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Volvió el gol en Boca. Se reencontró la pareja que tantas alegrías le dio a la Bombonera. Hacía 248 días que Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo no se juntaban en una cancha. La última vez había sido el 7 de octubre de 1999, en Santiago, Chile, por la Copa Mercosur. Esa noche, Boca se impuso por 3 a 1 a Universidad Católica, con dos goles del Mellizo -uno de penal- y el restante de Palermo.
Desde aquel día jugaron intercalados, pero sólo ayer se juntaron para compartir un campo de juego. Y parece que tenían varias cosas acumuladas en su repertorio. El dúo dinámico volvió a hacer de las suyas. Entre los dos sacaron adelante un partido que venía más que complicado para Boca.
Uno, Palermo, volvió a jugar su primer partido como titular después de casi siete meses. El goleador se había lesionado el 13 de noviembre último, en el Cementerio de los Elefantes, ante Colón, cuando Boca ganó por 2 a 1 en el Apertura. Justamente contra el rival que sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y al que le marcó el gol número 100 de su carrera en primera división. El otro, Guillermo, recuperado de un par de desgarros, ingresó en el segundo tiempo en reemplazo de Facundo Imboden. El equipo estaba 0-1 y Bianchi mandó a la cancha al Mellizo por un defensor.
Con los tantos de ayer, Palermo ya suma nueve goles contra Colón y se nota que va recuperando la confianza. En la Bombonera entró en juego acertadamente en 19 veces y sólo entregó mal 4 pelotas. Remató seis veces al arco y marcó dos goles. ¿Por qué se dice que recuperó la confianza? Porque si bien se nota que todavía no está al ciento por ciento de sus posibilidades, mostró movimientos que sólo Palermo puede ofrecer. Como tirarse a los pies de un defensor para recuperar la pelota o intentar un remate al arco desde 50 metros. A los 13 minutos del segundo tiempo gritaron por primera vez. Córner de Navas, Palermo la baja de cabeza y Guillermo, también con un cabezazo, pone la pelota en el ángulo izquierdo de Leonardo Díaz. Pagó Colón y deberá pagar Bianchi. ¿Cómo? Sí, él le había apostado al Mellizo que nunca iba a ser un gol de cabeza. "Yo tuve la culpa porque lo puse en el segundo tiempo", dijo Bianchi. En realidad, Guillermo ya había marcado uno así bajo su conducción. Fue el 29-8-99, frente a Chacarita 2 a 0, en la Bombonera. Triunfo con goles del Mellizo.
La mejor jugada de la tarde la concretaron a cuatro minutos del final, con un centro al segundo palo de Barros Schelotto y un cabezazo en palomita de Palermo que Díaz sacó con gran esfuerzo. "Estoy contento de que volvimos a jugar y que además cumplimos con goles, pero hay que ir despacio. Nos sentimos bien y creo que rendimos de acuerdo con las expectativas de la gente", dijo Guillermo después de encuentro.
Todos los hinchas preguntaron si jugarán pasado mañana, en la Bombonera, la primera final de la Copa Libertadores ante Palmeiras. ¿Qué dijo el Mellizo? "Si Bianchi lo dispone, no tengo problemas en jugar. Es más, nadie se quiere perder una final así, pero hay que tener en cuenta que apenas jugué 45 minutos."
"Me voy muy conforme con lo que hicieron Guillermo y Palermo. Si ellos están bien serán muy útiles para Boca", comentó Bianchi.
Palermo se retiró con su esposa Jacqueline y su hijo Ryduan en brazos. Antes de dejar la Bombonera, pasó a buscar por el vestuario de Colón a Gastón Córdoba, su amigo de la época que jugaban juntos en Estudiantes de La Plata.
La gente los pedía y ellos volvieron con goles. Pero las exigencias se renuevan constantemente. Por eso ya todos sueñan con que Guillermo Barros Schelotto y Palermo estén en la final de la Copa Libertadores. Bianchi sabe que ellos pueden ser el arma mortal para conseguir un torneo que no obtienen desde 1978.


