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En el Club Newman, en Benavídez, el Atalaje Deportivo tuvo su fiesta. Durante dos jornadas -sábado y domingo- 16 látigos, separados en tres categorías (avanzados, intermedios y preliminares) cumplieron con las tres pruebas que componen la disciplina (adiestramiento, maratón y conos), que tuvo también otro objetivo: la definición del equipo nacional que irá al próximo Mundial de tiro a uno, que se hará en Gladstone, Estados Unidos, en octubre próximo.
Con pruebas y obstáculos un poco más sencillas con las que se encontrarán en los Estados Unidos y frente a 12 jurados -entre ellos el delegado de la Federación Ecuestre Internacional, Helmut Kolouch-, los participantes se comprometieron el sábado con el adiestramiento. Desde los carros de dos o cuatro ruedas, cada uno se presentó con un saludo casi reverencial -se quitaba la galera- y esperaba la campana que les daba la orden de salida; al paso, al trote o al galope dibujaban en el césped las figuras que el reglamento les exigía El control veterinario en todas las pruebas, fue en la maratón -también realizada el sábado- donde cobró aún mayor relevancia; allí, los látigos -el equivalente al jinete, en la equitación, por ejemplo- estaban vestidos de manera más informal, ya sin galeras pero con cascos y con carros más livianos, para evitar los vuelcos; así, recorrieron una distancia de 20 kilómetros y luego superaron 7 obstáculos de diferente complejidad.
Trotar entre los árboles, esquivar cajones, subir un pequeño puente y pasar por un pequeño lago fueron algunas de las tantas peripecias que látigos y caballos -la mayoría- sortearon sin errores. Agitados por el trajín de la competencia, los caballos tuvieron su descanso hasta la segunda jornada; la de ayer, la de los conos.
Con una mañana de domingo más fría y gris que el día anterior; con las galeras nuevamente puestas, los látigos se prepararon para esquivar las 20 puertas con conos distribuidas a lo largo de 760 metros con una advertencia: penas con cinco puntos cada vez que derribasen un cono y con 0,5 punto por segundo de más que tardasen para el recorrido -en la categoría avanzada el tiempo concedido fue de 3m13s.
Después de tanto entusiasmo y esfuerzo, la competencia concluyó con la entrega de cucardas a los ganadores de cada una de las categorías, aunque los únicos que compitieron por un lugar en Gladstone eran los avanzados.
El visto bueno. La presencia de un juez internacional es obligatoria; y la fiesta fue completa cuando Kolouch aprobó el nivel de los argentinos para ir al Mundial.
En la Argentina, el Atalaje Deportivo se practica aproximadamente desde 1988 cuando un grupo de interesados en la disciplina trajeron de Europa a un grupo de profesores; aquí se tomó nota de las enseñanzas y los secretos de la actividad y tomó forma en el 91, cuando en el Haras Argentino se hizo la primera competencia.
El equipo que irá a los Estados Unidos estará formado por tres participantes, que saldrán tras los resultados finales de todas las competencias clasificatorias, que suman ocho, y ahora sólo falta una, la que se realizará a fines de mayo en el Haras Argentino. Por el momento, el único látigo que tiene un lugar asegurado es Eduardo Romero Oneto; y los otros dos se definirán entre Raúl Aquerreta, que fue el ganador de este fin de semana, Miguel Pavlovsky y Félix Poy.
No será será la primera vez que la Argentina intervendrá en Mundial de tiro a uno; en 1998 lo hizo en en Europa y sobre un total de 18 equipos obtuvo el 12º lugar; y en individual, el argentino mejor clasificado fue 23º, entre 60 participantes; y el año último la sede fue en Hungría, con poca suerte en yuntas; pero como sobra fe y entusiasmo, se irá a los Estados Unidos muy confiados.


