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Como era de prever, la decisión conjunta que los dirigentes del fútbol adoptaron de no entregarles más entradas de favor a las barras bravas, hizo dirigir inmediatamente la principal atención hacia Racing. Mucho se había discutido sobre la postura que su presidente, Daniel Lalín, hizo pública acerca de facilitarles cien localidades por partido a la hinchada, y dos ómnibus cuando el equipo actuaba como visitante.
La determinación que los clubes adoptaron anteanoche puso fin a esa receta particular, pero Lalín se mostró ayer un tanto escéptico sobre su completa efectividad:"Ya no voy a dar más entradas por el compromiso asumido, ya que nos sumamos a la tendencia general, y confiamos en que ésta sea una solución. Pero sólo con esto no se acabará con la violencia en el fútbol", opinó el titular del club de Avellaneda.
Pese a sumarse a la postura general, Lalín siguió defendiendo la metodología que venía utilizando hasta ahora. "Durante el tiempo en que vinimos implementándola no se registraron desmanes. Creo que es una simplificación absoluta de la realidad decir que se fomenta la violencia dando cien entradas. Vamos a ver ahora si al no darlas se acaban los problemas".
El presidente de Racing fue insistente en enfatizar que, de ahora en más, la responsabilidad de impedir que se vuelvan a producir hechos de violencia recaerá en las fuerzas de seguridad. Al hacerlo, denunció una irregularidad cometida por la policía con ocasión del último clásico con Independiente. "Para ese partido, nosotros pusimos, además de un jefe de seguridad, cuarenta personas de vigilancia particular. El informe que me llegó después dice que cierto personal de caballería apretó a esas personas de seguridad porque eran un escollo para dejar pasar a la gente."
Lalín también señaló que ya lleva radicadas denuncias contra algunos integrantes de la barra brava del club. La última, justamente con ocasión del clásico de Avellaneda, contra uno de los más conspicuos miembros de ese grupo, apodado Cordobés, quien "amenazó a uno de los encargados de controlar que nadie ingrese en el estadio sin su entrada. Este señor quiso ingresar junto con otras siete personas, pero no se lo permitimos".
Otra denuncia fue contra un barrabrava conocido como Diente, quien a principios de enero amenazó -en esa oportunidad no fue con ocasión de ningún partido- a un dirigente del club.
Una tercera denuncia de la que informó el dirigente, por estafa, anterior a 1995, involucra Juan Destéfano, ex presidente de la institución, y al mismo Cordobés. Lalín dijo tener un recibo extendido a la barra brava y firmado por el hincha, por 380.000 pesos.
En el plano futbolístico de la Academia, Angel Cappa continúa debatiéndose con los problemas para poder integrar el equipo que pretende. Los inconvenientes se plantean, en particular, desde el medio campo hacia adelante, por la cantidad de jugadores lesionados.
Además de los casos de Pablo Bezombe y Nicolás Diez, quienes todavía deberán esperar algunas semanas para estar en condiciones de jugar, otras dos piezas importantes en el esquema del entrenador aún no pueden integrarse al trabajo normal del plantel. Se trata de Pablo Michelini y Damián Facciuto.
El primero, que sigue recuperándose de un pequeño desgarro en la pierna derecha, realizó ayer movimientos por separado, y según el doctor Carlos Ayos habrá que ver cómo reacciona a las prácticas de fútbol de esta semana. En el caso de Facciuto, está prácticamente descartado para el encuentro del próximo domingo frente a Colón, dado que no se recuperó de una fuerte angina.
Por otra parte, se supo que Racing adquirió, al abonar cerca de un millón de dólares, otro 25 por ciento del pase del delantero Marcelo Delgado, con lo que ya posee las tres cuartas partes. Delgado será transferido al fútbol europeo luego del Campeonato Mundial de Francia.



