

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
A BORDO DEL FORTUNA III.- Soltamos amarras a las 12.51 del sábado desde el Apostadero Naval. Había en el ambiente una sensación extraña, mezcla de excitación, euforia, ansiedad y también emoción; mucha emoción. Tal vez por la cantidad de familiares, amigos y seres queridos de los 17 que estamos a bordo del Fortuna III que se acercaron para despedirnos y que de alguna forma trataban de transmitirnos toda su fuerza y sus buenos deseos de las más diversas maneras o tal vez por el significado que este desafío representa para todos. Es que de alguna forma ésta no es una regata más: la tradición deportiva de la Armada está estrechamente ligada a las competencias oceánicas y, siendo ésta la más importante y exigente del calendario sudamericano, representa todo un desafío. A ello se suma que será la primera larga travesía del barco desde que fue botado en octubre último y que, además, irá acompañado por sus dos hermanos mayores.
Como sea, o mejor, lo que haya sido, nos sirvió para encarar este desafío con una predisposición especial. No importaba que las condiciones imperantes no fueran las mejores para poder explotar al máximo la performance del barco o que, dados los distintos pronósticos, las posibilidades de romper el récord en manos del Cisne Branco desde 1987 fueran remotas.
Hicimos una muy buena largada y rápidamente pudimos asegurarnos la vanguardia. Cerca, atrás, teníamos al Kialoa III y al Gaucho, de los cuales fuimos tomando distancia. Una multitud de veleros y lanchas se acercó a despedirnos y nos siguieron durante algunas millas, lo cual también sirvió de aliciente extra.
A las 18.30 dejamos por el través las farolas de acceso al puerto de La Plata. Navegamos con vientos regulares del SE de entre 17 y 20 nudos constantes, con algunas rachas fuertes que tocaron los 24 nudos, y una ola corta y alta y realmente molesta bien de proa (por momentos aparecieron paquetes de más de un metro), pese a lo cual nuestra velocidad estaba en el promedio de los 8,5 nudos. Esta condición no es la ideal para el barco, pero sí la que más nos conviene respecto de la flota si es que queremos mantener la distancia que sacamos y poder aumentarla antes de llegar a Río.
Dejamos la torre Oyarvide a las 2. Más tarde, el viento borneó un poco hacia el Norte lo que nos permitió acercarnos un poco a la costa uruguaya, y fue bajando en su intensidad hasta llegar a unos 8-10 nudos bien del Este. Cruzamos Montevideo a las 5.30 y de ahí seguimos apuntando directo hacia Punta del Este, y navegando a unas 10 millas de la costa.
Cerca de Piriápolis, nos empezamos a cruzar con varios barcos que estaban navegando por placer, entre ellos el Patagonia 3, que se nos acercó hasta unos 20 metros para saludar.
Ya más cerca de la tradicional ciudad balnearia uruguaya, el viento comenzó a aumentar y a ponerse más del Este, lo que nos llevó a dar la punta a las 14.40 para internarnos en la Brava.
Hacia el cierre de esta edición esperábamos encontrarnos en las cercanías de La Paloma, con vientos fuertes del Nordeste y bastante ola. Los pronósticos para las próximas horas no eran demasiado alentadores, y preveíamos tener una noche de domingo y un lunes bastante movidos. Ya les contaré...
Al cierre de esta edición, buena parte de las embarcaciones se encontraba muy cerca de La Paloma, el punto de referencia final de la etapa 2 de la Regata Oceánica Rolex Buenos Aires-Río de Janeiro. Por la noche, las condiciones empeoraron, con vientos de 22 nudos y olas de más de un metro y medio. La flota se redujo a 16 veleros, porque abandonó el Kialoa III, del norteamericano John B. Kilrroy. El Fortuna III marchaba al frente, seguido por sus hermanos mayores, el II y el original. El Manila-Biogénesis (foto) se ubicaba en el 10º lugar según los últimos informes, apenas pasando Punta del Este en busca de La Paloma.



