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Corea y Japón 2002 se presenta como el Mundial de la tecnología. Y el espectacular complejo futurista que se convertirá en la vedette de la Copa será el Sapporo Dome, ubicado en la ciudad japonesa del mismo nombre, que está en la septentrional isla de Hokkaido. Apodado Hiroba –significa plaza–, este escenario fue diseñado por el arquitecto Hiroshi Hara y tendrá una capacidad para 42.122 espectadores sentados. Pero, ¿por qué tendrá una estructura revolucionaria? Por las intensas nevadas invernales, el Dome es un recinto cubierto, pero el campo de juego puede desplazarse fuera del estadio para, por ejemplo, permitir que el césped crezca cuando no se utiliza el terreno.
Mientras la cancha ingresa o sale sobre un cojín de aire, también un sistema rotativo hace que los asientos se aparten a un costado antes de que el terreno gire sobre su eje y luego la zona de plateas vuelva a desplazarse automáticamente a su lugar original. La maniobra, todo un espectáculo fascinante en sí mismo, dura aproximadamente dos horas.
El Dome dispondrá de dos subsuelos, cuatro pisos –allí están las tribunas VIP y el sector para la prensa– y un penthouse de dos niveles. El ambiente del complejo se mantendrá fresco por una gigantesca unidad de aire acondicionado y un sistema de ventilación natural en verano, mientras que en invierno un dispositivo de calefacción central permitirá la confortabilidad del escenario. ¿Cuánto costó esta fastuosa obra? Nada menos que 484.000.000 de dólares. ¿Cuándo se inaugurará? El 1° de julio próximo, con el partido entre Japón y Paraguay, por la Copa Kirin.
La cumbre tecnológica promete ser realmente fabulosa. Cada país del Lejano Oriente albergará la Copa del Mundo con 10 estadios diferentes. Japón ya completó la edificación de ocho (Yokohama, Shizuoka, Osaka, Oita, Miyagi, Niigata, Sapporo e Ibaraki), mientras que Corea del Sur terminó tres (Ulsan, Suwon y Daegu) y está algo más demorada con las obras.
Otra perlita nipona es el escenario de Miyagi, con capacidad para 49.281 simpatizantes y con un techo de 300 metros de extensión que cubre la tribuna principal y simula el formato del casco guerrero que portaba Date Masamune, el señor feudal de Sendai, la ciudad capital de la Prefectura de Miyagi. Además, mientras que el estadio de Osaka (45.409 lugares) contará con la pantalla más grande –9,3 por 24,8 metros–, el de Oita, denominado Big Eyes (ojos grandes), con capacidad para 43.254 personas, diseñado por el arquitecto japonés Kisho Kurakawa, cuenta con un techo retráctil que permitirá jugar todos los partidos sin inconvenientes, más allá de las condiciones meteorológicas. Además, como otro aporte sorprendente, algunas secciones de las tribunas serán móviles y su propósito es acercar a los hinchas a los límites de la cancha según la intensidad del partido. ¿Su estreno? El 4 de julio próximo, también por la Copa Kirin, con el choque Japón v. Yugoslavia. ¿La inversión? US$ 204 millones.
Parece que por Corea no habrá tantas novedades. Igualmente, el estadio de Suwon (43.188), que fue inaugurado el 13 del actual siguiendo las modernas normas de los centros culturales multifunción que rigen para todas estas construcciones deportivas, reúne piscinas, canchas de tenis, restaurantes, cines, salas para conciertos y hasta pasarelas para desfiles de modas. Y en Daegu, donde mañana comenzará la Copa de las Confederaciones, estará el mayor recinto surcoreano: ingresarán 68.014 personas.
La ceremonia inaugural será el 31 de mayo de 2002 en Seúl, capital de Corea del Sur, pero no en el Estadio Olímpico que recibió los Juegos en 1988, sino en un nuevo foro que estará terminado en diciembre próximo y en el que entrarán 64.677 personas. La final se disputará el 30 de junio, a media hora de Tokio, en Yokohama (con 70.718 lugares, la mayor instalación de la Copa), la casa del equipo Yokohama Marinos, construida en 1997.
Mientras el viernes último Japón y Corea firmaron un acuerdo para tender entre ambos países dos cables submarinos de 250 kilómetros con fibras ópticas para incrementar la capacidad de comunicaciones durante la Copa, en esta revolución científico/técnica tampoco habrá que olvidarse de los estadios virtuales. ¿De qué se trata? En varios coliseos deportivos japoneses se montarán enormes pantallas semicirculares (80 por 35 metros) para convertirse en teatros tridimensionales que permitirán que los proyectados cuatro millones de espectadores que no consigan sus entradas igual puedan seguir las alternativas de cada partido como si estuvieran allí. Tecnología y fútbol, una alianza mágica para 2002.


