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El casi anárquico automovilismo nacional acumula inconvenientes y las versiones sólo generan incertidumbre y un futuro colmado de dudas. Más allá de buscar soluciones a las cada vez más empobrecidas categorías ("no sé cómo voy a hacer para correr el año próximo", es la frase reiterada en la mayoría de los boxes del país), los problemas llueven desde la cúspide dirigencial y cultivan la perplejidad.
En la Argentina existen dos entidades que conducen las riendas de la disciplina:el Automóvil Club Argentino (ACA) y la Asociación Corredores de Turismo Carretera(ACTC).La primera institución es la única reconocida por la Federación Internacional del Automóvil (FIA). Si bien en la teoría parece ser una condición vital, en la práctica, hasta el momento, goza de escaso valor.
El 30 del mes último se efectuó en Buenos Aires el Congreso Americano AIT y FIA2000, con la asistencia del presidente de la Federación Internacional, Max Mosley. Una de las "sugerencias" del máximo dirigente del automovilismo fue la imposición de las entidades respaldadas por la FIA en cada uno de los países, quitándole lugar a cualquier otra institución que maneje alguna actividad relacionada con el automovilismo.
Allí arrancó el problema. La versión indica que cualquier piloto que corra en una categoría fiscalizada por el ACA no podrá competir en otra que se encuentre bajo el ala de la ACTC.
El problema, instalado en el ambiente automovilístico, no fue minimizado. Al contrario. Al término del Congreso Americano del ACA, el titular de la Comisión Deportiva Automovilística (CDA), Carlos García Remohí, admitió que esa posibilidad existía. Durante el fin de semana, mientras el TC2000 desarrollaba la penúltima fecha del año, se dijo que era inminente un comunicado del ACA confirmando la medida, aunque esta vez el propio García Remohí se limitó a decir:"No voy a hablar del tema".
Este tema no es nuevo. Hace un par de años, el TurismoNacional se despidió del ACA para desembarcar a las huestes de la ACTC. Ese traslado irritó a la gente del ACA, que estaría dispuesta a impulsar una categoría similar al TN.
El enfrentamiento no sólo cuenta con la mera rivalidad dirigencial. En el medio aparece la figura del personaje más emblemático y con mayor carisma del automovilismo argentino actual:JuanMaría Traverso.
El múltiple campeón se enfrentó sin piedad contra la dirigencia de la ACTC, en especial con su presidente, JuanCarlos Deambrosi, tras la conquista del título del Turismo Carretera de 1999.
Traverso fue suspendido por la ACTC y no paró de arrojar dardos contra la entidad de la calle Bogotá. A tal punto, que promueve una nueva categoría con autos de 500 HP, motor V10 y una velocidad final de 298 km/h, para "derrotar" al folklórico TC.
Sin dudarlo, Traverso contó con un prototipo (Chevrolet Vectra) en el autódromo Oscar Alfredo Gálvez, con el propósito de mostrarlo ante la multitud que acompañó al TC 2000. Pero de inmediato se encontró con la negativa de sus pares y el flamante coche no salió del trailer.
El más duro con Traverso fue ErnestoBessone, su tradicional rival:"No se puede respaldar los caprichos de Traverso. No dudo que Traverso es el impulsor de la prohibición por un problema personal que mantiene con la ACTC.Se olvida que cuando quiso corrió donde se le cantó. No entiendo cómo adopta estas medidas sobre el final de su carrera deportiva".
Sobre este tema, Bessone, que compite en el TC 2000 (ACA) y en el TC(ACTC), agregó:"Para mí es inconstitucional que se coarte la posibilidad de correr en una categoría porque la fiscaliza tal entidad. Si eso sucede, quiero que me cubran el lucro cesante que eso ocasiona".
En los boxes de Buenos Aires se paseaba Eduardo Ramos, piloto de TC, que mantiene una posición combativa:"Si la prohibición se lleva a cabo, yo voy a convocar a todos los pilotos del país y propondré un paro. No hay que correr más hasta que terminen con eso".
Automóvil Club Argentino v. Asociación Corredores de Turismo Carretera. En el medio,Traverso. El ACA, con el respaldo de la FIA. Para reflejar la irrisoria situación de la disciplina, vale un ejemplo: el único piloto que compite en la Fórmula 1, Gastón Mazzacane (Minardi), tiene pegado en su buzo un logo de la ACTC, entidad supuestamente no reconocida por la FIA y en la que el padre del piloto, Hugo, es vicepresidente. La explicación a esta extraña y contradictoria realidad:el poder del dinero.

