, nadie sabía que Banega iba a mirar el mundial por televisión. Es tan cierto que su salida resulta una sorpresa como que su actualidad en el último año sólo se sostuvo a partir de su habitualidad entre los convocados para vestir la camiseta celeste y blanca. Un gol a Bolivia en La Paz y otro a Italia en Roma acreditaban antecedentes para la estadística pero su incapacidad para hacer pie en el Valencia primero y en Newell´s después, sumado a cierta fragilidad física parecen haberle bajado el martillo. La jerarquía de su fútbol debería conjugarse en un pasado perfecto más que en un presente sinuoso.

Muchos se preguntan entonces por qué Gago no es medido con la misma vara. Si bien es cierto que el mediocentro de Boca tampoco logró consolidarse ni en Vélez ni en el equipo de Bianchi, su lugar en la selección es muy diferente. Para el entrenador, Fernando es una pieza vital en la mitad de la cancha. El jugador que mejor y más veces se asocia con Messi desde el primer pase y un referente del grupo. Sin descartar que su falta de fútbol pueda en algún momento marginarlo del elenco titular, su recuperación pausada y monitoreada por el cuerpo técnico argentino ya marcaba la importancia de su presencia.

Demichelis le ganó la contienda a Otamendi por su exitoso presente en el fútbol inglés. Mientras uno revivió bajo el ala protectora de Pellegrini, quién lo rescató primero en el Málaga y luego en el City, el otro dejó Portugal creyendo que encontraría un lugar en el Valencia pero recaló en un Atlético Mineiro que vivió su estado de bienestar un año atrás. El contexto y la fortaleza colectiva de sus equipos, influyeron en sus rendimientos individuales. Sabella lo mensuró y definió en consecuencia.

Lo elección del resto de los mediocampistas también tuvo sus motivos. Con Maxi Rodríguez como quinto elemento y Ricky Álvarez como único zurdo alternativo de Di María (lugar por el que también hubiera peleado Lamela en caso de estar sano), restaba elegir dos nombres capaces de oxigenar la zona.

Sosa tuvo las chances al alcance de la mano pero fue incapaz de tomarlas. Si como dijo Sabella "este grupo se parió en Colombia", día en el que el "Principito" fue gravitante para torcer el rumbo de un partido bisagra, sus acciones cotizaban en bolsa. Sin embargo, una vez que se produjo el nacimiento en la victoria de Barranquilla, el desarrollo evolutivo del equipo no fue el mismo que el del jugador. Su salida del ostracismo ucraniano para intentar brillar en el Atlético de Madrid no dio el rédito que esperaba. Lejos de consolidarse, jamás pudo lograr continuidad y su floja prestación en la final de la Champions fue una verdadera señal de alerta que permitía intuir el final.

Augusto Fernández despejó las incógnitas con su vuelta al trabajo y su buena práctica de fútbol de la semana pasada y Enzo Pérez igual que Demichelis supo sacarle provecho al gran año de su equipo. En Benfica jugó como mediocampista externo y también cerrado al lado del "tapón". Sabella recuerda su rendimiento superlativo del Estudiantes campeón del Apertura 2010 en el que el mendocino se transformó en primera punta de un ataque que tenía a la "Gata" Fernández como centrodelantero. En ese certamen, Pérez fue determinante por agresividad, manejo y explosión. Su versatilidad y su crecimiento de los últimos doce meses inclinaron la balanza y se ganó un sitio a partir de su actualidad.

Los veintitrés son una realidad. Con el plantel armado y el equipo casi definido, sólo falta esperar el domingo 15. Ese día se terminarán las especulaciones y comienza la verdadera historia.

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