

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

WINNIPEG.- No sólo de dopings, resultados y medallas se habló ayer en los Panamericanos. También de incidentes. Y lo más extraño fue el lugar: el comedor de la Villa de la Universidad de Manitoba, donde, entre otras, se aloja la delegación argentina.
Ocurrió mediodía, en el salón más grande de los dos que tiene el predio, con capacidad para 850 personas. Y fue un resabio de otro incidente que se produjo entre basquetbolistas de la Argentina y Puerto Rico, el domingo último. Los protagonistas: Andrés Nocioni y Antonio Latimer.
Nocioni iba con su bandeja, rumbo a la mesa, para almorzar con sus compañeros. De pronto, y ensayando figurativamente una jugada de ataque, el técnico puertorriqueño, Julio Toro, cortinó a Latimer, que en forma artera y sorpresiva, apareció por detrás del entrenador y le arrojó un golpe de puño al argentino.
Obviamente, el hecho causó conmoción, ya que había centenares de deportistas en el lugar. De inmediato, intervinieron representantes de ambas delegaciones para frenar la pelea generada por Latimer.
Poco después llegó la policía, interrogó a varios testigos, y amenazó con detener a Latimer. La intervención de dirigentes puertorriqueños, apuntando a que el torneo estaba en pleno desarrollo, que había sido una acción desafortunada y que iban a privar a Latimer de estar en la fiesta de clausura atenuó el clima y desistieron de llevárselo detenido.
El tema molestó mucho a la delegación argentina. De regreso al edificio donde se aloja, Nocioni le restó importancia al hecho: "No pasó nada, no pasó nada", repetía. En el rostro, no había huellas de ningún impacto.
El hecho, un papelón, en la Villa o donde fuere, resultó más serio de lo que es una simple pelea por la existencia de premeditación, como lo fue la participación, algo más que pasiva, del técnico.
La historia había comenzado el domingo último. Nocioni y Latimer mantuvieron un par de cruces fuertes dentro de la cancha y, al concluir el primer tiempo, el argentino agredió en un pasillo a su rival. "A ver si tenés h...Vení acá la p...", y le tiró un golpe. Se armó una batahola en la que, según testigos, intervinieron cuatro jugadores de cada equipo.
Otro de los argentinos involucrados fue el ayudante de campo de la selección nacional, Enrique Tolcachier, que terminó en el piso luego de intentar separar a Latimer y Nocioni.
El presidente del Comité Olímpico de Puerto Rico, Héctor Cardona, quiso presentar una denuncia civil, pero tras un cónclave con los argentinos le pareció bien que Nocioni no jugase el segundo tiempo de ese partido y que fuera excluido del choque del día siguiente con Canadá.
En relación con lo que ocurrió en el comedor de la Villa Universitaria de Manitoba, entre Latimer y Nocioni, el técnico de la selección nacional argentina, Julio Lamas, está elaborando un informe que le elevará a Oscar Santos, jefe de la misión argentina, para que sea presentado ante las autoridades de la división del basquetbol de los Juegos Panamericanos.
En lo deportivo, hoy, a las 19, la Argentina jugará con Uruguay. Pero una victoria no le asegurará la clasificación para las semifinales. Dependerá también del choque posterior entre Canadá y Puerto Rico. Si gana éste, se clasificará junto con la Argentina. Si triunfa Canadá, habrá triple empate y se definirá por goal-average. Y ahí, Canadá debe ganar por 21 puntos de diferencia para que Puerto Rico quede afuera. Difícil, más con lo que sucedió en el Preolímpico y con estos roces que empañan a dos seleccionados.
Dicen que donde hubo amor, cenizas quedan. Parece que donde hubo odio y gresca, también.



