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En su regreso de Japón, allá por enero de 1996, el hincha de River se ilusionó con encontrarse con el mismo Ramón Medina Bello que vio partir a fines de 1993. Campeón, goleador e ídolo fueron los atributos que despidieron al Mencho antes de ganarse el corazón de los orientales. Sin embargo, de aquel potente goleador que dejó Núñez sólo había llegado su sombra.
Sus calificaciones, en los distintos medios de comunicación, no superaban los cinco puntos y su lugar como presunto titular quedó en la nada. Fue suplente, para luego integrar apenas el plantel de primera.
La amistad con Ramón Díaz -ayer su compañero de ataque y hoy su entrenador- le permitió al delantero de Gualeguay permanecer en River más tiempo de lo que hubiese aguantado otro jugador.
Hoy, todo cambió. Apoyado por Ramón Díaz y sus compañeros, el Mencho, a los 31 años, se ganó otra vez el corazón de la gente a fuerza de goles. Y no es para menos: en esta nueva temporada jugó apenas 127 minutos en cuatro partidos y convirtió la misma cantidad de goles (frente a Lanús, Racing -por la Supercopa-, Ferro y Español).
La humildad es un sello que lo distingue, como su forma pausada para contestar cada pregunta. A los 31 años, se puede decir que el Mencho recuperó la sonrisa y con ella le gustaría que llegue la titularidad.
-¿Le pedirías a Ramón Díaz estar entre los once?
- Jamás. Como a cualquier jugador, me gustaría ser titular, pero no se me ocurriría reunirme con él para tener un lugar entre los once. Además, soy consciente de que en los últimos tiempos no estaba en un buen nivel como para integrar el equipo.
-¿Eso de debió a tu paso por el fútbol japonés?
-Es difícil de asegurar, porque si bien la calidad del juego no es la misma que la de acá, los partidos tienen ritmo y mucha velocidad.
-¿El hecho de tenerlo al Pelado Díaz como técnico influyó en algo para que permanecieras en el club, pese a los malos momentos?
-No lo sé. Ramón fue el que me trajo y el año último, cuando no anduve bien, me sacó y no me molestó. Ahora me estoy recuperando y en cierta manera le estoy devolviendo la confianza que depositó en mí. Además, hacer goles ayuda al equipo y eso es lo importante.
-Entonces, ¿en qué cambió Medina Bello con relación al año último?
-En que ahora estoy en una racha goleadora, que me permite festejar seguido, pese a jugar unos pocos minutos. Nada más.
-¿Sentís que le das una explosión extra al equipo, en los momentos que River no encuentra el gol?
-Puede ser, pero no nos olvidemos de que en el primer tiempo con Español, River debió haber conseguido una ventaja de dos o tres goles y yo estaba en el banco. En realidad, yo tendría que haber entrado con el partido ya definido.
-¿Qué sensación te provocó el hecho de que River haya comprado a Cruz, Salas, Rambert y Cardetti, cuando antes habían depositado la confianza en vos?
-Cuando uno llega a River, sabe que estas cosas pueden suceder. Y cada vez que compraban a un delantero, me esforzaba más para conseguir un lugar en el equipo. Sin embargo, no se me daba. Por suerte, ahora todo cambió.
-¿Por qué crees que cuando hacés un gol tus compañeros lo festejan de una manera especial?
-Debe ser porque tengo una buena relación con ellos. Me llevo bien con todos y nunca tuve problemas con nadie, pese a que en los últimos tiempos estuve algo relegado por la llegada de varios delanteros.
El Mencho volvió a sonreír. Y el hincha de River, con sus goles, también.



